Es domingo por la tarde, bajo el marco incomparable de las playas de Cabo de Gata paseamos mientras el viento azota nuestra cara e intenta evitar que contemplemos en todo su esplendor el paisaje que se cierne a nuestro alrededor, a lo lejos el mar está bellamente embravecido, a pesar de que todos los elementos se han alineado para que la tarde no sea plácida, nuestra voluntad de disfrutar de cada momento de esas únicas vistas es mucho mayor…

Este pensamiento es el que me viene a la cabeza para analizar la actualidad culé en un día, el de la Hispanidad y el día del Pilar, como hoy. El seguidor culé, en una semana futbolística solo aderezada con los insulsos partidos de la selección española, no solo por el juego de nuestra escuadra sino también por la entidad de los rivales, puede sentarse tranquilamente a tomarse un café mientras reflexiona sobre el devenir de su equipo.

A día de hoy no encabeza la tabla, solo le separa un punto del espectacular Villarreal pero está empatado a puntos con el topoderoso Real Madrid a pesar de que la línea de creación culé haya sufrido una gran merma tras las lesiones de Rafinha, Messi e Iniesta y el traspaso, del que se debe de estar arrepintiendo ya el propio jugador, de Pedro Rodríguez.

Pero eso no es lo que más inquieta al hincha blaugrana, esta semana los periódicos de tirada nacional, los informativos de mediodía y los trasnochadores programas deportivos han horadado los conductos auditivos internos de todos los culés con la misma frase “Messi a la cárcel” a lo que hoy se suma otro inquietante titular “El Barça no puede fichar porque está al borde la quiebra”. Si después de escuchar esto todos los seguidores culés, aprovechando el día que hoy se celebra, no nos alistamos en la Legión española para que nos destinen a remotos países sin cobertura radiofónica y así poder acabar con este sufrimiento futbolístico es que tenemos mucho aguante.

Hace una semanas íbamos a jugarnos el título de Liga con el Mollerusa y ahora nuestro equipo se va a pique, yo me voy ahora mismo a la farmacia a hacer acopio de tranquimazim, lo peor está por llegar, hacedme caso…

El caso Messi es un tema sumamente delicado para los que no somos eruditos en temas de leyes, ni tampoco conocemos los recovecos de la Hacienda española, pero como diría Marcelo, el centinela de Hamlet, “algo huele mal en…”

El ímpetu con el que la Hacienda española persigue a Lionel Messi, a pesar de que ha pagado una multa considerable y todos sabemos que su dominio de los números solo le da para saber a cuantos goles está de batir otro récord, sí ya se que me diréis excusatio non petita accusatio manifesta, es directamente proporcional al número de veces que ya lo han considerado culpable en los medios de comunicación.

Si nuestros representantes de la ley se aplicasen con el mismo vigor contra empresas y dueños que sistemáticamente evaden impuestos aprovechándose de los paraísos fiscales y los convenios lucrativos con los gobiernos de turno, seguramente dejaríamos de encabezar las listas de países con mayor grado de corrupción.

No digo que no se juzgue a Lionel Messi si se considera que es culpable, solo pienso, quizás erróneamente, que en este caso el hedor que aprecia Marcelo tiene un componente futbolístico más o menos evidente…Ni los que lo acusan se ponen de acuerdo, unos dijeron que no tenía nada que ver pero al día siguiente el perro quería tener 22 meses a la presa en sus fauces, ni todos los futbolistas de su nivel han sido estudiados con el mismo celo. Llegados a este punto lo mejor es que se le juzgue bajo la imparcialidad del sistema judicial español, si se le declara culpable que cumpla su castigo pero si no que alguien nos de explicaciones…Eso sí, evitemos juicios paralelos con condenas a balonazos.

La otra “alegría” con la que el seguidor culé ha desayunado esta mañana es que el club está endeudado. Aquí tengo las ideas mucho más claras, hace un tiempo se decidió que en  los nuevos estatutos figurase una cláusula que claramente indica que “si un ejercicio acaba en pérdidas, la Directiva tendrá dos años para revertir la desviación económica o tendrá que cesar”.

Así pues que Bartomeu y sus compañeros de Junta se apliquen el cuento porque nada ha cambiado desde el año pasado. No se atreven a hacer frente a la FIFA a pesar de que la ley española que quiere juzgar a Messi le ampara en su contencioso futbolístico, no ha firmado todavía ningún acuerdo de patrocinio, ha dejado escapar a Pedro y Xavi, al menos los podría haber retenido hasta enero y sobretodo no da ninguna imagen de seguridad ni control del club. La mejor noticia de todos aquellos que no estamos de acuerdo con la gestión de la actual Junta Directiva es que de este lío no le salvan ni los goles de Messi ni los aciertos tácticos de Luis Enrique…

Ochenta y cuatro días son lo que nos quedan a todos los seguidores culés para cambiar el actual estado de resignación por la ilusión de mejorar nuestra plantilla con Arda y Aleix, dudo mucho que la inutilidad de la directiva nos permita fichar a alguien más. Ochenta y cuatro días en los que, a pesar del viento que intenta que no disfrutemos del paisaje futbolístico culé, jamás debemos perderle la cara al equipo, podrán intentar eliminar los cimientos del club (Messi, directiva, evitar que fichemos…) pero este seguirá siempre en pie mientras su pilar fundamental no se venga abajo…SU MARAVILLOSA AFICIÓN.

¡AHORA MÁS QUE NUNCA “MÉS QUE UN CLUB”!

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.