Se enfrentaban en el Metropolitano los dos equipos que pretendían ser alternativa a los grandes en esta campaña. Bajo un aguanieve que enmarcaba un día de perros en Madrid, ambos equipos desarrollaron un partido tremendamente táctico y cerrado que el Atlético resolvió echando mano del tan repetido unocerismo, práctico y funcional, que no enamora, pero que le tiene segundo.

Antes de esta jornada, ambos equipos miraban más hacia abajo que hacia arriba. El Atlético, con el Barcelona a once puntos, pensaba en esta jornada como una forma de abrir hueco con un rival directo como es el Valencia, al que tenía a seis. Los de Marcelino, tras haber perdido contra el Real Madrid, han pasado en poco tiempo de ver el sueño del liderato a tiro, a encontrarse con el aliento en el cogote de los equipos que pueden dejarle fuera de la próxima Champions. No olvidemos que llegaba a este fin de semana con el Real Madrid a dos puntos y el Villarreal a tres.

Además, mientras para los colchoneros, eliminados de Copa y con tres partidos de Liga seguidos jugados como local, era una semana tranquila, el Valencia anda sumido en una especie de “etapa de montaña” con cuatro “puertos” de categoría especial seguidos: el Real Madrid en Liga, Barça en Copa, Atlético en Liga y partido de vuelta de la Copa en Mestalla contra el Barça. Diez días de máxima exigencia que han tenido que afrontar con bajas importantes y sumando, de momento, tres derrotas seguidas a pesar de haber competido correctamente.

El Cholo Simeone, con la importante baja de Filipe Luis, formaba con un Oblak que vivió una noche tranquila. En defensa, arrancaban Lucas, más profundo que en otros partidos, y Vrsaljko, que estuvo incansable en sus subidas durante todo el partido. Como centrales aparecían Savic y Godín, muy seguros hasta que ambos cayeron lesionados.

El eje del centro del campo, con Koke y Saúl, ofreció algo más juego que cuando aparece Gabi, pero se vieron superados en varios momentos por el físico valencianista. Correa y un Carrasco que volvió a estar más bienintencionado que acertado, ocupaban las bandas. Arriba formaron Griezmann, que estuvo participativo aunque acabara un poco desquiciado encarándose con un sector de la grada por una jugada en la que paró un contraataque, y un Diego Costa que fijó a los centrales y luchó con ellos como pivote, pero no generó demasiado peligro directo.

Marcelino, sin Murillo en defensa, sin Guedes ni Pereira en el centro del campo y con la ausencia por contrato del cedido Vietto, sacó a Neto en portería, correcto y con poco que reprocharle en el gol recibido. Repitió el doble lateral en la izquierda, siendo Gayá quien ocupó la posición en defensa. Por la derecha improvisó con Vezo, un central reconvertido. Gabriel Paulista y Garay estuvieron eficaces y solventes a la hora de sacar los centros laterales que en múltiples ocasiones trató de realizar el Atlético. Manejaron el centro del campo valencianista y, en muchas fases, el partido completo, Parejo y Kondogbia. Sin necesidad de hacer muchos kilómetros, impusieron el ritmo por encima de los medios locales, pero les faltó descolgarse un poco en ataque para colaborar con sus compañeros atacantes.

En las bandas, Lato y Maksimovic estuvieron más atentos a blindar esa segunda línea de cuatro al defender que en progresar. Eso lo sintieron Mina y Zaza, demasiado aislados en ataque ante un equipo con tanta habilidad defensiva como el Atlético. Aunque lucharon y se ofrecieron con una notable movilidad, apenas inquietaron a Oblak que no recibió ni un solo disparo entre los tres palos.

Aunque fue un partido coral, con dos equipos muy trabajados y trabajadores, cabe destacar a Correa, aunque solo sea por el chispazo de calidad del gol. Tras ser un revulsivo de calidad para este Atlético en sus anteriores campañas, este curso está mostrando más capacidad de trabajo defensivo y se ha reconvertido para partir desde banda derecha. Sin ser un extremo al uso, cubre esa banda defensivamente y, al contrario de Carrasco en la contraria, abandona la cal para colocarse entre líneas y dejar el camino libre a la profundidad de Vrsaljko y Juanfran.

Al venirse a esa posición casi de mediapunta, puede combinar con Griezmann, Costa o con los medios que se unan, además, luce su mayor virtud, ese control orientado con el que se gira rápidamente y encara el área superando una línea defensiva. Es muy difícil parar a Correa cuando recibe de espaldas y se da la vuelta. Ayer lo hizo y acabó largando un zapatazo a la escuadra que a la postre dio tres puntos fundamentales a su equipo.

El Atlético arrancó el encuentro dominante, quiso el balón de salida y buscó progresar, sobre todo con Carrasco por la izquierda. Pero volvió a faltarle velocidad en la creación. Cuando solo tienes un hombre en el área para rematar balones, aunque sea Diego Costa, hay que hacerle llegar el balón desde las bandas con cierta velocidad para que pueda aprovechar el factor sorpresa. Si los centrales están bien plantados y el centro llega después de telegrafiarlo durante algunos segundos, es muy complicado anticiparse. Pero el Atlético no encontraba más argumentos que esos balones colgados ante las dos líneas defensivas muy bien plantadas que el Valencia había organizado y que impedían cualquier intento de romper con paredes o combinaciones.

Aunque el Valencia trataba de salir con balones sobre Mina, el potente delantero gallego se veo siempre superado por Savic, dando la imagen de un Valencia encerrado por el Atlético en los primeros minutos. Tal vez por la lesión del central montenegrino, o por el paso de los minutos que aplacó a los colchoneros, a mitad del primer tiempo el rumbo del juego varió. Parejo y Kondogbia se fueron haciendo con el ritmo del juego, mascando el balón en tres cuartos de cancha, pero sin conseguir penetrar las líneas locales. Antes, Neto había desbaratado las mejores ocasiones locales: un tiro lejano de Saúl y un cabezazo en un córner de Diego Costa, al que sorprendía ver defendido (y agarrado) por Gayá, 14 centímetros más bajo, en las jugadas de balón parado.

Aunque parecía que Gabi iba a ingresar para reforzar el centro del campo en la segunda mitad, Simeone prefirió esperar, tal vez porque ya había gastado un cambio con Savic. La (mala) suerte quiso que se encontrara con otro cambio obligado. Neto no encontró balón en un despeje de puños, pero sí el mentón de Godín. Varios de sus dientes sembraron en maltrecho césped del Metropolitano y Juanfran entró por el central uruguayo, pasando a Vrsaljko a banda izquierda y a Lucas como central. Vénganle al Atlético las bajas en los centrales, que ahí tiene calidad para sustituirlas.

Por lo demás, este segundo tiempo arrancó de forma similar al primero, el Atlético intentaba llegar mientras el Valencia tiraba de paciencia. La gran diferencia la puso Correa, que largó un derechazo de larga distancia a la escuadra de Neto. Tras el gol, el guion habitual del unocerismo, con media hora por delante el Atlético sacó por fin a Gabi, dio un paso atrás y esperó coger al Valencia a la contra. Los visitantes, a pesar de incluir a Rodrigo y Soler por Lato y Maksimovic, apenas crearon peligro. Hasta el final, se vio más cerca la opción del 2-0 que la del empate, pero ninguna de las dos cosas llegaron.

Con esta victoria, el Atlético fue el único de los seis primeros de la Liga que sumó tres puntos y, con la teoría del partido a partido, un Barça algo dubitativo y nueve puntos de ventaja al tercero, le queda la opción de soñar con seguir reduciendo distancias con el liderato. Al menos un segundo puesto sería una bonita forma de cerrar la temporada. El Valencia sigue desfondándose en cuanto a resultados, pero compitiendo en el terreno de juego. Debe mantener la cabeza fría porque el nerviosismo le podría llegar a quedar fuera de los puestos de Champions, con el Real Madrid a un punto con un partido menos y el Villarreal acechando a solo tres. Con el Sevilla a siete y el Eibar a ocho (ojo con la remontada de los vascos), al menos la Europa League parece fácil para este Valencia, pero a los de Marcelino ese premio les sabría a poco tras el arranque de curso que tuvieron.

Ayer, tras un partido con más anécdotas que ocasiones (dos centrales lesionados en el Atlético, con dientes de Godín volando incluidos, un día de perros para un partido a las 20:45 de un domingo, el Cholo desgañitado pidiendo al público que gritara, Griezmann mandando callar a la grada en mitad de una jugada), el Atlético volvió a demostrar que su plan, aunque no sea atractivo, funciona. Parece que va a volver a ser el primero de los “no gigantes” en esta temporada liguera y, si el Real Madrid no cambia mucho, tan solo se va a ver superado por este gran Barça. En una de esas jornadas marcadas en rojo en el calendario, volvió a cumplir. Sigue sin encontrar la chispa en ataque, pero es un conjunto con una jerarquía incuestionable.