Hace 20 años el aficionado valencianista vivía del recuerdo de las grandes hazañas. El joven ché nacido en los 80 y 90 había disfrutado de algunas alegrías pero había sufrido muchas más decepciones (como un descenso a Segunda). A veces se asomaba al éxito, pero solo lo rozaba, subcampeones de Copa en el 95, subcampeones de Liga en el 96… mientras el protagonismo del día a día era para un polémico Paco Roig de presidente, un Romario que disfrutaba más la noche que el día en la ciudad, o un entrenador llamado Jorge Valdano que hablaba mucho pero que pocos en Mestalla entendían…

Valencia vivía en unas Fallas eternas, donde todos se terminaban quemando y donde apenas habían motivos para creer con fidelidad en un proyecto. En esta situación, llegó de Italia el “Señor Rinaldi”, así lo presentó el presidente por entonces Paco Roig. Tras la destitución de Valdano, el nuevo entrenador Claudio Ranieri expuso su fórmula para que el Valencia pudiese llegar a competir con el Barça o Real Madrid: calidad y carácter.

Es cierto que poco antes, con el mítico Don Luis Aragonés en el banquillo ché, el Valencia llegó a pelear hasta el último partido una Liga con el Atlético de Antic que despertó a la hinchada de Mestalla, y ahí saltó la primera chispa de un gran equipo. Pero el esqueleto del Valencia de las finales de Champions y las Ligas, y el Doblete empezó a germinarse en el equipo de Ranieri (los Cañizares, Carboni, Djukic, Mendieta, Angulo, Claudio López, Angloma…)

Claudio Ranieri revolucionó la historia del Valencia aportando carácter a una plantilla de jóvenes futbolistas

Ranieri llegó a mitad de la temporada 1997-98, con un Mestalla cansado de la irregularidad de su equipo y enfadada con la actitud de algunos jugadores como Romario empeñados en cerrar los locales nocturnos de la ciudad, ganase o perdiese su equipo. El nuevo año 1998 no comenzaba nada bien, derrota en Mestalla ante el Tenerife, empate ante el Mallorca… y tocaba visitar el Camp Nou para competir en octavos de Copa y en jornada liguera.

El Valencia cayó en la ida de la Copa 2-1 en el Camp Nou y cuatro días después volvía a visitar el estadio blaugrana. Pocos se habrían atrevido a apostar por la victoria ché. Y aquel partido no comenzó nada bien para los intereses locales cuando en el minuto 54 el Barcelona ganaba 3-0 en su campo con goles de Luis Enrique (tras centro brillante de De la Peña), Rivaldo y Cáceres (en propia puerta tras centro del lateral Sergi)… pero sucedió lo imposible.

El Valencia merecía durante el partido mucho más que aquella dolorosa derrota, pero continuamente desaprovechaba ocasiones claras o se encontraba con un acertado Hesp en la portería rival. Y sucedió lo increíble. El argentino Morigui, que apenas jugó en aquel equipo, recortó distancias en el minuto 69 (“el gol del honor” pensaron muchos). Pero el equipo de Ranieri insistió y el Piojo López anotó dos goles en los minutos 75 y 87 de juego desatando la fiesta ché en el Camp Nou.

El primero del Piojo, llegó en un contraataque por el lateral de Juanfran y que remató de cabeza solo Claudio al fondo de la red local. El tercer tanto, el del empate fue de un disparo potente del argentino alcanzando un rechace tras córner favorable al Valencia. Pero aquella locura no había terminado, Ariel Ortega, “el Burrito”, marcaría en el 88 un gol histórico que firmaba la remontada final de 3-4 a favor de los chés. Van Gaal no se lo creía en el banquillo blaugrana. Cuando en la televisión aún nos repetían el empate a 3, Burrito Ortega corría más veloz que nadie entre los defensas culés para marcar el cuarto gol valencianista.

Aquella noche el Valencia, según los datos, solo ganó tres puntos en una Liga discreta para el conjunto ché. Pero aquella noche nació la pesadilla de Claudio López para el Barça, en aquel instante un técnico italiano se convirtió en General para Mestalla, en aquellos 20 minutos del 3-0 al 3-4 surgió la chispa de un equipo que desde entonces se creyó capaz de lograrlo todo…y que en los siguiente años fue capaz de ganarlo casi todo.

Aquel 19 de enero en el Camp Nou nació un nuevo Valencia que eliminaría la temporada siguiente al Barcelona en Cuartos de Copa, para luego ganar, por fin ganar un título, ante el Atlético de Madrid (la Copa del 99 en Sevilla). Y de esa mítica noche surgieron más para el disfrute y el recuerdo…en Champions, en Liga…Para los valencianistas, para los aficionados que crecían en aquella joven generación de los 80 y 90, aquella noche fue como el primer baile con la mujer de tus sueños. Aquel primer beso convertido en gol por el Piojo y el Burrito Ortega. Una noche donde comenzó un lustro de éxitos que parecían imposibles.

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