El pasado viernes 7 de septiembre el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán cumplió 60 años, efeméride de aquel amistoso inaugural que se produjo en el mismo día, pero de 1958, entre el Sevilla F.C. y el Real Jaén. Mucho y bueno ha llovido desde entonces, aunque también se vivieron momentos de crisis. Aprovechamos este cumpleaños para realizar un breve paseo histórico por los orígenes de este estadio y su situación actual.

A mediados de los años cincuenta, el Sevilla Fútbol Club contaba con una cifra en torno a los 18.000 socios a los que daba cabida el Viejo Nervión, con una capacidad aproximada para 22.000 personas. Esta situación provocó que el entonces presidente del club, Ramón Sánchez Pizjuán, estimase que era el momento oportuno para acometer las obras de un nuevo estadio. Se realizaría en la parcela adyacente al Viejo Nervión, un solar adquirido en propiedad en 1938. Tras un concurso, se elige el diseño del arquitecto Manuel Muñoz Monasterio, que ya había participado en los proyectos de otros emblemáticos estadios de equipos españoles, como el Santiago Bernabéu, a cuya planta se asemeja el actual estadio sevillista.

El nombre previsto para la construcción era el de Grand Stadium, pero la súbita muerte del presidente por causa de un paro cardíaco el 28 de octubre de 1956 cambió los planes de modo que, con motivo de la petición que se realiza a través de una carta dirigida al club por uno de sus socios, al estadio se le dio el nombre del presidente que lo soñó, a la postre, el presidente más importante de la historia del equipo. Ramón Sánchez Pizjuán no pudo ver empezar su proyecto y fue Ramón de Carranza, su sucesor en la presidencia del Sevilla, el que puso la primera piedra allá por diciembre de 1956. “Él quería construir para su Sevilla un gran estadio. Sobre su cuerpo inerte, prometo que ese estadio se construirá. Ramón, vete tranquilo al cielo que tus deseos serán cumplidos” fueron las palabras de Ramón de Carranza tras el fallecimiento de su antecesor. Finalmente su inauguración se produce hace 60 años, el 7 de septiembre de 1958.

En este punto es importante el relato. El estadio Ramón Sánchez Pizjuán es uno de los escasos estadios españoles que se sufraga íntegramente de forma privada contando además con la importante participación de sus socios. En la mayoría de los estadios nacionales, la norma es la de la ayuda municipal o regional, en forma de requisitos inmejorables o de pliegos de condiciones absolutamente dirigidos de forma que los clubes pudieran afrontar la adquisición de terrenos y estadios preexistentes de titularidad pública con cierto desahogo. En el caso del Ramón Sánchez Pizjuán se habían adquirido unos terrenos privados anejos al Viejo Nervión y ahora, sobre ellos, se alzaría el nuevo estadio, gracias al esfuerzo loable de los socios del Sevilla F.C. Para ello se emitieron obligaciones en forma de empréstitos de los socios al club que se devolverían al cabo de unos años con un interés del 7%. Al cumplirse el plazo, fueron muy pocos los socios que reclamaron al club la devolución del préstamo. Sobran las palabras.

Obligación de 500 pesetas suscritas por los socios del Sevilla

A pesar de estos esfuerzos privados, la parte deportiva del club se ve seriamente afectada. Con la necesidad de vender a sus jugadores de mayor calidad, el equipo acaba descendiendo a Segunda División en 1968 (por primera vez en su historia una vez había alcanzado la Primera División en 1934). Tras un periodo de crisis con varios ascensos y descensos el club finalmente se estabiliza en Primera División.

El proyecto del estadio, previsto con un aforo de unos 70.000 espectadores,  50.000 de ellos de pie, no se pudo ver concluido en un primer momento. La razón fue que el presupuesto de 50 millones de pesetas no incluía los graves imprevistos que encontraron en los terrenos sobre los que se construyó, arcillosos y con mucha agua. Una parte importante del presupuesto se invirtió en la correcta cimentación de modo que las gradas superiores de cada uno de los goles se quedaron sin construir. Tras 17 años, en 1975 se realiza el cierre definitivo, de nuevo con aportaciones voluntarias de los socios, esta vez a través de la compra de entradas para la “Fila 0” con un coste de 50 pesetas. Esto se pudo realizar gracias, en parte, a la importante determinación del presidente Gabriel Rojas.

Finalización de los goles del Ramón Sánchez Pizjuán

El Estadio llegó a tener un aforo de 77.000 espectadores, aforo que por motivos de seguridad se ha venido reduciendo hasta los 40.500. En la actualidad, se están acometiendo obras en el mismo para aumentar la capacidad hasta los 44.000 asientos, algo imprescindible teniendo en cuenta que el número de abonados alcanzan los 40.000. Como curiosidad, se puede indicar que el récord de una entrada en un partido celebrado en Sevilla se produjo en un Sevilla – Rayo Vallecano de 1997 en el que se alcanzaron los 71.000 espectadores.

Es el estadio Ramón Sánchez Pizjuán uno de los más emblemáticos de la liga española y de Europa, testigo de hazañas del club hispalense, pero también de partidos históricos como las semifinales del Mundial de España de 1982 en el que se enfrentaron Francia y Alemania Federal en un partido trepidante con cuatro goles en la prórroga para un 3 a 3 postrero. Los alemanes se clasificaron para la final tras la tanda de penales. Para el Mundial se construyó la visera de Preferencia y el afamado mosaico con el escudo, obra de Santiago del Campo. Además fue el estadio que albergó la Final de la Copa de Europa de 1986 en la que el favorito Barcelona cayó ante el Steaua de Bucarest. Otro dato destacable es que la Selección Española jamás ha perdido un encuentro en un estadio propiedad del Sevilla F.C., en los que se han acumulado las siguientes estadísticas: 23 partidos jugados, 18 ganados, 5 empatados con 56 goles a favor y sólo 6 en contra.

Todas estas anécdotas que aquí reflejo, y muchas más, nos contaba el padre de uno de mis amigos, un sevillista de aquellos de memoria infalible y vasto conocimiento a quien no me queda más que agradecerle tantas tardes de enseñanza.

La Bombonera de Nervión está recibiendo actualmente una remodelación para adecuar sus instalaciones de cara a un claro objetivo: volver a albergar una final europea. Mientras tanto, sus socios seguimos disfrutando de su historia, su magia y su leyenda cada semana. El Museo que se ha inaugurado en honor a estos 60 años también es testigo de ello. Que así sea.

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