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Atlético de Madrid: Un 2019 para definirse

El Atlético de Madrid consiguió ayer un resultado en el Ramón Sánchez Pizjuán que no sabría como definir. Empató a un gol en el campo del equipo con el que se juega, de momento, la segunda plaza de la tabla. Gracias a ese punto mantiene esa misma plaza en la que finalizó la campaña pasada e, incluso, le aumenta en un punto la ventaja sobre el Real Madrid, algo siempre importante en la capital.

Pero por otro lado, el líder de la general, el FC Barcelona, a vencer en Getafe, llevó a cinco puntos su ventaja al frente de la tabla y se proclamó, matemáticamente, campeón de invierno. Así presentados los datos, desde estos dos puntos de vista, cabe preguntarse si el resultado ante el Sevilla FC fue bueno o malo para el Atlético de Madrid.

Para mi, forma parte de una situación de indefinición que rodea al Atlético de Madrid esta campaña y que, creo, va a ir aumentando a lo largo del año. El cholismo, desde que tomó suficiente cuerpo como para convertirse en un ismo, tiene sus detractores y seguidores, incluso desde las filas de los aficionados colchoneros, aunque algunos no lo crean. Incluso se da la circunstancia de que muchos que antes de llegar Simeone no sabían citar ni cinco jugadores de la plantilla del equipo y que, al albur de la moda en la que se ha convertido el Atlético en estos años se han empezado a acercar al Metropolitano, se permiten despotricar de esta época de muy buenos resultados. Es muy fácil criticar la falta de espectáculo cuando no has tenido que pasar múltiples tardes en el Calderón rozando los puestos de descanso a Segunda B o deambulando sin pena ni gloria por la mitad de la tabla. Hay que comerse muchos bocatas de mortadela rezando por conseguir meterse en puestos de la vetusta Copa Intertoto para poder quejarse de la situación actual.

Las eternas preguntas de los opinadores sobre el fútbol rojiblanco son las siguientes: ¿se podría jugar mejor desde el punto de vista estético? ¿podría el equipo ser más ofensivo? La respuesta generalizada y obvia a ambas cuestiones es la misma: Sí, sin duda. La propuesta colchonera podría ser menos incómoda de ver cuando te sientas ante la pantalla de la televisión, eso es innegable. Ahora ¿eso la haría más efectiva?

Me resulta curioso que se dé por hecho que una propuesta más alegre, más ofensiva, más despreocupada, por parte del Atlético de Madrid fuera a darle mejores resultados. Seguramente habría partidos en los que saldría ganando pero ¿a lo largo de la temporada completa? Permítanme, al menos, dudarlo.

Simeone banquillo Atlético
(Fuente: as.com)

Además, partamos de una base clara, este equipo está dirigido por Diego Pablo Simeone, y él cree en este fútbol. En un juego que se basa en la fortaleza defensiva y la creación de espacios que sean ocupados con una cierta velocidad en ataque. Desdeña la posesión como un bien en sí mismo y no es muy amigo del ataque en posicional ni de excesivas alegrías en sus jugadores defensivos.

Hete aquí una nueva indefinición, toda vez que esto puede chocar con la idea generalizada de que la actual es una plantilla de un nivel superior al resto de las de, al menos, la última década. Es una plantilla corta, que sin duda tiene muy buenos jugadores, aunque algunos de ellos lejos de sus mejores años y otros algo sobrevalorados. No creo que sea una de las cinco o seis mejores plantillas de Europa y, por supuesto, sigue siendo inferior a las de Real Madrid y Barça. Tal vez el fichaje esencial haya sido el de Rodri, un centrocampista que está consiguiendo que algo cambie en la forma de jugar del Atlético. Rodri y Simeone deben terminar de aprender a entenderse el uno al otro, pero mientras sigue desarrollándose este proceso, el equipo ha aumentado sus porcentajes de posesión en los partidos y trata el balón en mediocampo de forma algo diferente.

En defensa parece algo más inseguro. Jugadores como Godín o Filipe notan seriamente el paso de los años, y la plaga de lesiones en esta línea tampoco parece ayudar, como tampoco la salida de Gabi. El capitán era un elemento fundamental para sostener al equipo desde el centro del campo, y su ausencia lleva al bloque defensivo a plantarse unos metros más atrás para sentirse seguro, con el riesgo que esto supone. No obstante, la dificultad para anotar está siendo el mayor problema del equipo. Incluso cuando se juega bien y se crean oportunidades, les cuesta un mundo encontrar portería. Griezmann está empezando ahora a encontrar portería, y Diego Costa, tras su operación y su mal arranque de temporada, es una incógnita. Si sumamos a ello que Kalinic cumple sin demasiado brillo y que Correa se le está poniendo cara de jugador revulsivo, parece complicado obtener resultados supremos sin una vía abierta clara hacia el gol. Probablemente con peor plantilla, el Atlético campeón de Liga y subcampeón de Europa de 2014 tenía una defensa brutal y una facilidad insultante para el gol gracias al nivel que mostró Diego Costa y al uso del balón parado.

En 2019, el Atlético tendrá que definir muchas cuestiones. En primer lugar, pasar indemne el mercado de enero, tras los rumores que situaban fuera a Lucas Hernández. Después, ir haciendo encaje de bolillos con los sueldos para aplacar pequeñas revoluciones como la de Lucas y decidir qué renovaciones quiere afrontar o a qué jugadores quiere dejar ir. En este último caso está la situación de Juanfran, Filipe Luis y Godín, jugadores fundamentales en estos años exitosos y líderes en el vestuario que empiezan a hacerse mayores ¿merece la pena renovarlos? ¿se les puede encontrar sustituto? Es una decisión difícil de tomar, pero siguiendo el ejemplo de otros equipos que no supieron desprenderse de jugadores que bajaban su nivel, creo que deberían dejarse guiar más por la cabeza que por el corazón. Un equipo que quiere ser grande en Europa va necesitando que jugadores como ellos vayan cediendo el testigo.

También en enero está el carrusel de eliminatorias de Copa ¿debe el Atlético luchar decididamente por ella o usarla para rotar y esperar a ver qué ocurre? ¿se le da prioridad a la hora de usar suplentes a la Liga o a la Copa? Es un dilema interesante, que hay que resolver sin saber si el Barça se mostrará intratable en Liga de aquí al final o si, a pesar de los esfuerzos, un mal sorteo en Copa te puede mandar ante Barça o Madrid y complicarte mucho la final.

Champions League
(Fuente: marca.com)

Caso aparte es la Champions, que volverá en Febrero. En uno de esos partidos en los que la pelota no quiso entrar, el Atlético empató en Brujas y cedió el liderato de grupo. A la larga esto ha supuesto una eliminatoria ante la Juventus que puede marcar el futuro del Atlético, y a la que no llega precisamente como favorito. La final en el Metropolitano es un arma de doble filo. Siempre es bonito soñar con llegar a jugar un partido así en tu casa, pero sigue siendo igual de difícil que cualquier otra temporada. A Simeone, gran amante de las cábalas, no creo que le hiciera mucha gracia que esta final de 2019 se jugara en casa, consciente de que la historia está plagada de desastres en situaciones similares.

Esa eliminatoria de Champions, ante un equipo superior en lo individual y, cuanto menos, igual en capacidad competitiva, podría abrir una crisis en el club de la orilla de la M40. Perder el paso ante el Barça en Liga, caer en Copa y ser eliminado en octavos de Champions puede dejar al Atlético, en una temporada en la que las expectativas se habían hinchado por encima de lo realista, a la altura del mes de marzo sin nada que hacer. Esto siempre es un peligro para la estabilidad de cualquier equipo.

Por último, después vendrá el verano, y, aunque todo dependerá de cómo se resuelvan las competiciones, el Atlético afrontará un mercado complejo. Por un lado, el sueldo de la renovación de Griezmann y el merecido saco de dinero que recibe el Cholo, ha dejado un vestuario con mucha diferencia salarial, algo que los jugadores (y sus representantes) pueden utilizar para presionar al club. Por otro lado, esos altos salarios dejan muy poco margen económico para luchar por conseguir atraer a nuevas estrellas. La salida de jugadores como Thomas Partey, con buen cartel y por el que se puede conseguir un alto precio, tal vez será necesaria para tener cierto margen de maniobra.

Así las cosas, estamos ante una segunda parte de la temporada que será vital para un Atlético de Madrid plagado de dudas, dilemas y definiciones. Será interesante ver qué camino van tomando los acontecimientos.

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