El Fútbol es ese deporte que es capaz de hacernos los más felices del mundo, de despertar en nosotros un inexplicable sentimiento de alegría cada vez que nuestro equipo termina victorioso y te sientes orgulloso de tu escudo. Y es que el fútbol trae muchos sentimientos de la mano.

No solo aquellos por los que decimos la típica frase de “qué grande es el fútbol, joder”, sino también aquellos que nos hacen ver que nos queda mucho por evolucionar y mejorar cuando sacamos a relucir actitudes bochornosas como las faltas de respeto constantes cuando el partido no termina como esperábamos. Ser irrespetuosos con árbitros, jugadores o técnicos es algo que solemos hacer mucho y en muchas ocasiones de la manera más deleznable.

Y es que esta semana hemos visto como un jugador abandonó el terreno de juego entre lágrimas tras escuchar durante 90 minutos insultos y mofas debido al color de su piel. El protagonista de este nuevo episodio de mala educación y carencia absoluta de respeto por los demás es el jugador brasileño Everton Luiz que actualmente juega en la Liga Serbia.

Everton Luiz consolado por su compañero de equipo

El jugador brasileño es consolado por su compañero de equipo tras la finalización de partido

Su equipo, el Partizan acudió como visitante al estadio del Rad de Belgrado para disputar un encuentro liguero que acabó con el triunfo de los visitantes. Parte de la afición local se pasó el partido gritándole “mono” e imitando los ruidos de este animal en un intento por ridiculizarlo.

Tras la retirada entre lágrimas al vestuario del brasileño, que fue en todo momento apoyado por sus compañeros de equipo, el presidente de la Liga Serbia Vladimir Bulatovic, ha ordenado el cierre temporal del estadio a modo de castigo por la falta de misericordia de todos aquellos que hicieron llorar a alguien que estaba en su puesto de trabajo.

Lamentablemente el caso de Everton es tan solo uno más que se suma a este lastre que el fútbol trae de la mano y que desde la UEFA se trata de combatir mediante campañas de concienciación a los aficionados. Aunque quizás, y tras ver los bochornosos espectáculos de estos “aficionados”, si es que se les puede llamar así, el único remedio es la sanción. Sanciones que engloben el cierre de los estadios, las multas económicas a los clubes y por supuesto, la expulsión permanente de estos maleducados.

Marcelo no to racism

Marcelo muestra un cartel en el que se dice “No al racismo” antes del comienzo del partido

También el pasado fin de semana durante un partido en Navarra entre el Beti Kozkor y Gares, el colegiado recogió en el acta que al jugador número 9 del Kozkor, Romeo Blaisse, se le estuvo llamando “puto negro” durante todo el encuentro. Ha sido el Club Deportivo Gares quien ha organizado una manifestación mañana sábado bajo el lema “El escudo y el pueblo de Gares contra el racismo”, en un intento por mostrar su repulsa hacia sus propios aficionados que supuestamente gritaron contra el delantero.

Esto es el pan nuestro de cada día en cualquier país en el que el fútbol está presente. Ni tan siquiera en aquellos lugares en los que pensamos que el racismo y la xenofobia han quedado atrás nos sorprenden para bien. Y es que quizá el problema es pensar que vamos evolucionando cuando en realidad dejamos constancia, una vez más, que seguimos atascados.

Sobre El Autor

Periodista graduada por la Universidad de Murcia que actualmente se encuentra en Londres probando suerte. Una enamorada del fútbol que se siente afortunada de haber sido testigo de las hazañas más grandiosas que la Selección Española ha cosechado nunca. Y aquí sigue, con intención de volver a contarlo.

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