Aunque me gustaba el fútbol desde pequeño, puedo decir que llevo 20 años viendo fútbol de manera consciente. En este tiempo he visto de todo, agresiones lamentables, golazos, regates increíbles, juego combinativo, catenaccio, tres defensas…Sin embargo, lo que presencié aquel miércoles 6 de mayo del año 2015 me dejó simplemente sin palabras. Y eso que siendo seguidor blaugrana, como los últimos años demuestran, no es tarea fácil.

Partido de ida de las semifinales de Champions. Un Bayern plagado de bajas se presenta en el Camp Nou ante un Barcelona con un tridente que mete miedo. A priori la cosa parece clara para los blaugranas. Sin embargo, el partido comienza con un cierto dominio alemán y con alguna ocasión con la que nadie contaba.

Tal fue la dificultad de los culés, que no fue hasta el minuto 77 cuando pudieron romper el empate a cero. A esas alturas y visto lo visto sobre el terreno de juego, un 1-0 era un grandísimo resultado. Sin embargo, Lionel Messi pensaba lo contrario.

Justo, tras el gol y mientras la gente estaba en plena celebración, se produjo una triangulación en el centro del campo hasta que el balón llegó a los pies del genio argentino. El resto es ya historia…

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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