Pasada la liguilla previa, llega la semana decisiva a la Copa Confederaciones. Los cuatro semifinalistas han sido los esperados, sin sorpresas. En un torneo claramente menor, queda el interés de ver quien recibe la confirmación y la inyección de moral de cara al Mundial del próximo verano.

Los cuatro que superaron el corte y siguen con opciones, Portugal, México, Alemania y Chile, partían sin duda como favoritos. Sin alardes ni excesivas complicaciones han dejado fuera a la cenicienta Nueva Zelanda, a una Camerún muy lejana del nivel de otras épocas, a una Australia bien trabajada aunque corta de nivel y a la organizadora Rusia, cuyo orgullo patrio puede quedar dañado en el Mundial si no mejora mucho su desempeño.

La primera semifinal la disputarán Portugal y Chile mañana miércoles en Kazan. Será un partido intenso, nervioso y seguramente disputado hasta el final, como corresponde a un encuentro entre los campeones de Europa y América.

Portugal llega subida a la ola del título europeo logrado el pasado verano. Eso sí, sin Cristiano Ronaldo seguiría siendo un equipo decente, pero inconsistente. La presencia del madridista en punta de ataque puede resolver un partido por si misma. Además, los problemas suelen espolear a este bravo jugador, por lo que, quien sabe, quizás sus próximos rivales paguen su enfado con Montoro, Florentino, la prensa o con quien demonios se haya enfadado este chico por el tema que tiene entre manos con Hacienda y la justicia española.

Por lo demás, una mezcla de equipo envejecido por gente como Pepe, Bruno Alves, Eliseu, Moutinho, Nani o Quaresma y jóvenes como André Gomes, André Silva, Guerreiro o Bernardo Silva (estos dos últimos lesionados). Portugal necesita confirmar que lo de la Euro no fue flor de un día y presentar credenciales para el próximo Mundial.

Por su parte, Chile querrá que el debut de Pizzi como técnico en una gran competición también confirme el nivel que La Roja mostró con Sampaoli, ganando dos Copas América seguidas.

Como siempre, se trata de un equipo aguerrido y fuerte en todas sus líneas, una especie de escuadrón suicida que intenta hacerle la vida imposible a cualquier rival. Con Medel reconvertido a central, Vidal y los celtiñas Marcelo Diaz y Tucu Hernández mordiendo en la medular, y Alexis Sánchez junto a Vargas para el ataque, son un equipo temible que no va a regalar nada hasta que el árbitro pite el final.

La semifinal del jueves será el turno de Alemania y México, que se dirimirá en el espectacular Estadio Olímpico de Sochi. Aquí Alemania intentará poner el control ante la siempre valiente escuadra mexicana, que está ante una ocasión pintiparada para derrotar a la campeona del mundo.

Esta Alemania versión Copa Confederaciones es casi un equipo B, a pesar de que se está mostrando solvente y talentosa. Sin Neuer, Boateng, Khedira, Özil, Kroos o Sané, el protagonismo está siendo para jugadores como Mustafi, Goretzka, Draxler, Stindl o Werner, de alta calidad pero algo menos experiencia que sus compañeros ausentes. Los teutones, obligados a ser favoritos en todos los torneos, tendrán que sudar tinta para llevarse el título de la Copa Confederaciones.

Ante México no podrán permitirse despistes como los acontecidos en partidos previos. Errores puntuales que, a la altura de una semifinal, pueden salir caros a los de Joachim Löw. Suponemos que el plantel de meritorios de los germanos querrá confirmar que tienen un puesto en la lista definitiva para el verano que viene, de igual forma que la selección querrá confirmar también su dominio en el fútbol mundial, a pesar de las bajas.

Para los campeones de Centro y Norte América, la Selección Mexicana, queda la posibilidad de soñar con reeditar el título conseguido en la edición de 1999. De la mano de un técnico interesante y ofensivo, el colombiano Juan Carlos Osorio, eliminar a los alemanes sería un golpe de autoridad y de confianza para pasar a la final y para soñar con lo que puedan hacer en el Mundial del siguiente verano.

Al fútbol mexicano le falta confirmar en un gran torneo los detalles interesantes que vienen presentando en los últimos años, como fueron el Mundial Sub17 conseguido en 2011 o la medalla de oro olímpica de 2012. Con jugadores de las grandes ligas europeas, como Ochoa, Diego Reyes, Salcedo, los hermanos Dos Santos, Carlos Vela, Chicharito Hernández, Raúl Jiménez, Guardado, Oribe Peralta, Héctor Moreno o Héctor Herrera, aúna calidad y entrega a partes iguales, además de una buena condición física. Por cierto, para los nostálgicos, el mítico Rafael Márquez, a sus 38 años, sigue en el plantel

Y además de todos estos objetivos que tienen que confirmar cada uno de los cuatro equipos, se está confirmando también durante este torneo la utilidad del VAR, con detalles por pulir y sabiendo que no asegura la perfección, pero se ve venir que va a ser una herramienta útil para mejorar la justicia en el fútbol.

Tenemos por delante cuatro partidos en esta semana que, si bien no decidirán un título especialmente trascendente, nos pueden ser un buen entretenimiento para estos primeros días del verano. Hasta el Mundial del año próximo, que ya nos pone los dientes largos.

Sobre El Autor

Director Adjunto

Futbolero y colchonero desde 1978. Sé por qué soy del Atleti, pero no puedo explicarlo. Si quieres hablar de fútbol, aquí tienes un amigo.

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