Que un equipo se encuentre a estas alturas de la temporada sin un sólo punto en el casillero es algo insólito. Que en un tercio de liga, lo que se lleva transcurrido en la casi totalidad de los campeonatos europeos exista un club que no haya dado una sola alegría a su afición parece una locura, pero lo hay. Hablo del Chievo Verona de la Serie A italiana. Y es que es el único colista de los grandes torneos europeos que ostenta el dudoso honor o más bien la desgracia de poseer un rosco en su casillero. Ni el Huesca en España, ni el Fulham en Inglaterra, ni el Stuttgart en Alemania tampoco el Guingamp en Francia o el Chaves en Portugal han sido capaces de emular el desastre veronés cuatro meses después del albor del curso. Claro que si se tratara de un equipo debutante en la élite podría resultar incluso aceptable, pero en este caso ese hecho no procede en un conjunto que hace algo más de una década se estrenaba en toda una Champions League.

Lo primero que hay que tener en cuenta, para ser fieles a la verdad, es que el problema de puntuación viene de lejos. Y es que a mediados de septiembre, con sólo tres partidos disputados, la federación sancionó al club con una multa de 200.000 euros y lo más importante, la quita de tres puntos en la tabla. Un auténtico varapalo si tenemos en cuenta que el Chievo sólo había cosechado un empate previo a la sentencia judicial, por lo que el saldo mostraba un preocupante -2. Empezar ya con tres puntos negativos para un equipo tan humilde es un obstáculo difícil de sortear aunque pudo ser peor si se hubiese atendido a la petición del fiscal, que solicitaba la quita de 15 puntos. Como muchos habrán intuido, el motivo de esta multa es puramente económico y tiene que ver con el falseo de cuentas, en concreto de inflar transferencias al Cesena en tiempos del fair play financiero.

Ventura presentación Chievo Verona

Gian Piero Ventura busca desquitarse del desastre de la azzurra

Precisamente fueron los asuntos dinerarios los que hicieron que un club que representa a un barrio de unos 2.500 habitantes llegara hace trece años a la Champions. Hablamos de los escándalos de corrupción que salpicaron en aquella época al fútbol italiano y que encumbraron a los asnos voladores hasta la cuarta plaza. El pago de su inexperiencia fue el descenso al año siguiente. Desde entonces se han mantenido en la Serie A con más pena que gloria salvo momentos puntuales y siempre en el alambre. La gloria la tendrá que proveer Gian Piero Ventura que, tras no ser capaz de clasificar a Italia para el último mundial, era el hombre indicado para enrolarse en esta misión imposible. Dos empates en los primeros ocho partidos bastaron para destituir a Lorenzo D’Anna y ahora es el exseleccionador, vilipendiado por medio país, el que busque una mejoría que permita su desquite.

De momento, la trayectoria sigue siendo descendente y de los cuatro partidos comandados por el nuevo míster sólo se ha obtenido un empate. Una cifra que se agrava si observamos la cifra de goles, puesto que en doce partidos sólo han conseguido anotar diez por treinta recibidos, y todo en un fútbol tan conservador como el italiano. En cuanto a lo táctico, Ventura suele disponer una defensa de cinco con un pivote defensivo por delante, dos mediocentros y una dupla de delanteros. Entre los titulares sorprende como guardameta el veterano Sorrentino, que jugó hace diez años los 38 partidos de primera del Recreativo de Huelva y que cumplirá los cuarenta en marzo. En defensa hay otro viejo conocido en España, en este caso en Gijón, Federico Barba que empieza a defraudar lo que prometía como central. El finlandés Hetemaj y el serbio Radovanovic son los hombres fuertes en la medular y arriba el polaco Stepinski comparte tándem con Meggiorini o a veces con el veteranísimo emblema Pellisier.

Sorrentino Chievo Verona

El veterano Sorrentino defiende la portería del Chievo Verona

Difícil será que el equipo con peor bagaje de Europa a estas alturas de la temporada sea capaz de salvar la categoría. Pero si los asnos pudieron volar, contradiciendo la letra de una canción del eterno rival, el Hellas, que hablaba de que sólo así se podría dar un derby veronés en la Serie A, ¿por qué no se podría repetir hazaña este año? De momento, quizás baste con puntuar y acabar con el cero que empaña su casillero. Veremos si San Paolo, el fortín napolitano, se torna en lugar propicio para darle una vuelta a una temporada aciaga para la squadra della Diga.

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