A falta del partido de hoy lunes, la jornada de Liga ha tenido un protagonista positivo sorprendente. Cuando muchos atléticos daban por imposible sacarle provecho, Kevin Gameiro tuvo la actuación individual más destacada del fin de semana, anotando tres goles en cinco minutos cuando el partido ante el Sporting de Gijón se aproximaba al minuto 90 con empate, en lo que ha sido uno de los hat tricks más rápidos de la historia de la Liga. Hoy vamos a aprovechar para conocerle un poco mejor.

Kevin Gameiro nació hace 29 años en Senlis, en el departamento de Oise, muy al Norte de Francia, en una zona con gran huella romana y bellos parajes naturales. Su primer club profesional fue el histórico Racing de Estrasburgo, con los que debutó en Ligue 1 con 18 años. En esa primera temporada, una grave lesión de ligamentos de la rodilla le impidió asentarse, por lo que se puede considerar el curso 2006 – 2007 como el primero en la élite. En él consiguió el ascenso a la Ligue 1 (el equipo descendió la temporada anterior) aunque solo pudo conseguir tres goles en 16 partidos. La tercera temporada en el Racing de Estrasburgo fue la definitiva para su despegue, con 34 partidos en los que anotó siete goles.

Su siguiente equipo fue el Lorient, donde también se quedó tres temporadas en las que fue creciendo en rendimiento (11, 17 y 22 goles en Liga respectivamente). Incluso en Marzo de 2010, en su segunda temporada con “las merluzas” (curioso apodo de los del Lorient) estuvo muy cerca de ir convocado con Francia a un amistoso contra España, pero una inoportuna lesión lo impidió. En el mercado de invierno de la tercera temporada sonó fuerte su posible salida al Valencia, pero no hubo acuerdo entre clubes. Acuerdo que sí hubo en verano de 2011 para que recalara en el potente Paris Saint Germain.

Con los capitalinos vivió, y de alguna manera fue víctima, el boom que supuso la llegada del jeque Al Khelaifi. Fue uno de sus primeros fichajes y firmó una buena primera campaña con 11 goles, pero en su segundo año, con las llegadas de Lavezzi y, sobre todo, Ibrahimovic, perdió peso y minutos, disputando 32 encuentros para solo 10 goles en todas las competiciones. Tras ganar su primer título (la Ligue 1) y con alguna discrepancia con Ancelotti, marchó para Sevilla, donde acabaría relanzando su carrera.

Llegó a Sevilla con 26 años y pasó tres temporadas algo dispares, pero en las que fue parte destacada de la consecución de tres Europa Leagues consecutivas. En los dos años que compartió delantera con Bacca fue más suplente que titular, pero Émery siempre contó con él como revulsivo y acabó anotando 15 goles en Liga y 6 en Europa League (fue el máximo goleador del Sevilla en la competición) además de anotar el penalti decisivo a su ahora compañero Oblak en la tanda de la final de la Europa League ante el Benfica. Su segundo año fue el más débil, anotando solo 8 goles en 26 partidos de Liga, pero en el tercero explotó, ya sin Bacca, como titular indiscutible. Marcó tres goles en Copa, 16 en Liga y nada menos que 10 en Europa, incluido uno en la final ante el Liverpool, llamando la atención de otros grandes clubes, pero definiéndose por el Atlético de Madrid para su siguiente etapa.

Gameiro celebrando gol con el Sevilla

Al cuadro colchonero llegó como segundo plato, tras fallar fichajes de más nombre y otro estilo más físico, como pueden ser Diego Costa, Cavani o Higuaín. Hasta esta semana, estaba visto como una pequeña decepción, a pesar de que ya suma 9 goles en Liga (con el hat trick al Sporting) y junto a Griezmann constituyen la pareja que han conectado en más goles del campeonato (Gameiro le ha dado ya cinco goles a Griezmann).

El problema es que Gameiro vive demasiado de los espacios. Gameiro corre, y corre mucho, pero su físico liviano (poco más de 170 centímetros y 70 kilos), que tanto le beneficia en la carrera, le hacen imposible su vida como ariete. No es de ninguna manera un rematador, es difícil que cace un balón aéreo ni puede “cuerpear” con un central. En el Atlético suele encontrar rivales que dejan pocos espacios, esto le perjudica a la hora de ser percibido por el público colchonero. Tampoco es un gran luchador, que es algo que podría reconciliarle con la grada.

Pero eso sí, cuando Gameiro tiene espacios, aunque no es un maestro del control orientado, arranca a gran velocidad y es extremadamente preciso en el mano a mano, algo muy destacable para un futbolista tan rápido. Ante el Sporting se le presentaron tres ocasiones que ni pintadas para su velocidad. Antes de anotar el primer gol ya tuvo un balón largo en el que le recuperó varios metros de desventaja a Amorebieta y reclamó un agarrón del defensa cuando se iba solo a portería. Después, un gran pase interior de Griezmann, un robo de Thomas ante una salida de balón demencial de los asturianos que le dejó con vía libre y un buen aprovechamiento de un desajuste defensivo que le dejó para correr solo desde medio campo, permitió ese hat trick en cinco minutos con tres definiciones impecables ante Cuéllar.

Gameiro, el correcaminos cirujano, seguramente seguirá generando división de opiniones en los corazones de sus aficionados. Es un jugador grandioso con espacios y una pieza indiferente para atacar en estático, de momento le toca disfrutar del honor de ser el hombre de la jornada.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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