La palabra derbi es sinónimo de rivalidad eterna, de ganar ese partido sin importar lo que suceda en el resto de la temporada. Es el encuentro en el que todo el mundo quiere participar. El problema viene cuando la tensión es tal que los límites de la decencia son ampliamente traspasados, dando lugar a un comportamiento deleznable. Y lo que es peor aun, visto por todo el mundo.

Esto es lo que sucedió aquella noche del 19 de junio de 1985 en Bulgaria. Fue sin duda alguna, el derbi de la vergüenza.

Se disputaba la final de la Copa búlgara. A un lado del campo, el Levski Sofía. Equipo fundado por estudiantes en 1911, el Levski cuenta en la actualidad con 73 títulos nacionales y con el honor de ser el único equipo búlgaro, hasta la fecha, que ha jugado la fase de liguilla de la Champions League.

Al otro lado del terreno de juego, el CSKA Sofía. Fundado en 1948 por el Ministerio de la Guerra búlgaro, contaba con el auspicio del Partido Comunista.

El partido, en el estadio Nacional Vasil Levski, llegó con un Levski que se sentía favorito al haber triunfado durante los años anteriores en sus enfrentamientos directos y con un CSKA con ánimos de revancha. El primer protagonista del encuentro fue el colegiado, quien tomó una serie de decisiones polémicas. Lamentablemente el segundo protagonista fue la vergüenza.

Se produjeron enfrentamientos tanto en la grada como en el campo, dando lugar literalmente, a una batalla campal entre los jugadores con agresión incluida al propio colegiado. El resultado fue de 2-1 a favor del CSKA. Sin embargo el Comité Central del Partido Comunista búlgaro tomó cartas en el asunto ante la lamentable imagen que el país había ofrecido al mundo.

El título de campeón quedó desierto esa temporada. Ambos equipos fueron disueltos. El CSKA pasó a llamarse Sredets y Levski fue rebautizado como Vitosha. Varios jugadores fueron suspendidos de por vida, incluyendo las emergentes figuras Lubo Penev, Hristo Stoichkov y Kostadin Yanchev del CSKA (un año más tarde, la sanción sería revocada)

En definitiva, un triste recuerdo que aun hoy día estremece.

“La violencia es el último recurso del incompetente”

– Isaac Asimov –

(La trifulca posterior no se muestra. No he encontrado vídeos en internet con la misma. Probablemente, la censura de la época tenga mucho que ver)

Sobre El Autor

Fundador y Director

Nací en Murcia y crecí viendo al Barcelona de los Romário, Laudrup y Stoichkov. El fútbol de posesión y la figura del 4 son las claves.

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