Desde hace unos años, los árbitros internacionales lucen en la manga de sus camisetas una pequeña escarapela con la palabra “Respect”, mediante la cual tratan de recordar la necesidad de que se mantenga siempre el respeto en el terreno de juego a las normas, al contrincante y, por supuesto, al propio árbitro. A la vista de ciertos acontecimientos recientes, parece que las jugadoras de fútbol femenino van a tener que adoptar tan loable iniciativa, solicitando el respeto que tantas veces se les pierde.

Desde TresCuatroTres siempre hemos sido grandes defensores de la figura del árbitro, al que se utiliza como habitual pretexto que justifica errores deportivos en el fútbol profesional y que, en el fútbol modesto, directamente pone en riesgo su integridad física. Pero esta vez nos toca afear la conducta a dos colegiados que, presuntamente, cometieron sendos atropellos al juego limpio que deben defender.

En menos de un mes han aparecido dos historias lamentables. La primera, en Fuensalida (Toledo), donde las jugadoras del visitante Club de Fútbol Femenino Albacete fueron continuamente vejadas por el colegiado durante un partido de la Regional Castellanomanchega. Ante las protestas por varias jugadas polémicas, replicaba que no se enfadaran, que al fin y al cabo iban últimas en la clasificación y que no iban a ganar nada. Decía que arbitraba casi sin moverse por el campo porque hacía mucho frío para correr, que no iba a descontar nada porque tenía una cena después del partido… Pero el colmo, lo que hizo que las albaceteñas se retiraran mediada la segunda parte, fue cuando sacó una tarjeta a una jugadora, según sus palabras “por guapa”. Sencillamente deleznable.

El segundo hecho ocurrió en Primera División, entre el Santa Teresa de Badajoz y el Sporting de Huelva. Las visitantes onubenses sufrieron un dudoso y perjudicial arbitraje. Pero es que además la jugadora rumana Elena Pavel tuvo que aguantar que el colegiado le dijera “morena, me tomaba un café contigo esta tarde”. Un hecho inaudito y asombroso ante el que la jugadora aguantó estoicamente pero ante el que el mundo del fútbol debe responder.

Ya es suficiente el ninguneo de los estamentos ante el fútbol femenino, que las televisiones no se preocupen ni tan siquiera de los partidos de la selección (excepto Bein Sports), para tener que aguantar comportamientos machistas de parte de quien debe impartir justicia. Todos debemos luchar para que el fútbol no sea uno de los últimos reductos del patriarcado de nuestra sociedad.