Holzhaut

A MATÍAS SE LO LLEVÓ UNA NEUMONÍA una noche de cuartos de final de Champions. Su ataúd era pequeño; Matías no decía nada, le habían dejado las manos cruzadas sobre el pecho, podían verse con claridad los nudill...

Sagrario

I AQUELLA MUJER, de la que lo primero que vi fue su ojo izquierdo observándome enmarcado por la antigua mirilla dorada de una vieja puerta al final de una escalera crujiente del barrio de Argüelles, me había...

Llamar a Ramírez

        Llamar a Ramírez, la imagen se forma nada más despertar, antes siquiera del primer bostezo, parece que hubiera estado ahí toda la noche velándome sentado junto mi cama, suerte que el agua caliente disip...

Misión

Nos clasifican por letras, por orden alfabético. Los mejores son A, triple A si son excepcionales; los peores Z. Fallé en una misión y me hicieron Z. Allí las cosas no funcionan todo lo bien que cabe esperar: h...

Campo local

Mi compañero de habitación es Mil doscientos siete, lo pone en una placa sobre su cama; en pijama, dormita ajeno a todo, no le he oído pronunciar una sola palabra; ingresó un par de semanas antes, aseguran que ...

Último minuto

I “Un tonto jodió un pueblo”, dice a menudo mi amigo Antonio. Imagínate dos, le respondo siempre. Torres de Marayán está en la vega del Ebro y es famoso por su huerta y por sus jugadores de frontón, ágile...

Después

… Lo intenté, claro que lo intenté. El curso de entrenador, enseñar a los jóvenes, ser un ejemplo, comentarista de radio, de televisión, de especiales, de aniversarios de viejos partidos, publicidad, invitacion...

Penalti

I El portero salió como una exhalación a interceptar la pelota cuando calculó que el delantero podía llegar a aquel balón proveniente de un pase en profundidad inesperado. Llegó tarde. Al balón, porque el...

Hostias y coños

Hostias y coños Mi tío Aurelio soltaba hostias y coños por la boca que daba gusto oírlo. Los metía en su lugar preciso, acompañados de la inflexión de voz y tono adecuados, nunca chirriaban. Ni el Creador se...

Bar Antonio

A escondernos de nuestras vidas, a huir de un patio interior por el que ascienden reverberando, disonantes, los sonidos domésticos; a ponernos a salvo de la realidad y su intolerable mal gusto. A eso vamos. Y a...

Uno al palo corto

Un sol mentiroso no puede con la escarcha de las aceras, ni siquiera reverberando en las fachadas de piedra caliza. Algunos, con esos andares confiados y distraídos que tienen los perros de ciudad, estrenan, de...

Dos porterías de fútbol

El ring sonó perezoso y los veinte alumnos corrieron, como en un encierro, a entrar en clase. Doña Begoña pidió una y otra vez orden y silencio. Llevaba una bata azul y un pañuelo alrededor del cuello, una espe...