Un frío 3 de octubre de 1981, nacía en la ciudad sueca de Malmö Zlatan Ibrahimovic. De padre bosnio y madre croata, comenzó su amor por el fútbol dando balonazos por las calles del barrio inmigrante de Rosengard. Llegó a las categorías inferiores del Malmö FF en 1996 y con tan solo 18 años debutaba profesionalmente en la Allsvenska. Tres años más tarde era incluido por la revista Don Balón en la lista de los 100 mejores futbolistas jóvenes del mundo. Comenzaba a forjarse la leyenda.

Un delantero de 1,95, fuerte y sorprendentemente técnico no podía pasar desapercibido. En el año 2001 recalaba en el Ajax de la mano de Co Adriaanse, aunque pronto sería sustituido por otro mito neendarlés como Ronald Koeman. El héroe de Wembley tuvo al sueco bajo su tutela durante 3 años, juntándolo con nombres como Rafael Van der Vaart, Cristian Chivu, Mido, Maxwell o Wesley Sneijder. Dominaron el fútbol holandés haciéndose con 2 Eredivise, 1 Copa y 1 Supercopa, con el bueno de Ibrahimovic de punta de lanza, quien iba dejando sobre el campo perlas como ésta.

Tras los éxitos en el país de los tulipanes, fue reclamado por Fabio Capello para afrontar un reto mayor. En 2004 era traspasado a la Juventus por unos 16 millones de euros. Al igual que en Amsterdam, fue llegar y triunfar. Dos Scudetto en dos años, pero salió a la luz el Moggigate, los títulos fueron revocados y la Juventus descendida. Por supuesto, no tuvo problemas para encontrar un nuevo destino, se trasladó a Milán y el Inter le recibió con los brazos abiertos.

Con la Juventus descendida y un Milan en horas bajas, el Inter de Ibrahimovic, a las órdenes primero de Mancini y luego de Mourinho, arrasó en Italia en los siguientes años: 3 Serie A y 2 Supercopas. Su número de goles parecía despegar y se afianzaba como uno de los delanteros europeos del momento. Su carrera en 2009 con 27 años estaba en plena madurez. Pero la dicha nunca es plena. Mientras las competiciones domésticas le llevaban a la gloria, los grandes éxitos europeos no llegaban. Además, siendo sueco no podía más que esperar a clasificarse por cada competición internacional y tener la ilusión de convertirse en el equipo revelación inesperado. Aún así, ha aprovechado la mínima oportunidad que ha tenido para dejar patente su calidad.

Zlatan Ibrahimovic celebrando gol con el United

Zlatan Ibrahimovic ayudó a que el Manchester United ganara la Europa League

Así que puso rumbo al Camp Nou. Por 45 millones de euros y un Eto’o, Zlatan recaló en el Barça de Guardiola, Xavi, Iniesta, Puyol, Busquets, Piqué, Alves, Valdés… Demasiados nombres para alguien acostumbrado a acaparar los flashes de las cámaras en solitario. Hay que reconocer que lo intentó, que su primera parte de la temporada fue correcta, incluso destacada. Logró su primer éxito europeo con una Supercopa, y el primer título internacional con un Mundial de Clubes, pero ni su metro noventa y cinco le salvó de ser eclipsado por Messi. Las habilidades del sueco, como la del resto del equipo, tenían que ser puestas a disposición del de Rosario, como no puede ser de otra manera. Una Liga y un par de Supercopas después, Ibrahimovic volvía a San Siro, aunque esta vez cambiaba el azul por el rojo.

En el Milan volvió a recuperar el palo alto del gallinero. Otra Serie A en el bolsillo, otra Supercopa, y también otro capocannoniere. Ya en la treintena parecía que sería su último equipo de élite, pero Zlatan nos sorprendió a todos fichando por un multimillonario PSG. Había Zlatan para rato.

Ibrahimovic conquista Francia e Inglaterra

En 2012 partía hacia París con un contrato que le aseguraba 14 millones de euros por temporada. En una liga menor como es la Ligue1, y con un megaproyecto construido a base de comprar cromos, Ibra ha hinchado su palmarés con 4 Ligas francesas, 2 Copas de Francia, 3 Copas de la Liga y 3 Supercopas, siendo la estrella indiscutible, no solo del PSG, sino de toda la Liga francesa.

Tras 4 años en Francia, Ibrahimovic volvía a sorprender a todos fichando por el Manchester United de Mourinho, el que se presupone que será su último equipo en la élite. En su primer año en Inglaterra logró una Community Shield y una Copa de la Liga, redondeando con una Europa League. Este año todavía no ha debutado debido a la grave lesión de ligamentos que sufrió en abril de este mismo año y todos lo esperamos con ganas.

Sobre El Autor

Nací en Barcelona y pronto adopté como ídolo a Maradona, el mejor. Más tarde conocí la clase de Van Basten, la magia de Romario, la elegancia de Zidane, volví a ilusionarme con Ronaldinho y me siento afortunado por haber visto jugar a Messi. Estilo y fantasía, así me gusta el fútbol.

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