Querido lector, póngase en el lugar del entrenador de un equipo de fútbol puntero, de esos que tienen máxima exigencia. Ahora imagínese que le dicen que en los próximos días le van a fichar a una de las principales estrellas de la selección brasileña y que el jugador más caro de la historia de su club vuelve de una lesión tras varios meses sin jugar. En principio, parecen dos buenas noticias que se van a conjugar en los próximos días en Can Barça, pero ¿realmente lo son? Hoy vamos a intentar explicar por qué Valverde puede estar preocupado.

En los últimos días, la prensa deportiva no para de lanzar noticias que ilusionarán a los aficionados blaugranas: primero Amor reveló los contactos por Griezmann, que podría acabar en el Camp Nou el próximo curso. Después, parece inminente el regreso de Dembélé, que se lesionó sin tiempo para justificar su precio. Por último, parece que, como anunció Nike en desliz catastrófico, la operación que no pudo concretarse en Agosto se hará en Enero y Coutinho recalará en Barcelona. Además, por medio, una victoria contundente en el Bernabéu que deja la Liga casi sentenciada sin haber llegado a su ecuador.

Pues de esta serie de noticias que parecen positivas, solo la última es innegablemente buena para el Barça. Alguno se llevará las manos a la cabeza, pero voy a intentar explicar, con argumentos futbolísticos, el motivo por el que la llegada de Coutinho, la vuelta de Dembélé e, incluso, la futurible compra de Griezmann tienen un muy posible reverso oscuro para el rendimiento del FC Barcelona.

Partamos de una premisa principal muy general, aplicable a casi cualquier ámbito de la vida. No suele ser buena idea tocar aquello que funciona. Con los equipos de fútbol a veces no se cumple, hay ocasiones en las que un equipo victorioso da síntomas de cansancio y, aunque sea difícil, toca ir cambiando piezas. El caso del Barça es seguramente el contrario. El equipo encorsetado en la obligatoriedad de mantener la MSN en ataque, en el que Iniesta parecía un fósil, Busquets no llegaba a cortar las vías de agua y Mascherano era constantemente superado ha dado lugar a un equipo mucho más seguro, versátil y eficaz.

Esto nos lleva a una consideración específica, tal vez arriesgada. Al Barça le ha venido bien vender a Neymar. La campaña pasada hubo tramos en varios partidos, sobre todo ante grandes equipos, como en las eliminatorias de Champions ante PSG y Juventus, en los que a Luis Enrique le sobraba un delantero y le faltaba un centrocampista, pero la obligación de mantener en el campo a sus tres estrellas le impedía realizar ese movimiento táctico. Es algo parecido a lo que le pasa a Zidane con la BBC, en el caso del francés tiene la “suerte” de que prácticamente siempre tiene a alguno de los tres lesionados y en el caso de Valverde ha tenido la “suerte” de que el jeque del PSG vino con una montaña de dinero a por Neymar.

Neymar posa camiseta PSG

Ahora, concretemos en cada caso. Mientras la llegada de Paulinho despertó chanzas en los rivales e indignación en los aficionados propios, el fichaje de Dembélé (siempre que no pensaran de lo desorbitado de su precio) ilusionó a los culés. Sin duda se trata de un jugador con un gran futuro y que podrá aportar mucho al Barça, pero, seamos serios, llegados al cambio de año, ya nadie se ríe del fichaje de Paulinho y prácticamente nadie echa de menos a Ousmane Dembélé.

El francés culminó unos primeros partidos en los que se le adivinaba calidad y se le veían a la legua el nerviosismo y las imprecisiones con una grave lesión en la que, si la medicina no me quita la razón, tengo la sospecha que el estrés que se percibía en el futbolista tuvo influencia. Para que su carrera en el Barça sea fructífera, tanto Valverde como él deben olvidarse de su precio. El entrenador no debe verse influenciado por el coste que ha supuesto al club y debe usarlo solo cuando lo considere necesario, no meterlo con calzador para volver a jugar con tres delanteros y desestabilizar el centro del campo como ocurrió en la campaña anterior. El futbolista debe ser consciente de que es joven y tiene tiempo para irse haciendo un nombre poco a poco en un club tan grande, relajarse y disfrutar sin la presión que mostró en los primeros partidos. Este será el primer dolor de cabeza de Valverde.

Coutinho, Griezmann…¿overbooking en Can Barça?

Si llega Coutinho por una cifra incluso superior a la de Dembélé, volveremos a la presión que esos sobrecostes ejercen en los entrenadores. El brasileño es menos centrocampista que Iniesta, juega mucho más orientado al ataque y no tiene la capacidad para guardar la posición que sí poseen hombres como Rakitic o Paulinho. Tiene una calidad innegable, pero un déficit físico también importante. Esto puede hacer que la estructura consolidada que ha creado Valverde en esta primera vuelta se desmonte, pero ¿cómo dejar fuera a un fichaje que tanto dinero y esfuerzo genere? Segundo dolor de cabeza de Valverde.

Yendo ya mucho más allá en el repaso de posibles cambios en el Barça, podríamos incluso hablar de la futurible llegada de Griezmann al equipo blaugrana. Aunque la prensa y el propio Amor nos han puesto sobre la pista de esta negociación desde hace mucho tiempo, dándole visos de realidad a lo que en principio parecería un rumor, sigo sin ver claro el fichaje ni por parte del equipo ni por parte del jugador. El todavía colchonero dijo en alguna ocasión que no iría al Real Madrid por ser el rival colchonero ni al Barça por la alta competencia, aunque tal vez no se viera capaz de competir con Neymar pero sí con Dembélé y eso le haya hecho cambiar de idea. Es más, yo no tengo tan claro que vaya a salir del Atlético a final de temporada, me parece tan errático en sus decisiones que me creo cualquier cosa de él. Pero es que para el Barça, el fichaje de Griezmann supondría haber contratado a dos jugadores muy caros para sustituir a uno y, encima, perpetuar el desequilibrio del juego con tres puntas que Valverde ha conseguido resolver en lo que va de campaña. Es decir, posible tercer dolor de cabeza de Valverde para la temporada que viene. Si consigue resolver el puzzle, le van a poner otra pieza que se lo vuelva a complicar.

Es posible que el tiempo me quite la razón, pero el fútbol es muy complejo y no siempre las cosas ocurren como parecen. Es una matriz de condiciones tan indescifrable que una buena noticia puede tornarse buena, así como una mala noticia puede tener resultados positivos. No dudo de la capacidad de Valverde para resolver el problema de tener demasiados gallos en el mismo corral, pero me parece una complicación para el entrenador innecesaria, toda vez que el Barça puede tener necesidades que cubrir siguiendo el ejemplo de la compra de Paulinho, poco mediática, pero muy eficaz.