El 16 de febrero de 1964 nacía en Salvador de Bahía uno de los delanteros que revolucionó el fútbol mundial de mediados de los 90, que forma parte de la historia futbolística de Brasil y que es considerado como un semidiós en A Coruña: José Roberto Gama de Oliveira, más conocido como Bebeto.

Bebeto se inició en esto del fútbol a principios de los 80 en el Vitória de Bahía. Rápidamente marchó al Flamengo, donde creció como futbolista coincidiendo con Zico y Sócrates, y comenzó a alzar títulos. En 1983 el Brasileirao y en 1986 el Carioca ante el Vasco de Gama de Romário. Cuando en 1998 éste último dio el salto a Europa para recalar en Eindhoven, fue Bebeto quien ocupó su lugar. En el club del Almirante se hizo con el Brasileirao de 1989 y comenzó a despuntar internacionalmente, siendo elegido Futbolista del Año en Sudamérica por delante de su compañero Mazinho y de René Higuita. Ese mismo año se hacía con la Copa América ante la Uruguay de Enzo Francescoli, compartiendo delantera con Romario en una de las duplas más recordadas, admiradas y letales de la historia del fútbol. Tan solo era cuestión de tiempo que él también diese el salto al Viejo Continente.

Y lo dio, de la mano de Augusto César Lendoiro. Estaba por comenzar la temporada 1992-93, el R.C.Deportivo de la Coruña acababa de superar una disputada promoción por quedarse en Primera contra el Real Betis y el dirigente gallego buscaba cómo apuntalar su proyecto futbolística dirigido por Arsenio Iglesias. Así que Lendoiro se vino de Brasil con dos nombres poco conocidos bajo el brazo que marcarían la historia del club gallego: Mauro Silva y Bebeto. Se unieron a un equipo plagado de descartes de otros, y de luchar por la permanencia pasaron a codearse y a poner en serios apuros a los dos grandes. Dejaron muy claras sus intenciones en noviembre de 1992, levantándole un 0-2 al R.Madrid C.F de los Sanchís, Hierro, Luis Enrique, Michel y Zamorano en la noche que nació el Súperdepor, con Bebeto como gran protagonista con dos goles. Volvería a marcar dos semanas más tarde para derrotar al Dream Team en su visita a Estadio de Riazor. El R.C.Deportivo de la Coruña finalizaría aquella temporada tercero a tan solo 3 puntos del R.Madrid C.F y a 4 del F.C.Barcelona, y Bebeto se hacía con el Pichichi marcando 29 goles y con el corazón de los deportivistas.

Más cruel sería el final de la temporada 93-94, cuando el penalti de Miroslav Djukic se topó con González. Se acusó a Bebeto de haberse escondido de aquella responsabilidad, y todavía hay quien lo cree, aunque sus compañeros desmintieron hace tiempo ese bulo. Y es que es poco creíble que un profesional con la frialdad para regatear en un palmo al rival, le tiemble el pulso y le falle el coraje ante un penalti.

Con ese mal regusto de boca, Bebeto se presentó aquel verano al Mundial de Estados Unidos. Otra vez junto a Romário, quien también había conocido de primera mano la crueldad del fútbol en la final de la Copa de Europa de Atenas ante el Milan. Conformaron la delantera de un Brasil que algunos consideraban menos Brasil que en otras ocasiones. Ellos dos eran los únicos que tenían plena libertad para maravillar en un equipo rocoso con Dunga y Mauro Silva como piedras angulares. Carlos Alberto Parreira buscaba que la canarinha se asegurara una final que se le resistía desde 1970 con Pelé, precisamente ante Italia. Si en México aplastaron a los transalpinos con un fútbol espectacular, en el estadio Rose Bowl de Los Angeles tuvieron que esperar a los penaltis para romper el 0-0 inicial.

Bebeto, Mazinho, Romário

Al contrario que Romário, quien tras el Mundial de EE.UU dio por satisfechas sus aspiraciones futbolísticas, Bebeto volvió a A Coruña con ganas de seguir ampliando su palmarés, a las órdenes ya de John Benjamin Toshack. Como hemos dicho, el Dream Team se deshizo en el avión de retorno de Atenas a Barcelona, y tan solo quedaba el R.C.Deportivo de la Coruña para hacer frente al R.Madrid C.F en las competiciones domésticas. Mientras en Liga claudicaba y quedaba a 4 puntos de los blancos, en Copa realizaba una magnífica campaña para imponerse en el Estadio Santiago Bernabéu al Valencia C.F. de Gaizka Mendieta, Mazinho, Pedja Mijatovic y Lyuboslav Penev. El gol de Alfredo tras la interrupción por un espectacular aguacero supuso el primer título para la entidad blanquiazul. Tras el verano, a esta Copa le siguió la Supercopa ganada ante el R. Madrid C.F de Jorge Valdano, al que aplastaron con un 3-0 en Riazor y un 1-2 en Madrid.

Aquella temporada 1995-96 supuso el final de su estancia en Riazor. Un Bebeto de ya 31 años se despedía del club a final de temporada. Las grandes actuaciones en Liga no tuvieron continuidad y el equipo cayó hasta la novena plaza. En cambio en Europa, alcanzaron las semifinales de la extinta Recopa de Europa, en una actuación que supone el mayor logro europeo de los gallegos, donde el PSG de Raí y Youri Djorkaeff los eliminaría en dos partidos muy disputados para alzarse con el título continental.

Con su habilidad, velocidad y facilidad para marcar, Bebeto maravilló Riazor durante 4 años. Marcó 86 goles en 131 partidos de Liga, convirtiéndose en el máximo goleador del club gallego, algo que grandes delanteros posteriores como Roy Makaay o Diego Tristán no han podido igualar. Para el recuerdo quedan actuaciones como los 5 goles marcados al Albacete, 4 de ellos en apenas 6 minutos.

Bebeto, R.C.Deportivo de la Coruña

Dejando atrás al R.C.Deportivo de la Coruña, dejó el fútbol de alto nivel para ir recalando en ligas menores. A pesar de ello, aún fue convocado para el Mundial de Francia de 1998 en el que marcó 3 goles. Flamengo, un esporádico y anecdótico retorno a España en el Sevilla, Vitória de Bahía, Cruzeiro, Botafogo, Toros Neza en México, Vasco da Gama, Kashima Atlers y finalmente el Al-Attihad que supuso su última aventura futbolística en 2002 con 38 años.

Siempre comprometido con los propósitos sociales, tras colgar las botas se dedicó, junto a su compañero de selección y también campeón del mundo Jorginho, a ayudar a niños y jóvenes desfavorecidos de las favelas a través de la asociación Instituto Bola pra Frente. Su implicación le llevó en 2010 a presentarse para diputado por el estado de Río de Janeiro, siendo reelegido en el 2014. Así como su carrera futbolística, era inevitable que su destino se cruzara con el ahora también política Romario, formando otra vez aquella fantástica dupla, esta vez vestidos de traje y con los objetivos de reformar un Río de Janeiro sumido en la bancarrota y la violencia.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.