Si alguien lee solamente el título de este artículo, podrá pensar, equivocadamente, que el protagonista del mismo es José Ramón Esnaola. La equivocación es lógica. El mítico portero bético merece un monumento, pero no nos referimos a él.

En el Muelle de la Sal, en la misma orilla que la Torre del Oro y junto al Puente de Triana, está el Monumento a la Tolerancia, realizado por Eduardo Chillida en 1992. La obra está dedicada a la convivencia entre judíos, musulmanes y cristianos, en conmemoración a los 500 años de la expulsión de los judíos por parte de los Reyes Católicos.

Eduardo Chillida con la camiseta de portero txuri-urdin

¿Y qué tiene que ver esto con el fútbol? La respuesta es fácil: el escultor fue portero de la Real Sociedad de San Sebastián durante la temporada 1942/1943, en la que el conjunto donostiarra militó en Segunda División y logró el ascenso a la máxima categoría del fútbol nacional. El joven portero vasco, jugó 14 partidos ligueros y el futuro que tenía por delante era muy prometedor.

En abril de 1943, durante un partido amistoso frente al Real Madrid, Chillida se retiró del campo al resentirse de una importante lesión de rodilla. No volvió a vestir la camiseta de portero txuri-urdin. Colgó los guantes, pero sus manos siguieron siendo las protagonistas de su ocupación, convirtiéndose en un prestigioso y afamado escultor.

Hoy, 10 de enero, el que fuera guardameta de la Real Sociedad y autor de monumentos tan destacables y conocidos como el Peine del Viento o la Sirena Varada, habría cumplido 93 años, pero tras una larga enfermedad, falleció en 2002.

Sobre El Autor

Apasionado del fútbol y Bético por encima de todas las cosas. Continuamente pendiente de la actualidad del club verdiblanco, disfruto y sufro con las alegrías y sinsabores del Betis. Ser Bético es real como la vida misma, ya que uno aprende a levantarse tras continuas caídas. Y ahí está la verdadera fuerza del Betis: en sobrevivir a los contratiempos.

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