Uno de los primeros artículos que se publicaron en TresCuatroTres fue sobre el Real Betis Balompié. Y es que el equipo de las 13 barras siempre tendrá un hueco en esta humilde página. Lo tendrá porque somos muchos los que sentimos en mayor o menor medida los colores verdiblancos y sobre todo porque el Betis, mal que le pueda pesar a muchos, es un grande de nuestro fútbol.

Volviendo al artículo en cuestión, su autor fue nuestro compañero Pablo Caballero y apareció en la web el 23 de noviembre de 2012 con el título “Compromiso, solo pido compromiso“. Pasaban unos días de la estrepitosa derrota del conjunto de Heliópolis contra el eterno rival de la ciudad en la jornada 12 de la Liga 2012/13. Aquella noche, hasta cinco veces tuvo que ir el portero Adrián a recoger el balón del fondo de su portería. Rubén Castro por aquel entonces ya era la única luz en ataque, siendo él quien puso el gol de la honra, la poca que pueda quedar cuando te golean y haces el ridículo como aquel aciago día hizo el Betis.

Era aquel un Sevilla “normal”, aun lejos de ser el equipo arrollador que sería posteriormente. Un conjunto donde Rakitic y Navas eran sus mejores jugadores y donde pasaron por el banquillo dos técnicos: Michel hasta la jornada 19 y posteriormente Unai Emery. Ese Sevilla acabaría noveno en Liga, curiosamente por detrás del Betis que terminó séptimo. Un Betis dirigido por Pepe Mel y con futbolistas como Paulao, Rubén Castro o Beñat.

Sevilla Betis celebración

Durante estos 5 años desde aquel artículo, el Betis, y por ende su afición, ha vivido muchas más sombras que luces con descenso incluido. Mientras, la palangana mecánica pasaba su rodillo por la Segunda División de Europa y llegaba a codearse, y continúa en la actualidad, con la Primera clase del viejo continente. Llegó hasta tal punto que hubo un momento en el que los derbis eran vistos por el seguidor verdiblanco como la famosa “visita al dentista” que popularizó Joaquín Caparrós.

Por todo ello, y porque la historia así lo muestra, lo sucedido el pasado sábado en Nervión fue algo que no se olvidará. Y no se olvidará no por ser la mayor goleada recibida por los locales contra el eterno rival, sino que lo será porque el Betis y su fiel afición, pese a estar acostumbrada últimamente a una relación de amor/odio con su equipo, necesita partidos como el del otro día.

Son esos partidos los que hacen que el mismo bético que sufre cuando su equipo no funciona pueda esta vez sí, decir alto y claro con ese orgullo del que sabe que sus palabras tienen un poso de verdad…

 …el Betis siempre vuelve.