Affaire. La RAE definen esta palabra de origen francés como “negocio, asunto o caso ilícito o escandaloso”. Francia, escándalo, negocio… Vamos a hablar de Griezmann y de su espiral de declaraciones, partidos insulsos y peinados llamativos.

Antoine Griezmann tiene cara de pillo y actitudes que a veces acompañan a esa cara. De la Real Sociedad salió con cierta desconfianza por parte de un sector de la afición, que le afeaba ciertas actitudes, y de momento su paso por el Atlético es un océano de declaraciones con doble sentido, insinuaciones poco respetuosas para quien le paga y titulares de prensa que le pasean por clubes de media Europa.

Este verano, a los pocos días de despedirse efusivamente de la afición en el último partido del Calderón, se despachó en la televisión francesa con unas declaraciones que demostraban poco conocimiento de las matemáticas, al indicar que sus posibilidades de ir al Manchester United eran de seis sobre diez y las de quedarse en el Atlético eran de siete sobre diez. Confusión que siguió alimentando cada vez que le acercaban un micrófono en su país y que se sumó a declaraciones que ya había hecho aquí, como cuando dijo tras un derbi que no descartaba jugar algún día en el Real Madrid.

Este juego, que no gustó a la afición colchonera, quedó cortado de raíz cuando al Atlético se le confirmó la sanción por la que no podría fichar en verano. Eso sí, Griezmann se quedaba, pero tras obtener una cuantiosa mejora de contrato y, se especula, la promesa de facilitar esa salida más adelante.

Gracias a esa renovación la temporada empezó más tranquila. Suyo fue el primer gol en el nuevo estadio y parecía que el mal momento del principio del verano podría quedar olvidado. Pero el Atlético adolecía de falta de gol y Griezmann no está siendo una excepción. Ha tenido de acompañantes a Vietto, Correa, Gameiro o Torres, pero ninguna pareja parecía funcionar correctamente.

Mientras en las primeras jornadas se veía al menos una mayor intención en el juego del francés, la situación de escasez en la delantera se fue enquistando y dejó a Griezmann algo desaparecido. Tal vez el hecho de tener que jugar como delantero centro de referencia, para dejar más liberado a Correa, que acabó cuajando como su acompañante preferente, le complicó aun más la existencia.

Griezmann y Torres celebrando gol

Y es que Griezmann, siendo delantero, por sus condiciones físicas, su rapidez y su pegada, no es jugador para recibir de espaldas. Cuando más brilla el francés es cuando aparece desde más atrás, ligeramente suelto, con algo de campo por delante, o cuando define viniendo desde el lado contrario a la jugada. En ese ámbito es un auténtico peligro.

De ahí que el hecho de que en este último encuentro contra la Roma su acompañante fuera Fernando Torres, puede ayudarle. Torres es el único delantero del Atlético (a la espera, por supuesto, de Diego Costa) con capacidad para cuerpear, con fuerza y altura para luchar balones por alto y jugar de espaldas.

Como cuando se habla de Benzema como el acompañante preferente que mejora el juego de Cristiano Ronaldo, más allá de los goles que marque o la producción directa que tenga para el equipo, Torres puede hacer esa función con Griezmann, saliendo beneficiado el equipo en conjunto.

Además, tampoco es desdeñable el factor de reacción de Griezmann tras tocar fondo al ser silbado por su afición en el partido ante el Real Madrid, donde estuvo verdaderamente desaparecido. Las declaraciones de la semana previa a ese encuentro, donde volvió a estar confuso y poco considerado con el Atlético, calentaron a un público dispuesto a perdonarle ese jueguecito mientras rinda en el campo.

Tras la pitada, un buen partido contra la Roma, con golazo escandaloso y asistencia a Gameiro, y una rebaja en la escalada de declaraciones del siete colchonero, son un buen caldo de cultivo para encaminar mejor la temporada.

Gameiro celebrando gol

En los próximos partidos, veremos si cuaja la pareja Griezmann – Torres, y en el plazo de poco más de un mes, descubriremos la influencia de la llegada de Diego Costa. Ambos factores deberían mejorar el rendimiento del francés.

En definitiva, una serie de malentendidos, una cabeza no del todo bien amueblada y los nada desdeñables problemas tácticos, han impedido dar a Griezmann su mejor versión en lo que va de curso. La expectativa debe ser a mejor, pero siempre quedará la duda de en qué momento decidirá salir del Atlético, ya que nadie apostaría ahora mismo por una retirada en el club del Metropolitano.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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