En la historia del fútbol hay infinidad de casos de jugadores que han jugado para países distintos a los de su nacimiento. Y en un futuro muy cercano, incluso en la actualidad, se dan casos de jugadores de padres inmigrantes que tienen que elegir si jugar con la selección de sus orígenes familiares o en su país de residencia.

Para España han jugado Di Stefano, Puskas, Kubala, Heredia, Donato, Pizzi, Catanha, Pernía, Senna y Diego Costa; los brasileños Pepe, Motta y Eduardo juegan con Portugal, Italia y Croacia respectivamente; en Francia hay muchos casos de futbolistas africanos de nacimiento; y así podríamos seguir un buen rato exponiendo casos. Como dato, en la última Eurocopa, hubo 22 futbolistas nacionalizados.

Pero hoy, 4 de octubre, es obligatorio acordarse de un nacionalizado en concreto. Hace justo 40 años nacía en Tandil, Buenos Aires, Mauro Germán Camoranesi. De todos es sabido la cantidad de futbolistas argentinos que tienen ascendencia europea, siendo la italiana la más numerosa. Solo hay que mirar los apellidos de los jugadores de la Liga Argentina o que juegan en Europa para ver la variedad de orígenes.

Zidane y Camoranesi

Zidane y Camoranesi en la Final del Mundial de 2006

Y uno de esos fue Camoranesi, que aun sintiéndose argentino al cien por cien, no dudó en jugar con Italia. Con la selección transalpina disputó dos Eurocopas (2004 y 2008) y otros tantos Mundiales (2006 y 2010), logrando ser campeón del Mundo en Alemania. No se dio el caso de tener que jugar contra Argentina, cosa que según él mismo declaró, le habría costado mucho hacer.

De la trayectoria como futbolista, a todos nos suena Camoranesi por su brillante etapa en la Juventus de Turín. No muchos sabrán que, antes de llegar al club turinés, el centrocampista argentino jugó en equipos de su país, de Uruguay y de México antes de dar el salto a Europa con el Hellas Verona.

Tras dejar la Juventus en 2010, jugó media campaña en el Stuttgart, para retirarse en 2014 en Argentina jugando para Lanús y Racing de Avellaneda.En la actualidad, el campeón del mundo en 2006, ejerce como director deportivo en el Cafetaleros de Tapachula, de la segunda división mexicana.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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