Paseaba con aire desgarbado, cogía la pelota y ya nada más se veía, solo un eslalon interminable y rivales cayendo por doquier. Visionario tanto dentro del campo como posteriormente desde los banquillos, gracias a él el fútbol ya no fue concebido de la misma manera. Lejos quedaron las defensas numantinas, otrora arquetipo de un fútbol resultadista, el balompié se tiñó de color naranja y blaugrana con defensa de 3 y extremos bien abiertos. Sí, Johan Cruyff es el motivo por el que a día de hoy puedo decir orgulloso que mi equipo es el F.C. Barcelona.

Mi infancia transcurrió con los Schuster, Migueli, Lobo Carrasco y compañía, para pasar a una pubertad en donde los Laudrup, Stoichkov, Koeman y Romario hicieron de este deporte una de mis mayores pasiones.

Parafraseando a Lope de Vega, diré eso de : “Érase una vez  un “flaco” a un chupa-chups pegado” que tenía por filosofía futbolística dos claras premisas. La primera era paradigma de su concepción táctica, totalmente ofensiva: “si el contrario nos hace 2 goles, nosotros hacemos 3“.

Efectivamente, los partidos del Barsa eran el mayor filón que, el ya longevo, “Estudio Estadio” podía tener. Para muestra un botón: Temporada 92/93, Valencia 3 Barcelona 4 , Rayo 3 – Barcelona 3. Temporada 93/94, Barsa 5 – Atlético 3, Zaragoza 6 – Barcelona 3 (riesgo de los 3 defensas).

Johan Cruyff y Pep Guardiola

El maestro Johan Cruyff, dando instrucciones a quien sería su sucesor: Pep Guardiola

La segunda idea que caracterizaba al fútbol blaugrana (y que hoy día sigue siendo aplicada en todas las categorías) es la de “la mejor defensa se hace con el balón“. Pases al primer toque y movimiento de todos los jugadores eran la seña de identidad partido tras partido. Aún hoy se comenta en “Can Barça” la cara que pusieron algunos jugadores cuando Cruyff hizo formar grupos de 4 o 5, los cuales se pasarían el balón al primer toque y evitando que éste fuera interceptado por aquél que le tocaba estar dentro del círculo.

Es en esta particular forma de entender el fútbol donde emergió la, hoy tan cotizada, figura del “4”, aquél encargado de canalizar todas las jugadas, leer el partido y aplicar 1ª o 5ª velocidad según convenga. La Masía no ha parado de crear medios con tan relevante perfil, desde Milla hasta Thiago Alcántara, pasando por Guardiola, Xavi, Iniesta o Cesc.

Gracias a aquel “loco” venido de la tierra de los tulipanes, hoy el F.C.Barcelona sabe a lo que quiere jugar y en el Camp Nou ya no es suficiente con ganar, sino que hay que ofrecer lo que todo buen aficionado culé espera, espectáculo.

Escrito por Miguel Salvador Herrera

– Barcelona –