La SuperLiga china, desconocida para la gran mayoría de aficionados al futbol comienza a hacerse hueco en nuestras páginas por sus ansias por crecer y sobretodo gracias a un arma infalible, el dinero. Se disputa entre los meses de marzo y noviembre, consta de 16 equipos y es el campeonato más poderoso de Asia. El actual campeón es el Guangzhou Evergrande que ha ganado las últimas seis ediciones. Quizás toda esta información siga sonando y valga la redundancia, a chino, pero la cosa puede cambiar si nombramos a Carlos Tévez, Ezequiel Lavezzi o Mauricio Pellegrini por citar algunos.

La pieza angular de todo este proyecto futbolístico tan ambicioso es el presidente del país, Xi Jingping, que quiere colocar la liga y la selección en lo más alto. Aunque no es oro todo lo que reluce ni el dinero todo lo puede comprar. Los clubs hacen grandes inversiones en fichajes con experiencia y renombre internacional pero les ofrecen un proyecto deportivo poco o nada ambicioso, que sumado a la dificultad de adaptación acaba por mermar al jugador y que éste se vaya por donde vino.

Todo comenzó el verano de 2011 cuando la prensa china anunció que el Guangzhou Evergrande había fichado al argentino Dario Conca procedente del Fluminense, elegido mejor jugador brasileño de 2009 y 2010 y que iba a cobrar más que Messi al percibir 11 millones por temporada pero a los dos años volvió al club brasileño. Luego fue el turno de Didier Drogba el 2012 que fichó por el el Shanghái Shenhua pero a los pocos meses se fue al Galatasaray.

Didier Drogba China

Didier Drogba, uno de los primeros en jugar en China (AP)

El 2016 fue el año con más movimiento del mercado asiático. Comenzó con el fichaje del delantero del Atlético Jackson Martinez por el Guangzhou Evergrande a cambio de 42 millones de euros cuando al club rojiblanco le había costado 35. El argentino Ezequiel Lavezzi, dejó el PSG para fichar por el Hebei (entrenado por Mauricio Pellegrini) a cambio de 20 millones de euros por dos temporadas. Su compatriota Carlos Tévez, alias ‘el apache’, ha fichado por el Shanghai Shenhua embolsándose Boca Juniors 10 millones de dólares. Y más recientemente, el brasileño Oscar, se va al Shanghai SIPG, dejando el Chelsea por 61 millones de euros y de esta manera encabeza el ranking de fichajes más caros del país.

Días atrás saltaba a la luz la mega oferta de un club chino del que no trascendió el nombre por Cristiano Ronaldo ofreciéndole 100 millones y pagando 300 al Madrid por el traspaso. Y la última, conocida esta misma semana, era por Diego Costa.  El Tianjin Quanjian entrenado por Fabio Cannavaro ofrecía 93 millones por el delantero, máximo golejador de la Premier con 14 dianas en 19 jornadas pero el propio jugador la desestimó alegando ser feliz en Londres.

La Superliga está ganando terreno a las ligas árabes y a la MLS de Estados Unidos con fichajes que popularizan el campeonato pero que tienen por contra que pueden mermar el crecimiento de deportistas nativos. A modo de curiosidad, en la primera jornada de la última edición, todos los goles marcados, 16, fueron obra de jugadores extranjeros. Y eso que el reglamento sólo permite tener en las plantillas 5 foráneos (4 no asiáticos y 1 asiático).

A nivel de selección, en octubre se hizo oficial que el italiano Marcelo Lippi sería el nuevo técnico chino. Campeón del mundo en 2006 al frente de la selección ‘azzurra’ ocupa el cargo tras la negativa de Gregorio Manzano, entrenador del Shanghai Shenhua y que está firmando una brillante trayectoria en el país donde llegó a ser declarado mejor entrenador en su primera temporada. El fichaje de Lippi se hace con la intención de sacar de la crisis a una selección que lleva lleva 14 años sin estar en un mundial y tiene muy complicado clasificarse para el de Rusia 2018 al ser colista del grupo A con un punto.

El tiempo dirá si la apuesta por este crecimiento del país del sol naciente alcanza todos sus objetivos o si todo queda en un intento.

Sobre El Autor

Redactora, experta en fútbol femenino

De pequeña me despertaba el himno del Barça que se colaba por mi ventana y me dormía cansada de darle patadas al balón mientras imaginaba un futbol femenino de repercusión. Y como #SoñarEnGrande me gusta, aquí estamos para dar un empujoncito. Culé de nacimiento, viviendo el deporte con pasión.

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