Pues tenía pensado escribir sobre el nuevo entrenador del Real Betis Balompié y sobre los aspectos claves, desde mi modesta y humilde posición, en los que deben cimentarse los pilares del nuevo proyecto bético, pero lo ocurrido el pasado domingo en el Villamarín me ha hecho cambiar de tema.

Real Betis celebra gol

Los jugadores del Real Betis celebran el gol de Pezzella

Siempre quiero que gane mi equipo salvo una excepción: si el Betis no se juega nada especial (evitar el descenso o clasificarse para una competición europea) y una victoria bética beneficia al Sevilla Fútbol Club. En este único caso, quiero que pierda el club verdiblanco.

Por tanto, frente al Getafe, celebré la victoria bética. Me es indiferente el problema que le generes al rival con ese resultado. La obligación de un equipo de fútbol es salir a ganar. Pero una cosa es querer que tu equipo gane y otra muy distinta es lo que pasó en Heliópolis. No comprendí el comportamiento de parte (mayoritaria) de la afición bética. Será que a mi el tema de las hermandades entre aficiones y equipos ni me va ni me viene.

Ojo, respeto al que disfrute con ello, pero yo no lo hago. Por un simple motivo: el fútbol no tiene memoria, y si dentro de poco el Sporting de Gijón nos tiene que echar una mano, lo hará o no, en función de sus intereses y posibilidades. Los jugadores y entrenadores están al margen de la relación que mantengan las aficiones y, los que tienen que jugar y ganar partidos no son los aficionados hermanados.

Otra cosa que se me escapa a mi manera de ver las cosas es la de gritar “a segunda, a segunda” al Getafe. ¿Qué ellos hicieron lo mismo en el partido de la primera vuelta? Pues vale, pero caer en el mismo error lamentable que ellos es una estupidez. Y máxime cuando nuestra afición sabe de sobra lo que se sufre en la categoría de plata. Por mucho que te lo hayan cantado a ti, ese cántico demuestra poca clase, estilo y deportividad. ¿Que se hace en todos lados? Bien, pero a mi me interesa y me afecta lo que ocurra con el Real Betis.

Así que estos son los sentimientos que tengo desde el domingo: vergüenza e incomprensión. Con la actitud del pasado domingo no solo fuimos irrespetuosos con el Getafe y su afición, si no con nosotros mismos. Debimos centrarnos exclusivamente en despedir a Jorge Molina, celebrar una victoria que nos ha permitido acabar el décimo (el Betis gana más dinero del reparto televisivo al quedar mejor clasificado) y exigirle a la directiva que esté a la altura de la historia de nuestro club y nuestra afición. Pero si nos comportamos como el domingo, con ola incluida como si hubiéramos ganado la Champions ¿qué narices le vamos a exigir a los que mandan?

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