Segunda Fase del Mundial de España. Un grupo de tres: Brasil, Argentina e Italia. El campeón de grupo, se clasifica para las Semifinales. Los brasileños, con Zico, Sócrates y Falcao como estrellas, y los argentinos con Maradona al frente, son los favoritos. Pero la historia cambió tras el primer partido.

29 de julio de 1982. Barcelona, 17:15 de una calurosa tarde. Estadio de Sarriá. Italia y Argentina abren el grupo 3. El genio de Villa Fiorito, en su primer Mundial, lidera a una albiceleste que aspiraba a reeditar el campeonato logrado en 1978. Pero esa tarde, todas las aspiraciones argentinas, se vieron frenadas en seco ante la dureza y la entrega descomunal de la selección transalpina, con una actuación especial de nuestro protagonista de hoy: Claudio Gentile.

Maradona Me insultó a mí, a mi madre… Me dijo de todo, pero eso me motivaba más y empecé a pensar: “Lo estoy haciendo bien”. – Claudio Gentile

Maradona y Claudio Gentile

Maradona y Gentile el 29 de junio de 1982

Nacido en Tripoli, Libia, tal día como hoy hace 63 años, el italiano se convirtió aquella tarde en historia del fútbol. Cierto es que los motivos no son los más bellos y futbolísticos, pero es innegable que todas las patadas que se llevó Maradona sobre el césped de Sarriá forman parte de la historia de los Mundiales. Días más tarde, volvió a brillar el defensor italiano secando a Zico, la otra megaestrella de ese Mundial.

Fue la única forma que encontró Italia de parar a Diego, y eso le sirvió para ganar el partido, meterse en semifinales y terminar ganando el campeonato. Al margen de este agresivo y violento marcaje al 10 albiceleste, en la carrera de Gentile destacan los títulos ganados durante los 11 años que jugó en la Juventus de Turín (6 Ligas, 2 Copas, 1 Recopa y 1 UEFA) y los 71 partidos disputados con Italia.

En la Serie A, se volvió a encontrar con Maradona cuando éste fichó por el Nápoles y Gentile militaba en la Fiorentina. El partido terminó con 0-1 para los napolitanos, gracias a un gran gol del astro argentino. No creo que Diego haya sufrido jamás como aquella tarde en Sarriá. Es difícil olvidar todas las patadas que el italiano le propinó.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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