Pocas veces una imagen ha sido tan surrealista a la vez que vergonzosa. Su protagonista fue el entrenador idolatrado por unos cuantos (no muchos aunque en mi opinión siguen siendo demasiados) y rechazado por la gran mayoría de aficionados. El protagonista fue José Mourinho.

Todo sucedió la noche del 17 de agosto del 2011 en el partido de vuelta de la Supercopa de España, entre el Real Madrid y el F.C.Barcelona disputado en el Camp Nou. El técnico portugués se encontraba en su segunda temporada al frente del conjunto blanco.

Con el marcador de 3-2 a favor de los locales merced a un gol de Messi en el minuto 88 y con la Supercopa para el Barcelona, Marcelo realizó en el último minuto del encuentro una durísima entrada sobre Cesc Fábregas produciéndose una trifulca entre los banquillos. Fue en ese momento cuando Mourinho aprovechó el caos para meter el dedo en el ojo del por entonces ayudante de Pep Guardiola, Tito Vilanova quien respondió con un amago de “colleja”.

Mourinho sería finalmente sancionado con dos partidos y Vilanova con uno, aunque ninguno de los dos cumpliría el castigo ya que Ángel María Villar otorgó una amnistía general ya que ganó (de nuevo) las elecciones a presidente de la Federación Española de Fútbol.

El portugués tardaría un año en reconocer su error aunque de poco le valió ya que su acción pasó a formar parte de la historia negra del fútbol español.

 
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Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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