Seis interminables años de guerra dieron paso a una lenta y costosa reconstrucción de Euopa vía Plan Marshall.

El esférico, nunca ajeno a los conflictos bélicos, volvía a rodar al máximo nivel. Se disputaba la cuarta edición del Campeonato del Mundo, y se hacía en Brasil. La por entonces Copa Jules Rimet, escondida durante la guerra por Italia, sería el objeto de deseo por el que lucharían 13 selecciones divididas en 4 grupos, de las que se clasificaban las primeras de grupo.

La exclusión de Alemania y Japón, por ser señalados como los culpables del conflicto, y la ausencia de Argentina debido a la negativa de su presidente Perón dejaban a la anfitriona Brasil como máxima favorita.

La mayor competición futbolística del planeta coincidía con la fiesta brasileña por antonomasia, el carnaval de Río. Carnaval que en su edición de 1950 sería recordado como uno de los más tristes de la historia.

“Fue un milagro futbolístico.” – Diego Lucero, periodista uruguayo

Los brasileños, con un esfuerzo titánico al que contribuyeron más de 1.500 obreros en turnos dobles, lograron terminar a tiempo el que sería el estadio de fútbol más grande del mundo. Comenzaba la historia de Maracaná, con capacidad para 200.000 espectadores.

Todo estaba listo, Brasil favorita gracias a la figura destacada de su delantero Ademir, jugando en casa y con una joya arquitectónica orgullo del país.

El inicio del campeonato no hizo sino reafirmar el sentimiento de superioridad brasileño. Por el “yugo” futbolístico carioca pasaron Mexico (4-0), Yugoslavia (2-0) y la insólita Suiza que logró un empate (2-2), clasificándose Brasil sin problemas para la fase final.

Siguieron Suecia (7-1) y España (6-1), hasta llegar al que sería último partido frente a Uruguay. La verde-amarela tan sólo necesitaba un empate, por lo que el encuentro se presentaba como un mero trámite.

La prensa daba por segura la victoria, tal era la confianza en la victoria, que ya se habían impreso miles de camisetas con el lema “Brasil campeón del Mundo”. Por su parte, los uruguayos deseaban simplemente retrasar al máximo el primer gol brasileño y terminar con la mejor imagen posible.

El 16 de Julio de 1950, a las 15 horas, 205.000 espectadores abarrotaron las gradas de Maracaná en lo que se antojaba iba a ser una jornada histórica, cuestión ésta que al final fue pero por motivos diferentes a los que hubieran deseado.

Aquel día, las alineaciones fueron las siguientes:

Brasil Uruguay
BARBOSA Roque MÁSPOLI
Augusto CAPITÁN MATÍAS GONZÁLEZ
JUVENAL Eusebio TEJERA
BIGODE Schubert GAMBETTA
BAUER Obdulio Varela CAPITÁN
DANILO Víctor Rodríguez ANDRADE
ZIZINHO Alcides GHIGGIA
JAIR Julio PÉREZ
FRIAÇA Óscar MÍGUEZ
ADEMIR Juan Alberto SCHIAFFINO
CHICO Rubén MORÁN
Flávio Costa (E) Juan López (E)

Comenzó el partido con un público deseoso de ver una nueva goleada de su equipo. Las ocasiones brasileñas fueron contenidas por el portero uruguayo, llegando al descanso con un soprendente empate a cero.

Nada más comenzar el segundo tiempo, Friaça marcó el primer gol de Brasil ante el delirio de una afición que ya se veía campeona (sobre todo teniendo en cuenta que el empate les era suficiente).

Sin embargo, Juan Alberto Schiaffino en el minuto 66 y Alcides Ghiggia en el 79 lograron dar la vuelta al marcador y por ende, al corazón de los brasileños quienes asistieron atónitos a lo que parecía materialmente imposible…hasta que lo fue cuando el colegiado Readers decretó el final del encuentro. Brasil perdía el Mundial, su Mundial.

“El Papa, Frank Sinatra y yo, somos los únicos que hemos logrado silenciar Maracaná con 200.000 personas dentro.” – Ghiggia

El desconcierto se apoderó del ambiente, cesó la música, se rompió el protocolo y ni siquiera el autor de la Copa sabía a quién dársela ante la tristeza reinante.

50 millones de brasileños conmocionados hicieron suya la derrota hasta el punto de producirse suicidios entre la población.

Fue sin duda alguna un día negro en la historia del fútbol brasileño, fue el día en que Brasil lloró.

El gol de Schiaffino contra Brasil que silenció por primera vez Maracaná.

El gol de Schiaffino contra Brasil que silenció por primera vez Maracaná

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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