El flamante nuevo seleccionador nacional, Julen Lopetegui, tiene ya una cierta carrera en los banquillos, a pesar de que se piense en él aun casi como en una promesa al no tener experiencia en grandes clubes españoles. Pero lo cierto es que desde su primera experiencia fallida en el Rayo Vallecano en Segunda División, en cuyo banquillo no pasó del mes de Noviembre, hasta La Roja han sido 13 años de carrera como técnico.

Tras su paso por Vallecas, hizo horas de vuelo como comentarista en televisión y trabajando con los ojeadores del Real Madrid. Metido en la estructura técnica blanca, llegó al Castilla en 2008 durante solo una temporada, sin terminar de convencer. Después, entró en el grupo de técnicos de la Federación Española, empezando en la sub 19 y llegando a la sub 21 tras el desastre de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Allí no solo fraguó la confianza que le ha llevado a ser ahora el elegido para sustituir a Vicente del Bosque, sino que alcanzó su cénit como técnico al ser campeón de Europa de la categoría con un gran juego y una generación con gente tan destacada como De Gea, Bartra, Carvajal, Koke, Isco, Muniain, Morata o, sobre todo, Thiago Alcántara, mejor jugador del torneo. Aprovechó el prestigio alcanzado para probar en el Oporto, banquillo donde hizo un primer ilusionante aunque sin títulos y un segundo en el que los resultados del montón y sus desavenencias con el entorno del club le hicieron caer en Enero.

Pero antes que técnico fue jugador. Portero para más señas. Y curiosamente, al igual que le está pasando como entrenador, siempre pareció ser una de esas eternas promesas, de esos futbolistas que siempre parece que podrían dar más de lo que dan.

Como buen guipuzcoano, se formó en la Real Sociedad, aunque no pudo dar el salto al primer equipo y decidió enrolarse en el Castilla. En el Real Madrid sí llegó a debutar en Primera División, aunque sin continuidad. Por ello decidió buscar una salida menos ambiciosa. Así, con 25 años, llegó la oportunidad de hacerse con la portería del Logroñes, por entonces en la máxima categoría. Estuvo allí tres temporadas siendo una de las estrellas de la plantilla. Destacaba por ser capaz de parar balones que parecían imposibles, y puesto a conseguir milagros, llegó a debutar en un amistoso con España poco antes del Mundial de Estados Unidos, al que acabó acudiendo como tercer portero (tras Zubizarreta y Cañizares) y con el fichaje por el F.C. Barcelona para la siguiente campaña bajo el brazo (precisamente para suplir la salida de Zubizarreta).

Así llegamos al momento central de este artículo. Formando parte del Dream Team como portero, en principio, favorito para la titularidad. En su primer partido oficial, ante su público, en la vuelta de la Supercopa de España tras haber vencido (con Busquets en la portería) 0-2 en Zaragoza, Lopetegui llegaba a la culminación de su carrera a los 28 años. Era su gran momento, pero…

Como se puede ver en el vídeo, recibió cuatro goles en los que no estuvo bien, pero que pueden ser disculpables, pero en el quinto y último “Paquete” Higuera lanzó una falta desde la frontal muy “tocada”, suave y no demasiado ajustada al palo. Lopetegui ascendió, trato de lucirse con una “palomita” muy apropiada para la foto… pero al agarrar el balón, este se le escurrió entre las manos y acabó en el interior de la portería. Lopetegui cayó y con él su carrera de futbolista. Apenas jugó en tres temporadas en el Barça y ni siquiera en el Rayo, último club de su carrera, volvió a brillar.

Ahora, como aquella noche en el Camp Nou, aquel portero del que tanto se esperaba llega al banquillo de la selección con muchas dudas de parte de la mayoría de los aficionados. Esperemos que no quiera lucirse en exceso y no se le escape ningún balón como en aquel partido.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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