Lo que era un secreto a voces, se confirmó. Después de padecer una terrible enfermedad y un calvario para recuperarse del trasplante de hígado al que fue sometido, Eric Abidal anunció que dejaba el F.C. Barcelona. Según se desprende de sus palabras, la decisión pertenece al club y no al jugador, que deseaba seguir jugando en Can Barça.

En TresCuatroTres ya tratamos el tema del bravo jugador francés. Cómo luchó por superar un tumor y volver a jugar al fútbol, como fue reconocido por sus compañeros al cederle el derecho a levantar la Copa de Europa de 2011. Fue un gesto de ese gran capitán que es Carles Puyol con su compañero que honró al F.C. Barcelona ante todo el mundo del fútbol.

Tras eso, la necesidad de realizar un trasplante de hígado volvió a truncar la carrera del lateral. Reinició su lucha con dos objetivos: sobrevivir y volver al fútbol profesional. Fueron tiempos de grandes apoyos y bellas palabras, el Anims Abidal invadió las redes sociales impulsado por personas de bien, independientemente del equipo de sus amores (exceptuando algunos ultras deleznables que, sorprendentemente, defendían que todo era un truco del Barça para dar pena y verse así favorecido por los árbitros y las instituciones).

En diciembre recibía el alta y se podía escuchar al vicepresidente Bartomeu decir que “el contrato de renovación de Abidal está redactado y en cuanto juegue su primer partido, lo firmaremos”. El futbolista cumplió con su parte, volvió al fútbol en Abril de este año, sustituyendo a Piqué en el F.C. Barcelona – Mallorca de Liga, completando su maravilloso ejemplo de superación, convirtiendo en insuficiente cualquier palabra de halago, admiración o apoyo a su lucha. Todo lo que se pueda decir es poco para hacer justicia con lo que ha hecho este hombre.

Pasado el deslumbramiento inicial por su hazaña, empezaron las dudas. El jugador apenas contaba, algo normal después de un año inactivo, pero es que tampoco ese contrato de renovación (que se suponía ya redactado) aparecía por ningún lado. Desde la directiva blaugrana se deslizaba que se le ofrecería seguir, pero no como jugador. Mientras el jugador y su entorno dejaban caer que seguían esperado esa prometida renovación. Al fin y al cabo, si había luchado tanto para volver a jugar no sería para tres meses después aceptar un puesto en un despacho.

Al convocar a los medios el 30 de Mayo ya estaba claro lo que querían comunicar. A Eric Abidal la directiva del Barça le ofrecía un cargo en el fútbol base, pero este león indomable quería jugar, y el club no estaba dispuesto a hacerle hueco. Se marcha dejando también un ejemplo de señorío, sin una mala palabra para el club.

La grieta que el caso Abidal abre en la imagen de la directiva es muy seria. Tras ponerle como ejemplo y vanagloriarse de tener a un luchador así en sus filas, ahora no le conceden lo que se merece, por lo que el jugador luchó, defender esa camiseta.

Por supuesto nadie puede asegurarle a un jugador en su circunstancia un número alto de partidos al año, pero si consideran que futbolísticamente Abidal no tiene ya ese nivel competitivo, sí estoy seguro que podría ser un jugador apto para entrar en rotaciones. Su valor motivacional y como ejemplo para los compañeros hubiera completado su aportación. Tal vez de haberle propuesto ese rol tampoco habría aceptado y se hubiera marchado donde pudiera jugar más minutos, pero ni siquiera le han dado esa oportunidad.

Gran parte de la afición no lo entiende, cuando se alardea de ser más que un club y de tener valores se deben demostrar en situaciones como ésta. Entre este caso, la salida de Valdés y el vapuleo por parte del Bayern, muchos culés dudan de la gestión de Rosell. Me temo que como Neymar no funcione desde el principio, el presidente puede verse comprometido.

En el corazón de los futboleros de todo el mundo habrá siempre un rinconcito para Eric Abidal, su ejemplo pervivirá. Allá donde vaya, merece ser feliz.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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