Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza. Mil veces hemos oído recitar esta delantera histórica del Athletic Club de Bilbao de la década de los 40. Ayer, a los 97 años de edad, se fue para siempre el último de ellos: Rafael Iriondo.

Iriondo Athletic Club de Bilbao

Iriondo en su época de jugador del Athletic Club de Bilbao

Con él se va un trozo enorme de la historia del club vizcaíno. Como jugador del Athletic, logró 5 Copas de España y una Liga. Curiosamente, se retiró como futbolista profesional en su máximo rival: la Real Sociedad. En total, disputó 283 partidos en Primera División, anotando 91 goles. Hasta ayer, era el decano de los futbolistas vivos en debutar con la Selección Española. Con el combinado nacional tan solo jugó 2 partidos, en los que logró un gol.

En la temporada 1968/1969 volvió al club de su vida como entrenador, ganando con los leones la Copa de España de ese curso. Sin embargo no siguió al frente del banquillo rojiblanco y, tras pasar por la Real Sociedad, recaló en el Real Betis Balompié, el otro club en el que es parte fundamental de su historia.

Como técnico bético logró, frente al Athletic de Bilbao, ganar la I Copa del Rey en 1977. Con Iriondo se reafirmó la curiosa relación existente entre vascos y béticos, forjada desde que el Betis lograra alzarse con la Liga de 1935 con seis jugadores del País Vasco en su equipo titular, hasta esa final de Copa, en la que Esnaola se convirtió en héroe eterno con su actuación en la ronda de penaltis.

Rafael Iriondo Copa de 1977

Rafael Iriondo, a hombros, celebra la victoria en la Copa de 1977

Un fiel amigo bético que tuvo la suerte de conocer a Iriondo me cuenta de él que, pese a tener un fortísimo arraigo a su tierra, se enamoró de Sevilla y del Betis de una manera especial. En su trabajo era un hombre serio y recto, meticuloso y firme en cuanto a las injerencias externas sobre su labor. Infundía respeto y supo ganarse el aprecio de sus jugadores, a los que convencía de que eran los mejores. Todavía mantenía con los campeones del 77 un contacto afectivo y permanente.

Un curiosa coincidencia han unido el día de la muerte de Rafael Iriondo con la del nacimiento de otro Rafael, al que hizo debutar con la camiseta verdiblanca: Gordillo. Sirva este artículo como recuerdo y homenaje a un histórico del fútbol de nuestro país. Agur Iriondo. Descanse en paz.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

Artículos Relacionados