Hoy cumple años un futbolista potente. FC Kaiserslautern, Bayer Leverkusen, Bayern de Múnich y Chelsea FC fueron sus equipos, disputó 98 partidos con su selección, de la que fue capitán durante mucho tiempo. Se caracterizaba por sus llegadas al área rival desde segunda línea y su aportación física. Hoy cumple años Michael Ballack.

Logró muy joven su primer gran título en la temporada 97/98, cuando militaba en el K´lautern, consiguió su primera Bundesliga. Tres veces más salió campeón de Liga en Alemania, todas como futbolista del Bayern, con el que también logró ganar 3 Copas. Posteriormente, ampliaría su palmarés en Inglaterra con una Premier League y tres FA Cup con el Chelsea FC.

Volea Zidane con Michael Ballack observando

El bueno de Michael Ballack siendo testigo de excepción del golazo de Zidane

Pero la fama a nivel continental de Michael Ballack se produjo durante la temporada 2001/02, cuando se plantó con el Bayer Leverkusen a la Final de la Champions League. El éxito no fue completo porque Zinedine Zidane se inventó una volea de ensueño para que el Real Madrid lograra su novena Copa de Europa.

En esta misma competición, el centrocampista alemán también fue protagonista secundario en otro partido histórico para el fútbol español. Pocos minutos después de que Iniesta enmudeciera Stamford Bridge, recorrió medio terreno de juego protestando y gritando como un loco al árbitro noruego Ovrebo, al que le reclamaba un penalti de Samuel Eto’o en el minuto 95.

Michael Ballack disputó sus dos últimas temporadas como profesional en el Bayer Leverkusen. Se retiró tras jugar, entre todas las competiciones de clubs, 604 partidos y lograr 151 goles. Ya retirado quiso seguir haciendo gala de su potencia pero en un terreno equivocado. Fue cazado por un radar en la A-5, a la altura de Trujillo (Cáceres) a más de 200 km/h.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

Artículos Relacionados