En base al principio de Blaise Pascal la teoría de los vasos comunicantes dice que ” un conjunto de recipientes comunicados por su parte inferior y que contienen un líquido homogéneo, cuando el líquido está en reposo alcanza el mismo nivel en todos los recipientes. Cuando sumamos cierta cantidad de líquido adicional, éste se desplaza hasta alcanzar un nuevo nivel de equilibrio, el mismo en todos los recipientes“.

Sin embargo en las relaciones futbolísticas entre el Barça y el Madrid esta teoría nunca se cumple. Cuando uno está bien coincide con que el otro equipo está mal y los éxitos de uno (hasta hace poco el Real Madrid) son la crisis del otro (el FC Barcelona). Lo mismo es atribuible a los miembros del club: Zidane es el mejor entrenador del mundo mientras que Luis Enrique es un cascarrabias que no sabe utilizar a su plantilla, Ronaldo gana todos los premios individuales mientras que Messi se plantea no renovar y Florentino todo lo que toca lo convierte en oro mientras que Bartomeu es incapaz de controlar a sus directivos.

En esto que llega el fin de semana y Luis Enrique cambia a la mitad del equipo, deja a Neymar en el banquillo y el Barça gana 5-0 a Las Palmas, con una destacadísima actuación de André Gomes, Arda Turan y hasta Aleix Vidal, los otrora marginados futbolistas blaugrana. Al día siguiente el Real Madrid llega dispuesto a sentenciar la Liga en su partido contra el Sevilla, Zidane, imparable después de que cada una de sus actuaciones se contasen por éxitos, da una vuelta más a su equipo y decide jugar con Marcelo de centrocampista…Y resulta que Sampaoli, hace una semana tildado de cobarde por algunos periodistas, le da un baño táctico, no solo dominando en muchas fases del partido al equipo blanco, sino rematándolo con su propia medicina, con dos goles en los últimos diez minutos.

Y ahora, a 18 de enero del 2017, nos encontramos con que una Liga que parecía abocada a un triunfo madridista, ahora está mucho más abierta. El Sevilla ha dado un paso más para acercarse al binomio de los grandes, este año el Atlético en Liga está muy alejado, embravecido por el carácter de su entrenador y la inigualable capacidad de gestión de su director técnico Monchi, que este invierno ha traído dos perlas muy interesantes.

El Barcelona, a pesar de la incapacidad de su presidente y la cabezonería de su entrenador, ha vuelto a engancharse al barco de la Liga y parece que tiene una plantilla superior a lo que hasta ahora había o le habían dejado mostrar. El Madrid por su parte parece haber entrado en un mar de dudas, de como salga de ese mar dependerá que los vasos se comuniquen hasta ser superado en la clasificación o que siga estando por encima del resto de equipos, no en juego pero sí en resultados.

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Redactor

Nacido en Cieza y amante del buen fútbol. Las sinapsis blaugranas se suceden cada Domingo. No hay nadie como el ‛10‛ de Rosario.

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