Corría el año 2008, aquel maravilloso punto de origen de la senda gloriosa de nuestra selección. La euforia justificada de tan ansiado éxito hizo que nadie reparara en una noticia importante de la UEFA meses después. Cumpliendo un deseo personal, Michel Platini anunciaba la ampliación de la Eurocopa a 24 equipos a partir de 2016. Y a las puertas estamos, con la clasificación cuasi cerrada y el año par en ciernes. Ya se disfruta el nuevo formato en Irlanda del Norte, Albania o Gales, donde hace 8 años veían la gran cita continental por la tele.

Lo que nadie pensó es que éste iba a resultar maldito a una de las grandes potencias. Porque tras lograr el podio en los dos últimos mundiales (2º en 2010 y 3º en 2014), Holanda no estará en la Eurocopa, algo que no sucedía desde hace 34 años. Cuando precisamente, España, que en 2010 la privó del Mundial, hizo la machada del 12-1 a Malta que decantó el golaverage.

Para entender el grado de fracaso de la ausencia oranje en la Euro 2016 hay que acudir a su grupo de clasificación, el A. Compuesto por otros cinco equipos, que a priori y en nivel ascendente eran: la desconocida Kazajistán; Letonia, muy lejos del nivel de Alemania 2006; Islandia, cuyo valladar sólo era el frío; una República Checa en plena renovación y la combativa Turquía. En principio nadie dudó de la superioridad de Holanda. Pero muchos olvidaban que tras Brasil 2014, muchas cosas habían cambiado.

Guus Hiddink sustituía a Van Gaal tras el verano y no pudo comenzar peor. Una República Checa renovada daba la campanada venciendo 2-1 al coco holandés. Daryl Janmaat permitía un gol esperpéntico que costaba la derrota a los tulipanes. Suerte que tras el varapalo llegó Kazajistán, que sí cumplió con su papel de cenicienta en los dos envites. Aunque sufrieran en el primer choque, remontando en la segunda parte (3-1). Pero el toque de atención llegaría en octubre. La fría Rejkyavik helaba las ideas de los Van Persie, Sneijder o Robben y propiciaban la primera victoria histórica de Islandia ante los oranje, con doblete de Sigurdsson.

Islandia

Las dos derrotas ante Islandia fueron definitivas

Mientras la selección nórdica sorprendía a propios y extraños, los holandeses calmaban los ánimos con un festín de la vieja guardia ante Letonia. Un 6-0 para cerrar 2014 con dobletes de Robben y Huntelaar. La primavera de 2015 aclaraba el panorama: la clasificación pasaba por ganar los dos partidos a Turquía. Pero ya en el primero, sin Van Persie y Robben, estuvieron a punto de perder, de no ser por un gol en el descuento del salvador Huntelaar.

Tras la segunda victoria ante Letonia (2-0) en junio, el bloque empezaba a vivir una fase de transición. Entraban en los onces Wijnaldum, Narsingh o el artillero Depay. No fue suficiente para la Federación y decidieron que “a temporada nueva, seleccionador nuevo”, nombrando al mítico Danny Blind. Entonces volvió a suceder. Sigurdsson y su Islandia volvían a helar (0-1) los tulipanes. El despropósito hecho partido acababa con la enésima lesión de Robben y la expulsión de Martins Indi. Tres días después, Holanda tocaba fondo. El infierno turco de un Arda Turan en vacaciones, hundía (3-0) a unos oranje sin argumentos.

Las pocas opciones de clasificación restantes sirvieron para la incorporación de nuevos jóvenes a la ya iniciada renovación. Kenny Tete, Virgil Van Dijk o Anwar El Ghazi son algunos de los nuevos seleccionados. Esta es una de las causas más apuntadas sobre el fracaso neerlandés, la falta de liderazgo o nivel del relevo a Van Persie, Robben, etc. No sería justo achacar a la nueva generación la debacle, aunque sí la pérdida de toda esperanza de clasificación en el match-ball ante la República Checa y las dudas que ahora genera una selección que hace año y medio deslumbraba. Los Tete, Van Dijk, Riedewald, Depay, Lens, Dost… sucumbieron ante los checos (2-3) y sólo dos veteranos, Huntelaar y Van Persie, tras marcar en propia puerta, hicieron creer en la remontada. Resultado: Islandia y República Checa ya preparan las maletas para Francia, Turquía se ha ganado una última oportunidad, y mientras Holanda deberá recomponerse de cara ya al Mundial de 2020.

Danny Blind y su nueva hornada no han sido capaces de evitar el desastre

Danny Blind y su nueva hornada no han sido capaces de evitar el desastre

Analizada la debacle, entendemos varias causas. La primera está en el banquillo. El sistema con cinco defensas implantado por el serio Van Gaal compensaba las carencias que sus sucesores no han sido capaces de tapar con otros esquemas. Holanda perdió un líder y se equivocó al traer a un Hiddink algo out y a un Blind con poco bagaje para tal tarea.

Otro aspecto importante es que el bloque de Brasil 2014 ha estado en horas bajas. Algunos por lesión, como el reincidente Arjen Robben o el portero titularísimo Cillessen, y otros porque se encuentran en el ocaso de sus precoces carreras, casos de Van der Vaart, Van Persie o Sneijder. A ello se suma la ineficacia del relevo liderado por el goleador Memphis Depay y el polivalente Daley Blind, ambos curiosamente jugadores del Manchester United de Van Gaal. Y por supuesto, también ha sido relevante el despegue de dos selecciones que ya han pasado por ese trámite: República Checa e Islandia. Será difícil no encontrar las camisetas naranjas el año que viene en Francia, pero al igual que merecido, este fracaso debe ser tomado como el punto de partida para ver germinar los nuevos tulipanes.

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