Todos sospechamos que Florentino Pérez, antes de ser Presidente del Real Madrid, debió ser un aficionado al mítico videojuego “PC Fútbol”. En ese videojuego se trataba de gestionar todo lo referente a un club de fútbol, desde el precio de las entradas a la táctica y alineación del equipo. Pero lo más divertido, sin duda, era comprar y vender jugadores. Y ahí es donde Florentino se luce año tras año, cazando las estrellas más rutilantes. Y así es como Ancelotti ha acabado manejando una plantilla de videoconsola, para lo bueno… y para lo malo.

A Carletto supongo que le parecería bien al inicio de la pretemporada que llegara Kroos: un jugador útil para cualquier equipo, eje del mediocampo con buen manejo de balón, mucha capacidad creativa y buena llegada. Le parecería tolerable el antojo presidencial por James Rodríguez. Si tienes de jefe a Florentino sabes que esas cosas pasan,  el colombiano se puso de moda en el Mundial y se convirtió en objetivo estratégico de club. El entrenador merengue seguro que sabía que era un jugador que no terminaba de caber en su sistema, pero quién se puede quejar cuando le traen a un muy buen futbolista como ese.

La buena actuación en la Supercopa Europea desató la euforia, a pesar de que el resto de la pretemporada no fuera para tirar cohetes. Se hablaba de los seis títulos, de la mejor plantilla de la historia del club, del mejor centro del campo del mundo. Ancelotti gozaba de un equipo compacto y con alternativas, sobre la base del bloque campeón de Europa. Tal vez la falta de medida de medios y aficionados le abrumara un poco, pero seguro que estaba contento.

Carlo Ancelotti

Ancelotti, un tipo expresivo

Pero vinieron los nubarrones. La Supercopa de España (donde el Atlético desactivó la fluidez del centro del campo del equipo blanco), la salida de Di María (el futbolista “más diferente” de ese centro del campo y el que más terreno ocupaba) y, como golpe final, la marcha sorprendente de Xabi Alonso (el hombre ancla, la dovela clave de la construcción madridista). Y a Carlo le subió la ceja y se le descompuso el gesto.

En la segunda jornada liguera, el Real Madrid visitó Anoeta para enfrentarse a una Real Sociedad dolida por las derrotas ante Éibar y Krasnodar (cayendo eliminados en la previa de la Europa League). A los 11 minutos el resultado era 0-2 y todo apuntaba a goleada madridista, pero la Real perdió complejos al verse superada y empezó a hilvanar llegadas desarbolando al Real Madrid. El vendaval txuri-urdin acabó remontando para llegar al 4-2 final.

Sin Cristiano, pero con un equipo de ensueño, con Kroos, Modric e Isco en el centro del campo y Bale, James y Benzema arriba ¿qué pudo fallar? La descompensación. Cuando jugamos a esos videojuegos de los que hablaba al principio del artículo tendemos a hacer equipos plagados de calidad pero descompensados, lo que los hace poco recomendables para la vida real.

El maravilloso centro del campo alineado por el Real Madrid en Anoeta es un derroche de clase, visión de juego y creación, pero un desastre a la hora de destruir, dejando a la defensa sola ante el peligro, completamente superada cuando la Real empezó a combinar y mostró llegada. Más allá de los goles anotados a balón parado, los merengues fueron superados en el manejo del juego por un equipo mejor situado y fueron incapaces de robar balones entre líneas, donde se gesta el peligro.

El fútbol no solo es aunar talento y crear, aunque sea la parte más espectacular y edificante. Para competir entre equipos de alto nivel también hace falta poder frenar al contrario, y ese Real Madrid de videojuego y grandes nombres ha quedado cojo para esas funciones con las bajas de Alonso y Di María, dos centrocampistas muy dotados para manejar ambas vertientes del juego. Se han ido dos medios capaces de ayudar adelante y atrás, y los dos que han llegado, siendo también centrocampistas, solo miran adelante. Tal vez el Real Madrid acabe por echar de menos hasta a Casemiro.

En vista de lo visto, tras los fichajes refulgentes, a lo mejor el hombre clave esta temporada acabe siendo Khedira, un jugador que llegó a tener un pie fuera hace un par de semanas. O eso, o Ancelotti tendrá que encontrar una solución táctica novedosa (¿volver a meter a Sergio Ramos en el mediocentro?) si no quiere que Florentino le apague la videoconsola.

Los jugadores madridistas se lamentan tras una ocasión fallada

Los jugadores madridistas se lamentan tras una ocasión fallada

Una Respuesta

  1. Antonio Ros Bernal

    Tienes toda la razón Paco. Los cambios del Madrid este verano no tienen ni pies ni cabeza salvo por una cuestión de puro marketing. Cuando el Madrid ganó la Supercopa de Europa aquello parecía un equipo temible. Las dos salidas de última hora y sobre todo no cubrir la baja de Alonso hacen que la plantilla no sea ni mucho menos mejor que la del año pasado. Me atrevería que tienen menos recursos ya que les falta un jugador como Di María.

    En definitiva, vuelta a construir un equipo y con nuevo esquema táctico.

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