Asiste el seguidor culé a una debacle anímica sin precedentes en los últimos años de la historia futbolística culé. Tras una extraordinaria ventaja en Liga hace unas semanas ahora nos encontramos empatados a puntos con el Atlético de Madrid y a un punto de un Real Madrid enrachado, en resultados y con emparejamientos asequibles en Champions League. Al empate a dos contra el Villarreal, para algunos un simple error en una intachable trayectoria, le siguió un derby en el que el Barcelona se confió y un Real Madrid más necesitado para justificar su, hasta entonces, inconsistente temporada, supo aprovechar el bajón físico y mental de los culés.

Posteriormente la visita a Anoeta nos hizo darnos cuenta de que el equipo estaba atravesando algo más que una mala racha. Luis Enrique rotó en su once titular, lo que muchos le reclamábamos, y el equipo no encontró nunca su sitio en un campo que desde hace años le resulta esquivo en cuanto a resultados. La vuelta del partido contra el Atlético de Madrid mostró que a día de hoy el FC Barcelona es un equipo inoperante ante equipos que se cierran con defensa numantina y contragolpe excelso como el colchonero. Fue una eliminación dura pero no una debacle, el Atlético de Madrid hace varias temporadas que, por méritos propios, se encuentra entre el olimpo de aspirantes a conseguir el cetro europeo.

Este fin de semana volvía el club a enfrentarse a un desafío a priori asequible. En casa contra un Valencia errático durante toda la temporada, con entrenadores al borde del precipicio constante y jugadores sobrevalorados, con poco rendimiento en el campo pero predispuestos a cobrar todos los meses. El partido es muy complicado de explicar.

No hay ningún culé que no se pueda sentir orgulloso del rendimiento del equipo en este partido. Jugadores como Piqué y Mascherano se han dejado todo su aliento durante los 93 minutos, pero la pelotita no ha querido entrar… Parece un recurso absurdo pero es así. Messi, Neymar y Suárez que durante la temporada nos han acostumbrado a marcar con solo parpadear se han encontrado con un inconmensurable Alves, el portero porque el defensa culé creo que está planificando su despedida a su gloriosa trayectoria blaugrana. Aunque el árbitro no hubiese sido inmune a la constante pérdida de tiempo valencianista y el partido hubiese durado 4 minutos más, no habríamos vuelto a perforar las mallas valencianistas.

gerard pique

¿Y ahora qué? Pues de nada sirve lamentarse. De nada sirve echarle la culpa a un Lucho que miraba al banquillo y no encontraba ningún recambio de garantías. De nada sirve acordarnos de una directiva que no quiso fichar a Nolito estas Navidades, un recurso que nos hubiese podido revolucionar el equipo en estas últimas contiendas y poner algo más nerviosos a los, en cierta manera acomodados, miembros del tridente atacante. De nada sirve acordarnos de los viajes de Messi o de Neymar, ni de los 10 partidos de más que hemos jugado comparados con nuestros más cercanos rivales.

La única realidad es que Deportivo, Sporting, Betis, Espanyol y Granada son nuestros rivales que nos alejan de un título más que merecido, a pesar de estos últimos tropiezos. Somos los únicos que dependemos de nosotros mismos para ganar la Liga. No lo olvidemos.

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