Volviendo a la sana costumbre de analizar a un jugador destacado de cada jornada, este lunes nos toca viajar a Sevilla y centrarnos en la mitad verdiblanca de la capital andaluza. Vamos a hablar de un fuera de serie, de un jugador con ese “pellizquito” tan especial que dejan en el corazón los genios, de esos que levantan al público de sus asientos usando un recurso que el espectador (y el defensa rival) no han podido ni siquiera imaginar. Eso sí, no es el típico mago con cabeza alta y gestos elegantes, es más bien un jugador de poses exageradas, que se trastabilla, que parece siempre al filo de caer y perder el control del balón. Tal vez ese gesto de esfuerzo, trabajoso, haga que lo que dibuja sobre el campo tenga más valor. Es Dani Ceballos, es como ver a Valerón trabajando en una mina.

Tal vez no en una mina, pero sí en una churrería podríamos haber encontrado a este veinteañero de no haber sido futbolista, ya que ese es el negocio familiar que sus padres sostienen en su Utrera  natal. Aunque desde pequeño mostró aprecio por el balón, ingresando como benjamín en la cantera del Sevilla F.C., de la que fue cortado en edad cadete. A partir de ahí, pasó por algunos clubes de la provincia, como la Unión Balompédica Lebrijana o el CD Utrera, hasta recalar en el juvenil del Betis. Mientras, iniciaba sus estudios de Peluquería, por si el fútbol le fallaba, algo que le vendrá bien cuando el marketing del estrellato le obligue a cambiar de look constantemente.

Su ascenso en el club verdiblanco fue meteórico, apenas pisando el Betis B, pasó casi automáticamente del juvenil al primer equipo de la mano de Gabi Calderón en la 2013/2014, debutando con solo 17 años precisamente el día que el club certificaba su descenso a Segunda. A la temporada siguiente fue una de las sensaciones de la categoría de plata.

Inició la temporada en el Betis B, pero solo duró un mes antes de que Julio Velázquez le ascendiera al primer equipo, con la llegada al banquillo de Juan Merino se asentó como mediocentro, donde le mantuvo Pepe Mel. Anotó cinco goles y aportó otras cinco asistencias en 33 partidos de Liga con solo 18 años, dejando sensación de futbolista importante. Como guinda, fue campeón de Europa sub 19 con España en verano.

En el retorno a Primera, Merino en la segunda mitad de la campaña contó con él más que Mel en la primera vuelta. Si bien con ambos entrenadores notó la necesaria adaptación al ritmo de la máxima categoría, si bien la inestable situación del club tampoco le ayudó. No obstante, aunque en muchos casos lo hizo como suplente, participó en 34 partidos, dando dos asistencias. En este curso, Poyet frenó su progresión, contando poco con su concurso, sin embargo, Víctor Sánchez le dio confianza desde su llegada, dejándole los mandos del ritmo de juego ofensivo del equipo. Eso sí, tardó hasta la jornada 32 en conseguir su primer gol en Primera División.

Ayer, en el debut de Alexis Trujillo como técnico verdiblanco, el ahora entrenador y otrora fenomenal organizador del medio campo mandó a nuestro protagonista a la posición de extremo izquierdo, donde brilló a altísimo nivel y anotó su segundo tanto en la máxima categoría con un voleón desde la frontal de gran nivel. Ya desde el principio del partido se notó a Dani enchufado, enviando un fenomenal disparo a la base del palo en los primeros minutos.

Precisamente contra el Atlético de Madrid, club que le pretende según extendida rumorología, mostró sus grandes virtudes. El utrerano es un gran regateador, aun como decíamos antes, con gestos poco ortodoxos, es habilidoso casi sin parecerlo. Quitarle el balón es muy difícil, a pesar de no ser muy alto, esa capacidad para salir de pie ante cualquier embrollo de piernas rivales, le hace capaz de romper defensas en espacios muy reducidos. Además, una vez que evita al defensor, es capaz de destrozar líneas dibujando pases al alcance de muy pocos, con una visión de juego sobresaliente. Su capacidad para leer bien los partidos tal vez tenga que ver con su vocación como técnico, ya que a los 17 años se matriculó en la escuela de entrenadores.

También cuenta con un buen disparo (con especial habilidad para la volea) y mucha precisión que le permite ser lanzador en jugadas a balón parado. Todo ello le hace útil como mediocentro con vocación creativa y ofensiva (aunque no por ello escatima esfuerzos defensivos), pero también cerca del área, donde sus pases interiores pueden ser letales. Si consigue aumentar ligeramente sus números de cara al gol, el futuro debe ser suyo.

Le toca al Betis decidir si tratar de aguantar a esta joya que tiene una cláusula de solo 12 millones de euros hasta este mes de Julio o si trata de hacer caja con él. Quizás sea una de las primeras decisiones de Serra Ferrer, que hoy ha podido verle desde el palco, como vicepresidente deportivo.

Es sin duda un jugador interesante, a pesar de levantar cierta polémica hace algunos años con tweets insultantes sobre las pitadas al himno en las finales de Copa, que pueden considerarse pecados de juventud. Habrá que estar atentos a la progresión de este peculiar centrocampista con virtudes suficientes para varios puestos y forzados movimientos, que tal vez no sean elegantes, pero guardan la estética de la clase mezclada con el esfuerzo. Aunque oficialmente se apellide Ceballo por error de un funcionario del registro, él es Dani Ceballos, ya saben, es como llevar a Valerón a trabajar a una mina.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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