Cuando uno llega a Alemania no tarda mucho en darse cuenta de las grandes diferencias existentes con España. A la más obvia del tiempo y el idioma, le sigue un choque cultural que realmente es difícil de asimilar.

Si bien es cierto que existe algo en lo que sí que se parecen ambos países y es en la bipolaridad que sufren sus aficionados al fútbol. Aquí, al igual que sucede en España con Barsa y Madrid, los seguidores se dividen en Bayern y Dortmund siendo la rivalidad entre ambos cada vez mayor.

El Bayern es considerado (obviamente no por su afición) como el club rico de Alemania. Cuando digo rico no me refiero al rico que se ha hecho a base de trabajo y esfuerzo y es respetado por todos, sino al nuevo rico que irradia arrogancia allá por donde pisa.

Arjen Robben Bayern Dortmund

Arjen Robben, otra de las múltiples estrellas del Bayern

Los salarios más altos de la Bundesliga los paga el Bayern, que destina 112 millones a este apartado (Leer noticia). Frank Ribéry ronda los 10 millones netos por temporada (sin contar que Guardiola cobrará 17 a partir de la próxima campaña). Por su parte el mejor pagado del Dortmund es el joven Mario Götze con 4,5 netos por año. Es decir, menos de la mitad.

A estos altos salarios, se suman traspasos como el de Javi Martínez que no hacen sino reforzar el sentimiento de hostilidad en boca de todo aquel que no sea seguidor del equipo muniqués.

¿Cómo encaran las Semifinales ambas aficiones?

Tengo varios amigos del Dortmund que comentan que no hay nada que perder. Que ya ganaron una vez al Madrid y que pueden volver a hacerlo. Aunque tras este primer arreón de optimismo terminan reconociendo que la cosa está complicada. Todas sus opciones pasan por marcar en el Bernabéu.

Por lo que respecta al Bayern temen a Messi más que al Barsa en si. Se ven bastante favoritos y la posibilidad del triplete no hace sino acrecentar esta sensación de superioridad.

Sostienen que la historia les debe una Champions por la cruel derrota sufrida la temporada pasada a manos del Chelsea e incluso por aquella final disputada en el Camp Nou en el 99.

En tan solo dos semanas sabremos si alguna de las dos aficiones tuvo razón…