Se tiende siempre a pensar en el ejemplo americano a la hora de visualizar historias deportivas en la gran pantalla. En nuestro país, el fútbol ha calado muy hondo y está muy presente en nuestro día a día. Este dato cultural se ha visto reflejado en las pantallas españolas en más de una ocasión, casos recientes Días de fútbol o Que baje Dios y lo vea.

En una época en nuestro país gris  en lo político y social, hablamos de la etapa dictatorial franquista, pero de gran talento en lo cinematográfico, no era poco común ver a las estrellas del balompié en la gran pantalla. Concretamente, en el final de los años cincuenta, 1956 para ser exactos, vio la luz una pequeña comedia que abarca varios puntos de vista del mundo futbolero: El fenómeno.

Protagonizada por uno de los actores con más talento de la historia del cine español, Fernando Fernán Gómez, El fenómeno basa su alocada trama en una equivocación que traerá divertidísimas consecuencias, marca de la casa del género cómico.

El argumento firmado por José María Elorrieta y José Manuel Iglesias es simple pero efectivo para hacernos reír: a un brillante científico español se le confunde con un crack del fútbol ruso recién fichado por un equipo de nuestra liga: El Castellana F.C, con los colores y estadio del Atlético de Madrid. El científico ignora que tanta adulación y cálida bienvenida es fruto del error.

Reconociendo que no es un clásico de nuestro cine, es un título a tener en cuenta por su gran capacidad de entretenimiento y la gran actuación del maestro Fernando. Además, presenta al espectador varios puntos interesantes para tener en cuenta en un buen debate. Por un lado, el llamar la atención sobre una sociedad que valora más al deportista que al intelectual.

Por otro, una llamada de atención sobre cierto tipo de agentes capaces de todo por llevarse su prima correspondiente. Para finalizar, también una crítica ligera contra la figura del periodista deportivo.

Fernando Fernán Gómez astro del fútbol

Una escena resume muy bien varios de estos puntos. El científico es un hombre honrado. Quiere resolver la confusión una vez le han llevado al hotel dedicado a la estrella futbolística. Allí, los agentes encargados del fichaje del gran Paulosky se llevan medio millón de pesetas.

Obviamente no quieren renunciar a semejante cantidad de dinero. El profesor se escandaliza argumentando que él como profesional de la ciencia jamás vio tanto dinero junto. Es callado con un contundente y cruel: Es que solo llegó a catedrático. 

Esta es la cara más interesante de la película. Aunque en sus 88 minutos hay lugar para mil y un enredos que nos robarán la sonrisa. Las escenas deportivas están logradas y los actores secundarios hacen un trabajo digno de elogio haciendo de escuderos al lucimiento de la vis humorística de Fernán Gómez.

Una dirección correcta y un guión muy logrado hacen que merezca ser más conocida. El principio con el recibimiento en el aeropuerto de Madrid, el diálogo en el hotel, la absurda entrevista deportiva y el profesor teniendo que llevar una doble vida entre tubos de ensayo y porterías. Son suficientes argumentos para que se ofrezca una oportunidad a este trabajo del cine deportivo patrio.

Sobre El Autor

Monologuista. Guionista y Director de Cortometrajes. Ha colaborado en diversos medios de comunicación: A un metro de Sevilla, A vista de Águila, Lebrija Digital. Radio Triana Y Onda Guillena. Colaborador habitual del periódico Montilla Digital con su sección de relatos La putada de ser piano.Es Miembro del Grupo de Investigación Influencia de los Géneros Periodísticos y de las Tecnologías en la Comunicación Social de la Facultad de Comunicación de Sevilla.

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