No está el F.C. Barcelona en su mejor momento de la temporada. No se si tendrá que ver con una previsión de estados de forma física, con una sobrecarga de partidos tras las eliminatorias de Copa o con el acople de Coutinho y del recuperado Dembélé. La cuestión es que, tras una primera vuelta primorosa, este sábado, solo la pegada evitó que cosechara su tercer partido consecutivo sin vencer. El Éibar, por su parte, realizó un tremendo partido, muy bien planteado y ejecutado, excepto en el área de ataque, donde se le nublaba la vista y no supieron concretar en frutos su gran desempeño. En un partido sacado de otra época, con estadio pequeño, lluvia torrencial a ratos y ritmo sin concesiones, el Barça venció 0-2 pero no dominó el encuentro casi en ningún momento.

Aunque pudiera parecer lo contrario tras ver el encuentro, los barcelonistas llegaban en su poltrona de líderes, con una ventaja amplia y, sobre todo, con su máximo rival tres puestos y 17 puntos por debajo. Los eibarreses, tras un mal arranque de Liga, tuvieron paciencia con Mendilíbar, y el fútbol les devolvió el favor con creces, habiéndose asentado en la séptima plaza al acecho de los puestos de Europa League. Antes de este encuentro era séptimo a solo un punto del Sevilla y dos del Villarreal, con el Betis a dos puntos y el Celta a tres a sus espaldas.

Más allá de la clasificación y de los últimos resultados, el Éibar parecía llegar al partido en un pico de forma muy alto, con resultados destacables, como la victoria en Leganés o la goleada al Sevilla como local. Por su parte, el Barça corría el peligro de llegar pensando en el importante partido de Champions de mañana ante el Chelsea, aunque la alineación y la intensidad vista en el encuentro indiquen lo contrario.

El local José Luis Mendilíbar lució un planteamiento 4-5-1, muy bien trabajado, tanto a nivel táctico como psicológico. El Éibar siempre subo lo que tenía, quería y podía hacer, y eso habla muy bien de su entrenador. En portería formó Dmitrovic, que poco más pudo hacer en ambos goles y supo evitar más en alguna acción meritoria. La línea defensiva fue para José Ángel y Rubén Peña, que supieron aparecer arriba desde los laterales, y Ramis junto a Arbilla en el centro, que controlaron de forma decente a un equipo tan poderoso en ataque como el Barça. Dani García y Diop pusieron músculo en el centro del campo, con bastante éxito a la hora de descabalgar a sus rivales del control del encuentro.

Buscaban la punta tres balas, con fe, llegada y verticalidad. Inui por la izquierda, Orellana por la derecha y Joan Jordán como mediapunta, llegaron a desquiciar en algún momento a sus rivales, abriendo vías de agua que no llegaron a hundir el barco blaugrana porque, en punta, tanto el ariete Kike García como cualquiera que se acercara a zona de definición, no supieron concretar en gol. También aparecieron en el partido el central Lombán, tras el descanso, Charles para intentar dar mayor poderío al ataque y Escalante, para apuntalar el medio campo tras la expulsión de Orellana, manteniendo la línea del equipo.

Fuente: Sport

En el Barça, poco retoque hizo Valverde de cara a la Champions. Formó con un 4-4-2 con rombo en la medular muy reconocible, y acabó teniendo que lanzarse al contraataque al verse incapaz de gobernar la media. En la portería, Ter Stegen se mostró tan sobrio como siempre, si bien la mayor parte del peligro eibarrés se difuminó antes de llegar a él. En defensa, volvían los laterales titulares, con Jordi Alba tan incisivo como siempre y Sergi Roberto apareciendo algo menos que en partidos previos, sin poder colaborar en el control del juego. Entre los centrales, Piqué superó a un Umtiti algo perdido en algunos momentos ante la propensión de los ataques eibarreses. El catalán tiró de carácter para achicar problemas.

El medio del campo fue la línea que dio un rendimiento menor en comparación con lo que habitualmente vemos en el conjunto líder. Busquets quedó desconectado entre los cinco medios que dispuso Mendilíbar, a los que se sumaba la colaboración de Kike García en el trabajo de presión alta. Igual de perdidos quedaron Rakitic e Iniesta, este último superadísimo también desde el punto de vista físico. Tan solo su calidad pudo mantener a flote su actuación. En el enlace, Paulinho no estuvo al nivel de otros días, aunque mostró llegada al área y cierto peligro. Arriba, Messi bajaba a ayudar la salida del balón. Se movió por todo el campo y, como corresponde al mejor jugador del planeta, fue el mejor de los 22 sobre el terreno de juego. Arrancó las jugadas de mayor peligro de su equipo, desatascó el juego con pases marca de la casa, superó marcas con regates, hizo trabajar a Dmitrovic e incluso estrelló un balón en el poste. También estuvo bien Luis Suárez, con mucha movilidad, aprovechó los espacios que dejaba el Éibar a sus espaldas por la presión alta y encontró un gol en el que mostró una gran habilidad en el mano a mano. Desde el banquillo surgió Coutinho, que dio media hora de juego en el que superó con mucho el rendimiento de Iniesta, Aleix Vidal, para colaborar con el centro del campo, y Semedo en el descuento.

El partido arrancó intenso, para cuando a los 15 minutos Luis Suárez recibió de Messi, quebró a Dmitrovic y embocó el 0-1, el Éibar ya había dispuesto de un par de buenas llegadas, había apabullado al Barça con su presión y, en contra, había recibido algún acercamiento a su área. Pero el resultado no cambió el desarrollo del encuentro, que continuó con el ataque pleno de voluntad pero escaso de acierto de los locales, y con los visitantes algo sorprendidos, sin poder domesticar el encuentro, pero ganando y oliendo a sangre cada vez que salían de la presión y Messi asomaba en tres cuartos de cancha.

La mejor del Éibar, ya que no le indicaron penalti a favor en un flagrante agarrón de Busquets a Kike García en un córner, fue un tiro al larguero de Orellana solo recibir el gol. También Joan Jordán pudo empatar a la media hora con un disparo desviado o Messi decidir el encuentro con un tiro al palo tras otra gran combinación con Suárez, pero las cartas estaban sobre la mesa y se veía venir que el Barça no estaba cómodo ni el Éibar preciso ante la puerta.

Fuente: Mundo Deportivo

El segundo tiempo arrancó igual, aunque tardara en llegar la primera buena ocasión, como no, por parte del Éibar. Al cuarto de hora, Orellana llegó a línea de fondo y su balón al punto de penalti fue horriblemente rematado por Inui. Antes de los 20 minutos de la segunda mitad sucedieron dos acontecimientos que cambiaron el partido. No sabemos cual de los dos elementos tendrían más influencia, ya que ambas cosas ocurrieron casi a la vez e interaccionaron para que el Barça viviera los últimos 25 minutos algo (poco) más tranquilos. Fueron el cambio de Iniesta por Coutinho, que dio más vitalidad y enlazó mejor el centro del campo con la delantera culé, y la expulsión de Orellana, un genio en todos los sentidos, porque es genial con el balón en los pies y porque tiene un genio difícil de controlar que le juega muy a menudo malas pasadas. Ayer, una entrada a Iniesta tras perder un balón y un puñetazo al balón a modo de protesta para el árbitro le mandaron a la calle y, probablemente, redujeron las posibilidades del Éibar de llevarse un mejor resultado.

A 20 minutos del final también fue expulsado Mendilíbar, que perdió los nervios ante un fuera de juego contra el Barça tras el que Suárez desplazó el balón. Pretendía tarjeta para el uruguayo queriendo comparar esa jugada con la de la expulsión de Orellana, estimo que erróneamente, pero deben disculparse los nervios del técnico vasco viendo como se le escapaba un partido, nada menos que ante el Barça, que dominó en todo momento.

Con el Barça más liberado, que no mejor que el Éibar, hubo llegadas para ambos equipos, aunque más claras para los visitantes. Jordi Alba sentenció en el último minuto del reglamentario, tras una jugada que inició Coutinho y Messi pudo cerrar de no ser por una buena estirada de Dmitrovic, pero ese balón quedó suelto y acabó siendo rematado a las mallas por el lateral, siempre dispuesto a llegar por sorpresa.

Con este 0-2, el Barça aguanta las distancias ante el Atlético (siete puntos) y el resto de perseguidores, ya más lejanos. Mientras, el Éibar queda con buena sensación en cuanto a juego pero sin poder aproximarse a los puestos de la Europa League, séptimo comandando el grupo perseguidor del Villarreal (a tres puntos), y con solo un punto sobre el Girona, dos sobre el Real Betis y tres y cinco puntos respectivamente por encima de Celta y Getafe que juegan su partido esta misma noche. También tiene a seis al Leganés, que tiene un partido menos con el que podría auparse a esa batalla de nuevo.

Así las cosas, el Barça sacó tres puntos de un mal partido y sigue camino al título de Liga, pero en un momento que requiere un cambio de chip si quiere afrontar con garantías el duelo de Champions ante el Chelsea. Al contrario, Mendilíbar se quedó sin puntos y expulsado, pero con la buena sensación de haber conseguido cerrar un gran partido antes el líder.