Felipe Leiva Solís, director de la web futbolera chilena Gambeta, nos envía sus impresiones sobre el Mundial de Brasil.

El mayor enemigo de Chile para esta Copa del Mundo, es Chile. Si el equipo está alineado, en un orden perfecto y sin algún factor externo que afecte el esquema y el 11 que Sampaoli quiera parar, todo estará bien y las posibilidades de pasar a octavos se multiplicarán, pero ante equipos como España y Holanda, la Roja no tiene margen de error.

España ya sabemos a lo que juega. Ellos también lo saben y eso los llena de confianza, además si se lesiona uno, el que entre lo hará igual o mejor, se trata de un plantel largo, capaz y que no sólo está pensando en los primeros tres partidos, sino que en cuartos, semis y final.

Ese contraste vuelve aún más arriesgada la posición de Chile, ya que antes de Brasil 2014 hay una serie de factores que no han logrado ser solucionados ni enfrentados con alternativas claras: la lesión de Vidal, la fragilidad de Valdivia, el bajo rendimiento de Marco González, la banda izquierda o línea de 3 o de 4.

Entonces ¿cómo enfrentar un grupo con el campeón del mundo, el subcampeón y Australia? Pues más allá de las lesiones y dudas sobre los intérpretes de la obra en el campo, Sampaoli debe fortalecer el esquema, los relevos, el pressing constante y sobretodo alinear las capacidades físicas entre las líneas, estando siempre listo para el ajuste necesario, así logrará que los nombres pasen a segundo plano y que el juego de equipo sea el protagonista, algo que logró en el 90% de su campaña en eliminatorias.

Sin embargo, pese al planteamiento del trabajo en equipo hay un jugador en Chile que está inevitable sobre el resto y que dentro de ese juego en equipo es inevitablemente rutilante y desequilibrante. Alexis Sánchez. El tocopillano es capaz de ponerse el equipo al hombro, de dar el pase gol, de hacer gol y de inyectar una energía al equipo envidiable.

Así que la misión de Chile es fortalecer el juego de conjunto y aprovechar las cualidades individuales para ciertos pasajes del partido, ya que los segundos por si solos son incapaces de solventar un equipo, el cual debe jugar como tal si desea abollar la confianza de sus rivales y multiplicar la suya más allá de la primera fase.

Artículo escrito por Felipe Leiva Solís, director de la web chilena Gambeta

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