Hay que echarle valor para escribir del Athletic justo el día después de que se perpetrara en San Mamés uno de los peores partidos (Athletic-Las Palmas) que uno haya visto jamás en su vida, pero hoy toca lo que toca, y no puedo echarme para atrás. La pena, las neuronas que se me quedaron en el camino viendo tan plúmbeo esperpento.

El caso es que el “efecto Martínez” está resultando glorioso para el club rojiblanco. Desde su polémica llegada, los leones suman una derrota ante uno de los equipos revelación de la Liga, el Girona, y el paupérrimo empate a cero ante la segunda peor defensa de la Liga en tu propio campo, a la que el Athletic no ha sido capaz de hacerle un gol en ninguno de los dos partidos. Y como me decía un gran amigo, “ojo, que hemos perdido el gol-average”. En fin, que no sabe uno si reír o llorar, y me imagino al bueno de Iñigo Martínez preguntándose si un salario convenientemente engordado compensa algunos tragos.

Pero tampoco quiero hablar en sí del fichaje de Iñigo Martínez por el Athletic, si no del espectáculo, lamentable, que a su alrededor se ha montado. Fui de los que me sorprendí el verano pasado por la renovación de Laporte, y pensé que algo más de media temporada nos duraría. También me alegré, claro, y me sorprendió a partes iguales, la renovación a lo “guerra y paz” de Kepa Arrizabalaga, al que veía con la elástica del Real Madrid puesta en mis sueños mudanceros. Urrutia-San, a veces, nos da sorpresas positivas – otro día, por cierto, podría dedicarme a analizar los naturales posados en las renovaciones bilbaínas y los rostros de los retratados… pero no será hoy, desde luego -.

Por eso, me pilló un poco descolocado la llegada del Manchester City con la pasta por delante y que soltará 65 kilos por un jugador, otro más, que no los vale. Antes de haberse cerrado el fichaje, yo estaba ya pensando en Iñigo Martínez, y me sorprende que en Donosti nadie se tentara las ropas cuando empezaron los rumores del traspaso de Laporte al City. Coño, central izquierdo por central izquierdo…

Laporte escudo Athletic

El Athletic se encontró en una tesitura complicada, con el mercado invernal a punto de cerrarse, y uno de sus mejores jugadores, a pesar de su descomunal e inmerecida cláusula, fuera de su plantilla. Urrutia-San debió asumir que su rácana política de fichajes no podía seguir incólume y movió ficha con gran rapidez. En apenas unas horas, Iñigo Martínez suscribía el enésimo trasvase de San Sebastián a Bilbao. Y entonces, empezaron las “tontás”.

De entrada, afinando mucho o poco, hay que seguir reconociendo que el mercado del Athletic para tender sus redes sigue siendo muy limitado. Podrá hacer las excepciones que se quiera con jugadores de color o con ese gran euskaldún llamado Ganea, procedente del Viitorul Constanta. Pero siguen siendo gotas de agua agridulce en un mar salado. Tienen muy poco que fichar, tanto por calidad como por amplitud territorial. Y conocedores de ello, sus grandes caladeros, o sea, Real Sociedad y Osasuna decidieron poner en práctica cada uno estrategias similares con el objetivo de dificultar la operativa vizcaína.

No han sido pocos los que se han quejado de que el Athletic no haya negociado con la Real Sociedad. Vamos a ver. ¿Qué vas a negociar con un equipo que tiene su plantilla repleta de cláusulas anti Athletic por si acaso? De todos los jugadores que componen la actual Real Sociedad, ¿cuántos tienen calidad suficiente para que el Athletic se pueda plantear su fichaje? Oyarzábal, Odriozola y poco más. El resto, con el debido respeto, no mejoraría sustancialmente la actual plantilla rojiblanca, pero todos o casi todos tienen su cláusula por encima de los 30 kilos, sabedores que Urrutia-San es más agarrado que un euskochotis, y que antes que pagar esos dineros, se echa unas partidas en el batzoki. Pero sin risas, eh. A veces, incluso, pienso que son los propios jugadores de la Real (o esa especie comisionada llamada “representante”) los que lanzan el rumor del interés del Athletic para conseguir acelerar su renovación, aunque sea a costa de asumir una cláusula que no valen. Estoy pensando, por ejemplo, en el infrautilizado y perdido casi para la causa futbolera Rubén Pardo

Me imagino la situación. Urrutia-San descuelga el teléfono y llama a Jokin Aperribay.

-Egunon, Jokin. Oyes, que necesito fichar al Iñigo, que me he quedado con la defensa central con el culo al aire…

-Pues ya sabes, Josu. 32 kilos más IVA.

-Oyes, que eso es una pasta…

-Justo la mitad de lo que te acaba de dar el City. 32 más IVA, no lo olvides. Agur, Josu.

Y sanseacabó. La Real nunca negociará un traspaso de un jugador suyo al Athletic. Así son las cosas. Y me parece perfecto. Pero luego no te eches las manos a la cabeza si llegan los vizcaínos, ponen la pasta sobre la mesa, y a otra cosa, mariposa.

Si el club, por una vez en la vida, está dispuesto a pagar la cláusula, y el jugador quiere, poco más hay que hacer. Entre otras razones, porque para el Athletic no hay nada más que hacer. Por torpeza, por orgullo, por cabezonería, porque se lo tengan merecido… Por lo que sea, Aperribay no habría bajado un euro el precio de Iñigo Martínez aunque Urrutia-San se lo hubiera pedido de rodillas. Así las cosas, entiendo que el presidente del Athletic se haya querido ahorrar el mal rato. Abono la cláusula y punto. Estas son las reglas del fútbol que se han dado entre sí todos los equipos. TODOS.

Otros corifeos se quejaban de lo poco elegante que es que te fichen a un jugador estrella con el mercado a punto de cerrarse y mediada la temporada. Eso sí es una faena, hay que reconocerlo, pero de eso también entienden en Bilbao. Es lo que les acababa de pasar a ellos con Laporte. El fúmbol es asín. El día antes de que se cerrara el fichaje de Laporte por el Manchester City, ese gran hipócrita que es Pep Guardiola afirmaba sin pudor que no podían gastarse 80 millones en un jugador en ese momento. 65 sí, pero 80 no. Pep levanta la mano, señala, y su presidente le compra el juguete que quiere. ¿Que lo quiere a mitad de temporada? Pues qué le vamos a hacer… Pero lo más importante de todo es que lo que ha hecho el Manchester es legal. Y el Athletic también. ¿Y correcto? Perdonen, que me entra la risa, pero hace mucho tiempo que fútbol y ética forman una pareja que no se pueden ni ver.

Iñigo Martínez presentación Athletic Bilbao

El único remedio que tiene este tipo de situaciones sería retocar el mercado de fichajes invernal para evitar traspasos de jugadores como los que se han dado este año. Pero el fúmbol es asín. También sabe el Athletic lo que es perder jugadores con la competición a punto de empezar, como le sucedió con Javi Martínez, que se despidió a la francesa un 29 de agosto. Chicos, es que el fúmbol (de hoy en día) es asín. Si te gusta, perfecto, y si no… Mala suerte. La Real Sociedad, a pesar de todo, tuvo tiempo de afrontar un fichaje de garantías, como el mexicano Héctor Moreno, infrautilizado en la Roma.

Por otra parte, hay un aspecto al que pocos analistos están apuntando. Estamos asistiendo impertérritos a un alarmante repunte de la violencia en España en los terrenos de fútbol. Con los hinchas ultras del Sevilla, o del Atleti, o del Espanyol -no me valen las provocaciones de Gerardo como justificación, lo siento…-. Y con un panorama que empieza a dar un poquito de mal rollo, nadie se ha llevado las manos a la cabeza por la gloriosa decisión de la Real Sociedad de cambiar gratuitamente la camiseta de Iñigo Martínez a quien la tuviera por la actual equipación txuri-urdín y con el nombre del jugador que quisieran. Si eso no es animar la polémica y dejar al jugador al pie de los caballos, que baje Tebas y lo vea.

No obstante, en lo deportivo, veo a Iñigo Martínez diciéndose ya aquello de “dónde me he metido”. Al menos, la Real Sociedad tiene un estilo de juego reconocible, con sus defectos, pero son capaces de dar dos pases seguidos (incluso alguno más) a compañeros de equipo, cosa esta que en San Mamés o fuera de él es más difícil de ver. Pero Iñigo, es que el fúmbol es asín.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.