15h:43 minutos de la tarde del 1 de Septiembre de 2014 en la ciudad de Sevilla. Sevillistas y béticos se relamen los recientes triunfos en el duro calor de la vuelta al trabajo. Han empezado bien ambos equipos, pero tanto verdiblancos como nervionenses cuentan las algo más de ocho horas que quedan para el cierre del mercado. Sus directivas tendrán que acelerar para incorporar un objetivo común: un defensa central. En Nervión tendrán que suplir a Fazio y en el Villamarín acallar el runrún insoportable de la desconfianza en Jordi.

¿Y en Madrid? Pues también esperaban, aunque Florentino es hombre precavido y sació rápido el hambre de gol con “Chicharito”. Y como en Madrid, Barcelona, Valencia, Eibar… Alcoy, toda la geografía española futbolística espera rematar el verano con “El fichaje“. Ese que hará más llevadero el levantarse del sofá, coger la bufanda e ir al estadio. Algunos equipos lo acometerán por necesidad, otros obligados y los más, por la creencia de haber encontrado un tardío mirlo blanco.

Pero si hay una circunstancia por la que este día es una gozada para los amantes del fútbol es por las llamadas carambolas. Se trata de un movimiento a dos, tres o incluso más bandas. Cual protocolo de intervención militar, hablamos de un entramado de acciones y reacciones basado en el cumplimiento de la premisa anterior. O lo que es lo mismo, si mi delantero ficha por tu equipo, yo ficho al delantero de un tercer equipo, que a su vez tendrá que ir al mercado para cubrir ese hueco.

De hecho suele ser una práctica extendida entre los delanteros. Dado que son especialistas en el gol, y que su precio puede ser muy elevado hasta las rebajas de hoy, son ideales para estos cambios múltiples de cromos. Por ejemplo, esta semana el Liverpool firmó al sucesor de Luis Suárez, Balotelli, dejando un hueco en el Milán que ocupa desde ayer Torres, lo que propició también en la jornada de ayer el fichaje del francés Remy por el Chelsea. Un lío.

Así que en España, la actualidad pasa por la llegada de “Chicharito” Hernández al Real Madrid, ocupando el rol suplente que ofrecía el año pasado Morata. En Barcelona están tranquilos porque ya han hecho los deberes previamente, aunque interesa el destino de Víctor Valdés, que podría acabar en el Liverpool.

El tercero en discordia, el Atlético de Madrid, ya ha completado la plantilla con el habilidoso Cerci. Es más, están más preocupados en vender al Cebolla, por ejemplo, que suena para el Mónaco. Aunque preocupación la de la Real Sociedad, que sólo tiene un portero de garantías, y es el suplentísimo Zubikarai, por la lesión de Rulli. Vuelven a pensar en Adán, pero es un peso pesado del Real Betis.

Mientras, en Valencia necesitan un delantero como agua de mayo, un compañero para Alcácer. Ya han descartado a Jackson por cuestión de dinero, a Negredo porque el City al final no ha fichado a Falcao y ya sólo piensan en el colombiano Guarín.

Más opciones maneja el Sevilla para incorporar a un central. La venta, por llamar de alguna manera a que alguien pague la claúsula en la LFP, de Fazio ha dejado dinero y muchos sabemos que el parecido del argentino con Kolodziejczak es inverosímil. Y tranquilidad la de los aficionados del Athletic, allí no se mueve una hoja.

Rulli lesionado Real Sociedad

La lesión de Rulli trastoca a la Real

Aunque no nos engañemos, el dinero no está aquí. Salvo Barcelona o Real Madrid, no hay un equipo en España que pueda rememorar los tiempos de los grandes fichajes de última hora. Aquellas noches de burofaxes y periodismo de investigación encabezadas por José María García y José Ramón de la Morena, en las que te contaban como a falta de un minuto tal equipo se había hecho con el fichaje de cual jugador firmando una servilleta en los postres.

Eso ya es terreno de magnates del gas y jeques del petróleo que, cuales martillos pilones, van ablandando el caramelo durante todo el verano hasta que se lo comen en el último día. Ese en el que te pueden dejar sin tu estrella y fastidarte la temporada porque el jugador, bien asesorado por la carroña de algunos representantes, decide darle una patada a lo deportivo para asegurarse un futuro como empresario. Cinco años después, la gente se tomará una copa en su bar y dirá “¿sabes que fulanito es el dueño?”. “Sí, ese que jugó un par de años buenos en Primera y se fue a Catar.” El fútbol es dinero, pero también es crisis, de ahí que haya resurgido con fuerza la formula de la cesión.

Las cesiones estaban antes casi delimitadas a las promesas con falta de rodaje a las que no se quiere perder de vista. Hoy en día hay cesiones de todo tipo, hasta préstamos de jugadores de perfil alto entre clubes Champions, ya que el pago de sus fichas en sí constituye una especie de fichaje efímero. Jugadores que no cuentan con el nuevo entrenador del equipo pero que cobran seis o siete millones de euros al mes.

De ahí que se les busque acomodo durante una temporada en otra escuadra, también de las potentes. Esto se utiliza mucho en Italia, como Van Ginkel, que llega cedido del Chelsea al Milán o Falcao que hace lo propio en el Manchester United tras salir del Mónaco a préstamo.

En definitiva, los días de cierre de mercado como el de hoy han perdido parte de su encanto, pero siguen manteniendo a los aficionados pegados al F5 o botón de “actualizar”. Quién sabe si ese último fichaje marcará el gol que te dé una Copa o el tanto de la permanencia, quizás incluso valga un ascenso. Se acabó el mercado como finalizó el verano: es la hora del fútbol.

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