Espanyol, Getafe, Alavés, Eibar y Chelsea. Cinco partidos que muestran una tendencia, que el Barcelona no pasa por su mejor momento. Se achaca a la carga de partidos, lo cual es preocupante porque los equipos deberían estar diseñados para estar en forma justamente en esta parte de la temporada. Dicen que son los equipos contra los que se ha enfrentado que montan el autobús. El Barsa históricamente se ha tenido siempre que enfrentar a estos planteamientos, la diferencia es que antes el balón circulaba más rápido, había más pólvora arriba y más pases entrelíneas.

La cuestión es que anoche se salvó la papeleta de Stamford Bridge in extremis y gracias a Christensen. Fue un partido donde Antonio Conte vistió a su equipo de Wigan. Sin delantero centro, a la espera de la contra que finalmente acabó llegando. El Barsa tenía el balón de manera estéril sin terminar de controlar el partido. Como prueba, en la primera parte las ocasiones más claras fueron del equipo inglés. Comenzó la segunda un Barsa más entonado hasta que llegó el gol de Willian en un error más propio de equipo amateur que de un aspirante a ganar la Champions. Finalmente, Iniesta y Messi arreglaron lo que se acercaba a una nueva debacle europea fuera del Camp Nou.

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¿Puede el Barsa ganar la Champions? Indudablemente sí, con Messi todo es posible. ¿Da la sensación de que le dará para ganarla? Visto lo de ayer cuesta contestar de la misma manera.

Pd: Como reflexión, peligrosa dinámica en la que está entrando el fútbol moderno con el valor doble de los goles fuera de casa. Los partidos de ida de las eliminatorias, salvo gol del equipo visitante, se están convirtiendo en un suplicio para el espectador.

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