He tenido grandes profesores en mi vida. Los más grandes maestros, comienzan sus lecciones sobre un concepto explicando el origen de su etimología. No me considero un maestro ni pretendo dar una lección a nadie, pero voy a hablar del Real Madrid de la misma forma.

El apelativo de Real fue impuesto por el S.M. el Rey Alfonso XIII en 1920. Eran tiempos difíciles para el mundo, ¿les suena de algo?, y el Real empezó a ganar todos los campeonatos regionales del país. El único campeonato a nivel estatal era la Copa del Rey que, curiosamente, se le resistió hasta pasados unos años. Ya era uno de los grandes clubes de España. No era suficiente. El Madrid, el verdadero, aún no había nacido.

Se estableció la República en España, pasó la guerra civil más cruenta de Europa…y entonces ocurrió. Apareció a mediados de los 40 una persona que cambiaría la historia del mejor club del S. XX. Don Santiago Bernabéu ganaría las elecciones al club por unanimidad.

Paralelamente, rondaba en la cabeza de los gurús del fútbol europeo una competición que haría del club de nuestros amores el mejor del S.XX: Nacía la Copa de Europa de fútbol, nacía el Real Madrid.

La Copa de Europa; El Real Madrid va asociado a esta competición desde el día de su fundación. A todos los madridistas se nos ponen los pelos de punta cuando se hace referencia a ella…y al otro gran protagonista de nuestra historia: Don Alfredo. El Madrid ganó las cinco primeras Copas de Europa de la historia de la mano de la “saeta rubia” y otros grandes que todos tenemos en nuestra cabeza. No fue suficiente.

Han pasado muchos años y el Real es orgulloso poseedor de nueve Copas de Europa. No es suficiente. Cuando en el Bernabéu suena la música de la Champions sólo la victoria es posible.

Son las nueve menos cuarto. El Real es Europa. Nada es suficiente.

Escrito por Ángel Hernández Cebrián

– Murcia –

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