Hablar del Bayern Munich como campeón de la Bundesliga es apostar sobre seguro. Ha ganado las cinco últimas ediciones, once en lo que va de siglo, y tras vencer 1-3 al Borussia Dortmund, el único rival que logra ensombrecerle en los últimos años, parece que lo tiene bastante encaminado para conquistar la sexta consecutiva. Porque, a pesar de estar aun en noviembre, con once de las 34 jornadas disputadas, el Bayern Munich ganó media Bundesliga en el Signal Iduna Park.

Tras las diez jornadas previas, los bávaros llegaban líderes, pero su rival de Dortmund tenía la esperanza de igualarle a puntos si lograban la victoria. La sorpresa de la pasada temporada, el RB Leipzig, se situaba tercero. Completaba la Champions el Hannover 96 a cuatro del líder, por delante de Schalke 04 y Borussia de Moenchengladbach, con 17 puntos.

Después de unas primeras jornadas esperanzadoras, los de Dortmund se han ido desinflando en Liga, mientras en Champions prácticamente han quedado ya eliminados, a mucha distancia en rendimiento de sus rivales Real Madrid y Tottenham. Los muniqueses han seguido el camino contrario. Tras un arranque de temporada dubitativo, la salida de un Ancelotti que, seguramente por primera vez en su carrera, tenía problemas con el vestuario, dejó paso a la seguridad del eterno Jupp Heynckes que, una vez más, tomo al equipo bajo su mando para elevar el rendimiento. Se pusieron líderes de la Liga y, con el hachazo de este fin de semana, vuelven a ser un equipo temible.

Formaban los locales su clásico 4-2-3-1 buscando la velocidad arriba, con Bürki en portería, los resolutivos Toprak y Sokratis en el centro de la defensa, el ya clásico Schmelzer en el lateral izquierdo y Bartra, un poco fuera de sitio, en el derecho. La lesión de Sokratis hizo que antes del descanso entrase Toljan al lateral y Bartra asumiera el centro de la defensa. Por delante, Weigl y Castro en la sala de máquinas, con Kagawa de enganche, Pulisic y Yarmolenko abiertos en las bandas, y Aubameyang de punta.

El bueno de Heynckes dibujó un 4-3-3, con Ulreich como sustituto del ausente Neuer, Hummels y Süle en el centro de la defensa. Alaba y el versátil Kimmich en los laterales. Javi Martínez por delante de la defensa, con Thiago y James como interiores y Robben junto a Coman en las bandas. Como ariete, el polaco, ex del Dortmund, Lewandowski.

Robben marcando gol Bayern

Robben marcando para el Bayern

Arrancó el partido igualado, con acercamientos a ambas áreas y un ritmo entretenido. Aubameyang tuvo la primera, pero fue más efectivo el Bayern. Pasado el cuarto de hora, la salida de balón preferida de los visitantes, por banda izquierda con Alaba y Coman, terminó con un balón cruzado que James dejó atrás con el pecho para que Robben, con uno de sus habituales zurdazos con efecto al palo largo, hiciera el 0-1. Curioso lo de este jugador, que lleva 15 años haciendo el mismo regate y marcando el mismo gol, pero que sigue siendo casi imparable.

Aunque el Dortmund siguió acercándose con la clase de Yarmolenko y la verticalidad de Pulisic (¿cuánto le van a sacar el próximo verano al equipo que se acerque enamorado por sus regates mágicos a pedir precio por el jovencísimo estadounidense?). Pero les costaba encontrar a Aubameyang y mucho más a Kagawa, perdido entre las líneas bávaras. Poco a poco fue creciendo la figura de Javi Martínez, dueño y señor del mediocampo a pesar de tener enfrente a un buen Weigl. Esto fue posibilitando que Thiago y James carburaran y, ojo, se sacrificaran posicionalmente, con la ayuda de Robben y Coman desde las bandas, para crear una línea de cinco en la medular que ayudó en defensa eficazmente. Sacando el balón de atrás por la banda (preferentemente la izquierda), el Bayern llegaba a campo rival, se asociaban en paredes con Thiago y James y agujereaban a sus anchas la defensa local.

Curiosamente, aunque volcaban más el juego a la banda izquierda, el segundo gol del Bayern llegó en una avanzada por la derecha. Centró raso Kimmich, ese animal del gol que es Lewandowski la cazó de espuela, el balón tocó en el pie de Weigl y tomó un bello efecto que dejó a Bürki con el molde. Antes del descanso, el Bayern ya vencía 0-2 y parecía cada vez más superior. Además, las llegadas del Dortmund (cada vez menos), se estrellaban con un buen Ulreich, cuando no con los centrales, donde merece mención especial el joven Süle, llegado desde el Hoffenheim que, en su cuerpo de armario empotrado de casi dos metros, encierra un central con mucho futuro.

Una de las claves fue el lugar donde recibían el balón los extremos. Mientras los del Bayern recibían en tres cuartos de cancha con el apoyo de dos brillantes interiores para generar peligro, los del Dortmund venían muchas veces a recibir a su campo, con poco apoyo de sus laterales y menos aun de Kagawa, del que a veces quedaban dudas de su presencia en el campo.

En el segundo tiempo el Bayern fue incluso más superior. Acababan de pasar 20 minutos de juego voluntarioso de los de Bosz y brillante eficacia de los de Heynckes cuando Alaba colgó un balón lejano que se envenenó y, con la duda de si Lewandowski llegó o no a tocarla, entró en la puerta de los amarillos. El 0-3 mató a los locales que, bajó una intensa lluvia atmosférica, estaban recibiendo un notable chaparrón futbolístico. También el Bayern, con el trabajo ya hecho, se relajó. El esfuerzo de los centrocampistas para ayudar en defensa y morder en ataque fue encomiable. El eje Martínez – Thiago – James promete tardes de gloria… si no se desfondan antes de llegar al tramo decisivo del curso.

Peter Bosz entrenador del Borussia Dortmund

Peter Bosz

Llegaron tarde los cambios de Bosz. Con 0-3 saltó Gotze con cara de “a ver que hago yo ahora” por un Kagawa que se retiró claramente decepcionado por su partido. Después, Jadon Sancho, la joven promesa inglesa de quien hablamos la semana pasada por no haberse quedado a disputar la fase final del Mundial Sub 17 con su selección, ingresó por Yarmolenko sin tiempo para brillar. Rafinha suplió a un lesionado Alaba, Rudi dio descanso los últimos minutos a Javi Martínez, mientras Vidal hizo lo mismo con James.

Solo hubo tiempo y ánimos para la bella jugada del definitivo 1-3. Pulisic (hay que ver a este jugador, insisto) recuperaba un balón suelto contra la esquina del campo y rodeado de tres. Con una maniobra propia de un freestyler sacaba el balón de esa ratonera, Gonzalo Castro ponía el balón al área y Bartra, con un precioso derechazo cruzado, lograba el tanto del honor. El propio Gonzalo Castro pudo haber ajustado más el marcador en la siguiente jugada al tratar de rematar un balón al que llegó muy forzado en el segundo palo con Ulreich ya batido, pero no pudo ser. La historia del partido estaba escrita y el Bayern era justo vencedor.

Con la victoria del RB Leipzig ante el Hannover 96, el Dortmund baja al tercer escalón, a seis del Bayern, a dos de los de Red Bull y empatados a puntos con el Schalke. Con 19, a uno, está el Hoffenheim, y con 18 hay un triple empate entre Hannover 96, Eintracht y Borussia Moenchengladbach. Por debajo, Colonia y Werder Bremen no han ganado aun ningún partido, el Friburgo está en el puesto de play-off para el descenso y tiene a dos históricos por encima: Hamburgo y Wolfsburgo.

Así que, aunque parecía que este año podría tener problemas, el cambio de Ancelotti por Heynckes ha hecho que la vida siga igual por Alemania. Solo el Bayern podría perder esta liga en la que vuelve a ser claramente superior al resto. Veremos si el Dortmund retoma su brillo de principio de temporada y deja una bella lucha por la segunda plaza con los de Leipzig.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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