Semana de selección, semana de rumores. Se suceden los intereses, los fichajes, las salidas, los reportajes sobre lo que comen los futbolistas e incluso se bucea en las hemerotecas buscando vídeos pasados de jugadores madridistas haciendo ruletitas, en lugar de deleitarse con el golazo de Neymar, el objetivo es rellenar espacios radiofónicos o televisivos intentando distraer al oyente o espectador y divagando sobre los aspectos colaterales del balompié. Sin embargo, un grupo de seguidores de un equipo del nordeste de España relee los periódicos con la incertidumbre de la próxima temporada.

El seguidor culé no presta atención a los intentos de la prensa, influenciados quizás por los propios intereses del jugador, de intentar hacernos creer que Isco, un buen jugador pero ni mucho menos una estrella a día de hoy, va a pasarse la próxima temporada en blanco para poder fichar por el equipo culé. Creo que su tren ya pasó y no tiene billete de vuelta.

Tampoco le interesa al seguidor culé las quejas de Jordi Alba, un jugador que más que denunciar a micrófono abierto su poca participación en el juego blaugrana debería hacerse mirar su poca consistencia tanto ofensiva como defensiva durante esta temporada. Una vez que se demostró que Digné este año no era competencia, volvió a echarse en los brazos de la desidia futbolística.

Ni mucho menos piensa el seguidor culé en los retornos de los hijos pródigo Thiago Alcántara, para mí mucho mejor jugador que el de Arroyo de la Miel, ni Bellerín. Ambos retornarían a la entidad culé previo desembolso de elevadas sumas de dinero, que recordarían más al retorno del apocado Cesc que a la inversión de futuro que se realizó pagando el retorno del incomensurable Piqué, todos ellos criados en la Masia.

No, el seguidor culé, antes de todo eso, antes de que las listas de futbolistas futuribles pasen de los 80 nombres quiere saber quién dirigirá sus designios. Hace un mes parecía que el elegido era Jorge Sampaoli, a día de hoy el balón ha ido derribando candidatos. Del cuarteto de posibles sucesores: Ernesto Valverde, Jorge Sampaoli, Eusebio Sacristán y Jürgen Klopp, ninguno de ellos parece estar, a día de hoy, con serias opciones a sentarse en el banquillo culé la próxima temporada.

Ernesto Valverde se mantiene tibio en su deseo de pasar a entrenar a un equipo con mayores aspiraciones que el banquillo que a día de hoy ocupa, su pésimo planteamiento contra el Real Madrid le ha hecho perder credibilidad entre el seguidor culé. Jorge Sampaoli ha demostrado que es capaz de exprimir a un equipo, hasta que llegue al final de temporada completamente vacío, desmoronándose como un castillo de naipes, ha sido incapaz de gestionar su plantilla para obtener los resultados esperados y, a día de hoy, puede considerar un éxito entrar en Champions el año que viene.

Eusebio Sacristán ha encontrado su nicho ideal en la Real Sociedad, la decepción que sufrió tras no ser postulado como primer entrenador cuando dirigía al filial barcelonista, unida a que es un entrenador idóneo para jugadores de perfil medio-bajo pero demasiado apático para dirigir a jugadores de mayor nivel, me incita a pensar que permanecerá en el nido donostiarra ante el miedo a estrellarse en su aventura culé.

El que no tiene miedo ninguno a enfrentarse a este reto es Jürgen Klopp, sin embargo el hecho de que es un entrenador de palabra, comprometido con el futuro del Liverpool, junto con las reticencias de parte de la directiva culé hacia su esquema de juego han hecho que se caiga del grupo de los futuribles.

¿Quién queda pues?¿Quién es el entrenador ideal para el Barça? El entrenador está en la casa y se llama Luis Enrique Martínez, ya lo ha demostrado. Será muy difícil reemplazarlo. La maquinaria mediática, estimulada por parte de la directiva culé, se ha encargado de subir al grupo de los elegidos a Juan Carlos Unzué. Es cierto que es un entrenador que ha destacado más por su aportación colateral, como segundo entrenador, que como primer espada. Su caso me recuerda mucho al del malogrado Tito Vilanova, que cuando se fue Pep Guardiola, fue encumbrado como el verdadero artífice del éxito de aquel equipo.

Si hacemos una lista de los últimos entrenadores culés surgen nombres como Carles Rexach, Luis Enrique Martínez, Pep Guardiola, Tito Vilanova, Frank Rijkaard…Hombres sin una dilatada carrera en los banquillos, pero con un patrón característico propio, el gusto por el toque de balón como clave para conseguir los éxitos. Es por eso por lo que creo que la directiva se inclinará por alguien que conozca muy bien la casa y, teniendo en cuenta la cobardía que demuestra en la toma de muchas decisiones, parece que lo más cómodo para ellos es nombrar a Juan Carlos Unzué y rezar porque sea su paraguas.

Esperemos que no tengamos que echar de menos al despreciado y poco valorado, por muchos, Luis Enrique Martínez. Yo ya lo estoy añorando.

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Redactor

Nacido en Cieza y amante del buen fútbol. Las sinapsis blaugranas se suceden cada Domingo. No hay nadie como el ‛10‛ de Rosario.

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