El Real Madrid cerró la semana de su eliminación copera con un gran resultado en Mestalla. Su victoria por 1-4 muestra un resultado más abultado de lo merecido, pero supone una inyección de moral para estos tiempos duros que corren en la Casa Blanca que, además, coincide con la vuelta de la BBC. Mientras, el Valencia arranca con una derrota una racha de cuatro partidos duros: Real Madrid y Atlético en Liga más la semifinal copera ante el Barça. Los de Marcelino están en su particular cuesta de enero, pero el granero de buenos resultados de la primera vuelta hace que mantengan una posición envidiable, algo que sumar a que sigan vivos en Copa.

Dos equipos en puestos Champions, tercero recibía a cuarto, no defraudaron en un partido intenso y disputado. Para el Valencia era la opción de alejar al Real Madrid y no perder comba con el Atlético. Para los de Zidane, era la opción de dejarse el tercer puesto a tiro del partido aplazado que tiene pendiente, sin olvidar que por detrás el Villarreal pisa fuerte y su apático camino en Liga podría derivar en desastre si se perdieran las plazas de la Champions. Ambos venían de jugar Copa entre semana, para el Valencia fue un desgaste físico con tanda de penaltis y cierre feliz. El Real Madrid tuvo menos gasto físico pero tocó fondo en lo deportivo.

Apuntaba Marcelino García al 4-4-2 para enfrentar al Real Madrid, tratando de buscar las cosquillas a los merengues por las bandas. En la portería aparecía Neto, en defensa se mostraría nervioso y sobrepasado Montoya en el lateral derecho, el izquierdo fue para el potente Lato, mientras en el centro acompañó a Garay el recién llegado Coquelin, un mediocentro al que Marcelino tuvo que resituar por las bajas sufridas y cumplió tirando de garra. La medular la ocupaba el físico imponente de Kondogbia y la fluidez de Parejo, en la izquierda completaba una formación con doble lateral Gayá, decisión discutible, ya que cerró el espacio para el avance de Lato. Para la banda derecha quedaba Guedes, que estuvo gris y perdido, alejado sobre la línea de cal del meollo del juego. En punta, Mina y Rodrigo daban mucha movilidad pero poca contundencia al ataque ché.

Zidane recuperaba la formación propia de la BBC con una alineación bastante clásica que las lesiones de Bale y Benzema impidieron durante meses. Keylor desde la portería mandó una simbólica carta certificada a De Gea, Courtois y Kepa, con acuse de recibo a notificar en el despacho de Florentino Pérez. Estuvo dónde y cuándo se le necesitó, tuvo intervenciones de mérito en jugadas clave que acabaron por desinflar al Valencia cuando más animado estaba. En los laterales, Carvajal y, sobre todo, Marcelo, dieron más señales de vida que en los últimos tiempos.

En el centro, la baja de Ramos dejó lugar al que, a mi entender, es el mejor central que tienen ahora mismo en plantilla: Nacho. Por velocidad, personalidad y contundencia está pidiendo la titularidad a gritos. Junto a él, Varane. Si ambos centrales han crecido juntos, los tres años de diferencia a favor de Nacho le dan un plus de cuajo, mientras el francés continúa pareciendo blando. Casemiro cubría las espaldas de Kroos y de un Modric que tuvo minutos brillantes, le faltó continuidad, pero fue clave en los mejores momentos del Real Madrid. Arriba, lo dicho, la BBC, con Bale poco presente, un Benzema combinativo y Cristiano voluntarioso que se fue viendo reforzado en el juego tras sus dos goles de penalti.

Me alegró ver a Modric con un mejor tono de juego, con más presencia que en otros partidos de esta temporada. Tal vez el motivo sea solo personal o tal vez brille más teniendo delante de él a la BBC, la cuestión es que si el croata recupera su manejo del fútbol, su reparto de balones, su correcta elección de los ritmos que requiere cada zona del campo, será muy buena noticia para el Real Madrid. Ayer tuvo muy buenos ratos, veremos qué continuidad tiene en los próximos partidos.

Luka Modric Valencia

Como decíamos al principio, el partido fue más igualado de lo que indica el marcador final. Tras un breve tanteo inicial, el espectador pronto se encontró con un partido que obligaba a no dejar de mirar a la televisión. Ambos equipos encontraban vías para acercarse al área rival con calidad aunque no se concretaba gran peligro. A los 15 minutos llega la primera jugada clave del partido. Un córner del Valencia deriva en una contra bien llevada por el Real Madrid. Benzema desde banda derecha presentó el balón ante la carrera de Ronaldo, que entraba en el área como un cuchillo en mantequilla. Montoya quisó ser héroe y buscó cruzarse en el llegada del portugués viniendo en carrera desde la posición de lateral derecho, pero le faltó una característica fundamental para un héroe: la sangre fría en momentos de tensión. Su alocada entrada derribó al siete madridista, el árbitro indicó penalti y Cristiano marca. Como en los buenos tiempos.

El Valencia, ya por detrás, adelantó líneas con Kondogbia sosteniendo el centro del campo y, aunque gozó de ocasiones, pecó de falta de acierto. El Real Madrid también llegaba, continuando el toma y daca con Modric lanzando a Cristiano y Marcelo asomando con frecuencia. Pasada la media hora, un balón colgado desde la derecha era buscado con poca fe por Benzema en el segundo palo. Un balón que se perdía se convirtió en una oportunidad letal para los madrileños cuando de nuevo Montoya, y su exceso de ganas, saltaron descontroladamente con el francés. Un árbitro con la piel demasiado fina indicó penalti, Cristiano celebró su segundo tanto del día y el público se enervó. Contra Cristiano en la desafiante celebración y contra el árbitro.

Desde ese momento hasta el descanso, el Valencia tocó a rebato, se contagió del ímpetu malentendido de su lateral derecho y con más corazón que cabeza (y que puntería) tuvo ocasiones y dominó el final del primer tiempo. Eso sí, parecían más pendientes de caer al suelo y reclamar faltas o penaltis que de llegar a portería. Parecía que el empate debía encontrarse también a base de penaltis más que de goles.

El descanso templó los nervios, y la salida de Carlos Soler por Guedes abrió una vía de agua de mucha calidad en la defensa madridista. Antes de la hora de partido, Santi Mina cabeceó un córner al fondo de las mallas de Keylor y sacó el balón de la portería rápidamente para llevarlo hasta el centro del campo, en ese gesto tan futbolístico y típico de las remontadas. La fe local duró lo que el físico le permitió, la eliminatoria contra el Alavés fue dura y el intenso partido pesó en las piernas de los chés. No obstante, les dio para un rato de presión fuerte sobre la portería de un Keylor que respondió casi a la perfección.

El cambio de Lucas Vázquez por Bale empezó a dar algo más de profundidad al ataque del actual campeón. Mientras, Marcelino ponía toda la carne en el asador sacando a Zaza y Pereira por Rodrigo y Lato, pero no había forma de perforar la meta de Navas. Para el último cuarto de hora entraba Asensio por un enfadado Benzema, y con escasos cinco minutos sobre el campo, el joven balear enlazó una jugada de combinación durante muchos metros con Marcelo que mareó a medio equipo rival. Con un golpeo extraño al palo corto que Neto quiso rechazar con una pose extraña, el brasileño culminaba su buen partido con un gran gol, el 1-3 que sellaba los tres puntos. El trámite de los últimos fue aprovechado por Kovacic y Kroos para dibujar el 1-4. El croata entró en el 88 para perder tiempo por Modric y devolvió una bella pared en la frontal al medio alemán que batió con un tiro ajustado la puerta local.

Valencia CF

Con este resultado, el Real Madrid podría superar al Valencia en Liga si gana el partido pendiente ante el Leganés, abre hueco frente al Sevilla, impide que se le acerque el Villarreal y que se le aleje el Atlético. Mientras, los locales empiezan a ver acercarse a los rivales en la tabla. Su problema no es el Real Madrid, es que al ritmo actual de puntos no tardaría en alcanzarle el Villarreal, que ya está solo a tres puntos, lo que les dejaría fuera de la Champions y sería una decepción tremenda tras un arranque de temporada en el que soñó con aguantar al Barça.

Con el resultado por encima del juego, el Real Madrid quiere recargar moral de cara a la cita clave con el PSG. Demostró que sigue teniendo dinamita en ataque y que la calidad individual le sobra para ganar muchos partidos. Aunque sea triste pensar que un equipo se enchufe solo cuando considera que el partido es importante, a los de Zidane aun les queda esa cualidad para aferrarse de cara a la Champions. Por el lado ché, ojo a los diez días que les quedan por delante, pueden marcar la diferencia entre reactivar su temporada o caer en la decepción. Tiene el ejemplo del Sevilla del pasado año para no repetir experiencia.