Cuando Pau Gasol acababa de llegar a los Memphis Grizzlies en 2001, era visto con el desdén que aun se mantiene en los aficionados americanos a la NBA ante los jugadores que vienen de Europa. Tras uno de los entrenamientos de principio de temporada, cuentan que un aficionado de preguntó: “Pau, ¿quién es el mejor tirador del equipo?”. A lo que ese joven de 21 años nacido en Sant Boi contestó sin pestañear “Yo”.

En una competición tan dura como es la NBA, muchos jugadores son fagocitados por el altísimo ritmo de juego, la continua sucesión de viajes y partidos o por el dominio de los jugadores locales, pero Pau se ha mantenido de manera exitosa 15 años. Esa actitud de confianza total en sus posibilidades demostrada en esa anécdota de juventud puede entenderse como chulería, pero es importantísima para un deportista de súper élite. Con el tiempo ha templado ese carácter ante el público, pero en la cancha sigue creyendo al máximo en si mismo ¿de qué otra manera iba a haber hecho un Eurobasket como el de este verano?

En TresCuatroTres, hemos querido mostrar, entre ayer y hoy, las dos caras de Cristiano Ronaldo, así como él nos las ha enseñado en una semana. El pasado sábado, la mala. Tras un mal partido hizo unas declaraciones en las que se situaba por encima del resto. Este sábado, la buena. Cuatro golazos, los dos primeros auténticamente de museo, que sirvieron para matar un partido incómodo.

Porque el pasado sábado, el Real Madrid ganaba en el descanso al Celta 1-0, pero con dudas. Salió más enchufado al segundo tiempo, presionando, poniendo buen ritmo al partido, se notó que en el vestuario se había despertado una conjura. Pero aun quedaba un paso más.

O un pase. Una incorrecta entrega de Cristiano, en la frontal del área, a Carvajal, de quien el portugués pensó que le acompañaba desdoblándose por banda derecha. Un mínimo amago de gesto de reproche del 7 a su compañero arrancó los silbidos del público a su ídolo… y despertó a la bestia.

Cristiano Ronaldo desesperado

Nunca un equipo tendrá tanto que agradecerle a una grada que silbaba a uno de sus miembros. Dirán que ya no es el que era, que se acabaron las galopadas de 60 metros, que ya no es tan rápido, que solo marca a los pequeños, pero no le dejes darse la vuelta con el balón controlado a 30 metros, y menos cuando está enfadado. Pregúntale a Rubén, el joven meta céltico, donde encontró el balón que solo unas décimas de segundo antes estaba lejos de su área. La folha seca imparable de Cristiano salió de sus pies, pero se gestó en su mente, en su corazón, en su rabia.

Poco después, una falta en la frontal ¿qué dicen que necesita cien para meter una? ¿qué tira fuerte pero a donde salga sin control alguno? ¿qué solo anota si falla el portero? Su lanzamiento aunó todo lo deseable en un libre directo: velocidad, precisión, belleza. Un tiro casi perfecto para una tarde que empezaba a mostrar tintes épicos. No contento con ello, reventó los puños de Rubén Blanco con otro tiro libre y solo el larguero pudo evitar que ese balón entrara. Más tarde, dos nuevos tantos de excelente rematador, imparable cuando busca anticiparse al defensa, preciso cuando conecta con el esférico.

Sí, Cristiano se llevó la mano al oído con su primer gol, reclamó respeto frente a los silbidos. Sí, hace una semana menospreció a sus compañeros. Por supuesto, eso no es lo deseable en un equipo, no es cuestión de convertirse en la “Lazio de las pistolas” de los años 70, pero ese equipo ganaba títulos. Cuando tienes un jugador que es capaz de soltar una exhibición como la de Cristiano el sábado ¿no merece la pena aguantar algunas rarezas de su carácter? Él solo afianzó la victoria, levantó el ánimo y cerró el ambiente de crisis. Y no es la primera vez que lo hace.

Cristiano siente que es el mejor, está rodeado de gente que se lo dice y lo necesita como gasolina para proseguir con sus éxitos. Lo deseó tanto al principio de su carrera que lo fue consiguiendo a base de trabajo mientras otros, posiblemente con más talento natural, fueron cayendo por el camino (¿os acordáis de Quaresma?). Es el poder de la mente de un deportista superdotado para la competición, de un hombre que pasará a la historia como el futbolista con un espíritu de superación más grande, que no para de batir records goleadores y que, por qué no, tiene un ego enorme ¿Te quieres meter con él? Hazlo, lo siguiente que verás es un misilazo en la escuadra de tu portería.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.