Una de las cosas que más me gustaban y me divertían del PC Fútbol era coger a un equipo modesto en Segunda División B, ascenderlo a Segunda y Primera División de manera consecutiva, clasificarlo para una competición europea y ganarla. Era difícil, pero había sus trucos para lograrlo, como por ejemplo, entrenar a un guardameta hasta que alcanzara una media de 99 de portero.

Hacerlo virtualmente es relativamente sencillo. Conseguirlo en el fútbol real es una tarea al alcance de muy pocos. Benito Floro, al frente del Albacete Balompié, llevó al equipo manchego a dos ascensos consecutivos, desde la categoría de bronce hasta Primera. Pero quizá el caso más llamativo sea el de Brian Clough cuando dirigía al Nottingham Forest.

Clough posando con la Copa de Europa

Clough posando con la Copa de Europa

Llegó al equipo inglés a mediados de la campaña 74/75 con el equipo en la segunda categoría inglesa. Ascendió en 1977, ganó la Liga de Inglaterra, la Copa de la Liga y la Community Shield en 1978; en 1979 volvió a ganar la Copa de la Liga y, contra todo pronóstico, la Copa de Europa, título que reeditó en 1980.

Hay que sumarle a este maravilloso palmarés, la Supercopa de Europa tras su primera victoria en la máxima competición continental de clubes. Tras 16 temporadas dirigiendo a los Forest, se retiró de los banquillos. En la 92/93, su última campaña con el equipo del City Ground, descendió a la First Division, poniendo el punto y final a una historia difícilmente repetible.

No solo es recordado y venerado en Nottingham. Años antes de los mencionados éxitos con este equipo, Brian Clough logró algo parecido, aunque en menor medida, con el Derby County. En 1969 ascendió a Primera, para lograr el campeonato en la máxima categoría en 1972. Como curiosidad, la carretera que une Derby y Nottingham se le conoce como la Brian Clough Way.

Carismático, díscolo y controvertido, Clough dejó varias frases para el recuerdo en las que dejaba claro su carácter y filosofía de vida. De todas, me quedo con esta: “Le comuniqué al mundo entero y parte del otro lo buen entrenador que era. Yo sabía que era el mejor, pero si no hubiera abierto la boca, no habría tenido que aguantar tanta presión. Se habrían dado cuenta de todas formas”.

Conocidos eran sus problemas con el alcohol, provocándole un cáncer de hígado del que se recuperó tras un transplante. Meses después no pudo superar otro cáncer, esta vez en el estómago, falleciendo tal día como hoy hace 12 años. Su funeral se celebró en el estadio del Derby County. A Brian Clough le viene como anillo al dedo la frase genio y figura hasta la sepultura.