Querido compañero de anhelos y desvelos,

Comenzábamos la temporada entusiasmados por la época post-Tata, encandilados por un entrenador cuyo paso por la entidad blaugrana dejó, más allá de unos cuantos títulos, el amor por la camiseta que siempre hemos pretendido que posean nuestros jugadores. A la apatía del pasado año, donde tiramos miserablemente la Liga con todo a favor y frente nuestros propios parroquianos, esta temporada Lucho prometía liderar a las huestes blaugrana hacia la conquista de nuevos títulos, siempre prevaleciendo ese estilo de juego combinativo que tanto gusta por tierras catalanas.

¡Ay querido compañero/a! Cuantas veces hemos pronunciado frases como “Este sí les va a hacer correr”, “Piqué se va a enterar de lo que es trabajar”, “Messi esta temporada no se va a atrever a hacer lo que hizo la pasada con el Tata”….Lucho vino con su equipo de trabajo, su propio preparador físico, un segundo entrenador conocido igualmente por el vestuario y que fue dueño de la portería blaugrana hace décadas, un equipo joven, innovador, dispuesto a poner todos sus conocimientos al servicio de la entidad blaugrana.

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¡Qué bien nos lo pasamos al principio, eh! Victoria tras victoria, Messi luchaba, Piqué parecía el de antaño, un juego combinativo pero con transiciones mucho más rápidas, presión cerca del área contraria…todo era un goce, hasta que llegó nuestro archiconocido rival y nos puso en nuestro sitio, entonces Lucho no hacía bien su trabajo, Piqué no estaba a su nivel, Messi no podía con las botas….

Bajo ese clima inhóspito fuimos encadenando diversos tropiezos, remontamos el vuelo y tú y yo pensamos “el 2015 será mejor”, pero no, comenzamos con un tropiezo inesperado en San Sebastián y entonces la hecatombe, Zubizarreta que critica al presidente, éste que lo echa del club, criticamos a Barto por echarlo ahora cuando tanto tú como yo lo hubiéramos puesto de patitas en la calle mucho antes, Bartomeu que convoca elecciones, el TAS que ya no nos da la razón como antaño, ya no pintamos nada en el panorama futbolístico y encima Cristiano, tras un paupérrimo Mundial, consigue el Balón de Oro que pensamos que era eternamente el Balón de Messi.

Nos sentimos perdidos, sí, lo sé, esta sensación ya la hemos tenido antes, los años del motín de Hesperia, el largo caminar por el desierto con Serra Ferrer, Rexach, Antic,…Pero esta vez parecía distinto, hace tres años estábamos en la cima y ahora rodamos sin rumbo fijo. Y para colmo lo impensable, Messi que no se habla con Luis Enrique, el psicólogo que más que calmar los ánimos es un pirómano emocional, el preparador físico que nos ilusionaba por lo novedoso ahora resulta que tiene bisoñez profesional y no vale para nada, los pesos pesados de la plantilla que le comentan a sus amigos periodistas, esos que nunca desvelarán la fuente, que Luis Enrique es el peor entrenador que han tenido en su vida. Messi versus Luis Enrique, la afición culé, tú también querido/a amigo/a no lo niegues es naturaleza culé, con el pulgar hacia abajo dictando el veredicto del asturiano y para colmo nos llega el Atlético en Liga.

Temblábamos, reconócelo, pero fieles a la idiosincrasia culé pensábamos que si perdíamos pues bien porque echaban a Lucho y si ganábamos…Ganar, estaba difícil. Encaramos el partido con una fe limitada, primeros compases y parecía que presionábamos más, un espejismo pensamos, ¿y Messi? En la banda derecha, ahí no durará mucho, en la tercera jugada se rebelará contra Lucho y volverá a su hábitat natural de punta de lanza.

Pasaron los minutos y nuestro ánimo se tornó entusiasmo, ¡cómo estábamos jugando! Neymar un puñal, Messi un artista y Luis Suárez incansable, batallador y goleador. Detrás Busquets, al que muchos retiraban, volvía a ser el comandante en jefe, secundado por un omnipresente Rakitic y un siempre eficaz Iniesta y en defensa Alves rejuvenecía y, al lado del imperial Mascherano, Piqué volvía a parecerse a un central de categoría mientras Alba incansable percutía una y otra vez la defensa contraria y Bravo paraba lo poco que llegaba a su área.

Terminó el partido y nos miramos en la distancia totalmente incrédulos ¿Los jugadores se quieren cargar a Lucho? Parece que no porque hoy no le han hecho la cama ¿Messi se habla con él? Bueno, al menos no evidencian sus problemas en el campo que ya es mucho, Messi respeta a su entrenador que aquel día fue más que nunca eso, un gran estratega. Nos fuimos a dormir pensando si ese comportamiento iba a ser flor de un día, pero no, las victorias en Elche y el trigoleador Messi contra el Deportivo nos han demostrado que este equipo parece que ha remontado un poco el vuelo. Como buenos pesimistas culés esperamos al partido de esta noche para evidenciar si el ave tiene vuelo transoceánico o si hemos asistido al renacer del  ave culé fénix que otra vez caerá en picado sin remisión.

En este estado dubitativo, nuestro atisbo de euforia se resquebraja cuando encendemos el televisor y vemos a personajes como Pedrerol y sus secuaces analizando la cara de Luis Enrique y Messi, las miradas de odio del argentino porque sus compañeros no le pasan el balón, ¡qué diferencia con el cariño con el que Cristiano mira a Bale o Benzema cuando se despistan y no lo ven completamente desmarcado rodeado de cuatro jugadores! Los regates de Neymar son de twitter y los de Benzema son súper eficaces. El problema es que Messi sí define contra el Deportivo…Pero Messi odia a Lucho, es verdad Messi odia a Lucho así que da igual los goles que marque, porque Cristiano ama a Ancelotti, como antes a Mourinho.

Querido amigo culé, mira un momento la clasificación liguera, estamos segundos a un punto del campeonísimo Real Madrid, los partidos no se ganan hasta que se juegan. Querido amigo mira los emparejamientos de cuartos de la Copa, ahí estamos, otros tendrán que buscarse en los cuartos de la temporada que viene…Querido amigo recuerda que tenemos un emparejamiento de Champions, porque seguimos vivos en esta competición con las mismas posibilidades que el resto de clasificarnos.

Querido amigo culé, ahora es el momento de estar más unidos, de creer juntos, que nadie te arrebate la ilusión de ver a tu equipo cada fin de semana, anímalo cuando menos se lo merezcan porque será cuando más lo necesiten, ya habrá tiempo de hacer las evaluaciones a final de temporada. Si hubiésemos tenido la oportunidad de hablar ayer con…., el primer socio culé, de la crisis actual se habría reído en nuestra cara, crisis era no haber ganado una Champions hasta 1992, ir siempre a rebufo del Real Madrid, encadenar entrenadores uno tras otro, que nuestro mejor jugador se enemiste, aparentemente, con el entrenador es una bendición si partido tras partido se sigue rompiendo la camiseta como en los últimos partidos. Ama esta camiseta que tantas alegrías te ha dado, porque el fútbol es pasión, hay que sufrir en la derrota para saborear la gloria del triunfo.

Un cordial saludo y visca el Barça.

Sobre El Autor

Redactor

Nacido en Cieza y amante del buen fútbol. Las sinapsis blaugranas se suceden cada Domingo. No hay nadie como el ‛10‛ de Rosario.

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