Varios han sido los futbolistas que han caído en el pozo del alcoholismo durante su carrera deportiva. Entre otros, el mítico George Best, Adriano Leite, Paul Gascoigne, Paul Merson y Tony Adams. Este último, cumple hoy 51 años.

La carrera profesional del espigado central inglés comenzó muy pronto y fue meteórica. Con tan solo 17 años debutó en el primer equipo del Arsenal y 4 años después ya era el capitán de los Gunners, siendo el futbolista más joven en lograrlo. Se retiró en 2002, logrando 4 Premiers, 3 FA Cup y 1 Recopa de Europa como títulos más significativos. En total, fueron 688 partidos con la camiseta del Arsenal.

El 18 de febrero de 1987 debutó con la selección inglesa. Fue en el Santiago Bernabéu, en un partido en el que The Pross se impusieron 2-4 a España, con Gary Lineker anotando todos los goles ingleses. Con Inglaterra disputó las Eurocopas de 1988, 1996 y 2000 y el Mundial de 1998, vistiendo en 66 ocasiones la camiseta nacional.

Arsène Wenger con Tony Adams

Arsène Wenger fue fundamental en la recuperación de Tony Adams

Pero la carrera de Tony Adams estuvo marcada por sus problemas con el alcohol. En su autobiografía reconoció que llegó a jugar borracho varios partidos. La llegada de Arsène Wenger al banquillo del Arsenal le cambió la vida al central inglés, que contó con el apoyo del técnico francés para superar su adicción alcohólica. Indudablemente, la victoria de Adams al alcoholismo ha sido su mayor logro.

Actualmente, Tony Adams forma parte del complejo entramado societario y deportivo del Granada C.F., del que llegó a ser su entrenador en los últimos partidos de la pasada temporada, no pudiendo evitar el descenso a Segunda División. Aunque con muchas dudas sobre su papel dentro del club nazarí, sigue inmerso en el proyecto, asesorando a la empresa china propietaria de las acciones granadistas.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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